LAS CRIATURAS DEL RÉGIMEN

INMIGRANTESCONTATUAJESDELCHEYFIDELESTEBITAESTAESLABUENAHORAPor, Esteban Fernández

Esta es mi experiencia con los pocos recién llegados con los cuales he conversado y que han vivido todas sus vidas bajo el régimen castro-comunista: No tocan a Fidel y Raúl Castro ni con el más ligero exabrupto.

Puedo estar equivocado, por lo tanto les pido a mis lectores que me cuenten si las apreciaciones personales  de ustedes son parecidas o diferentes a las mías. En lo que a mí respecta me parece que no solamente somos muy distintos sino que somos de DIFERENTES PLANETAS.

Por lo tanto lo primero que hago es preguntarles: ¿Es idea mía o la inmensa mayoría de  los compatriotas recién llegados de Cuba evitan por todos los medios los ataques violentos contra los hermanos Castro? Lo que yo noto es son muy pocas las críticas públicas contra Fidel y Raúl Castro que llegan a mis oídos.  Pero admito que quizás muchas condenas a los grandes culpables hayan escapado a mi radar por eso les pregunto a ustedes.

Increíblemente a  pesar de la chabacanería imperante en nuestro país jamás los oigo llamarles “hijos de perra” ni defecarse en la madre públicamente de los que ellos prefieren llamar gobernantes, comandante,  presidente y ex presidente. Enseguida que salen de Cuba son guapos, agresivos y protestantes, pero allá fueron incapaces de sonarle ni una galleta a un teniente.

Son los nietos de “abuelo paredón y abuela Comité”, sobrinos y primos  de los “combatientes internacionalistas”, y ellos fueron participes del desenfreno y adoctrinamiento en los albergues de cara al campo.

Simplemente la mayoría del pueblo cubano ha sido víctima del culto a la personalidad a los tiranos, y miedo paralizador a los esbirros, y gracias a eso  casi nadie toca ni con el pétalo de una rosa a los malvados que se han adueñado de la Isla. Cero de llamarlo tiranos, ni dictadores, ni dinosaurios, ni nada parecido.

Algunos nos cansamos de escudriñar en las declaraciones de los nacidos y criados en aquella porquería buscando una crítica acérrima y personal contra  los genocidas  y no la encontramos. Pueden retozar con la cadena sin molestar a los gorilas. Hacen un millón de críticas contra Luis Posada Carriles y contra nosotros y hasta contra los Estados Unidos – aunque se acogen a cuanto beneficio social y monetario el sistema norteamericano otorga- pero evitan por todos los medios insultar a las dos sabandijas.

Puede ser que el motivo sea el pavor que las bestias inspiran pero me preocupa que no solamente sea el miedo, sino que también exista una mezcla con otros dos factores: admiración y sumisión. Eso fue lo que aprendieron desde el Kindergarten: a considerar a estos monstruos una especie de seres supremos en la tierra cubana.

Ya desde antes de yo salir de Cuba  me enteré que les decían a los muchachitos: “Suplíquenles regalos a Dios o a los Reyes Magos” y no les daban nada. Después “Pídanle a Fidel y a Raúl” y entonces, sólo entonces, recibían varios juguetes. Ahora se sufren las consecuencias de esa perversidad. Esos que llegan son la prole confundida de aquellos niños.

Yo he tenido contacto con algunos cubanos recién llegados y  les  he preguntado: “¿Traen algunas noticias  del sátrapa, se ha visto en público recientemente?” Y NI UNO SOLO sabía a quién me refería. Es más, ni conocen bien ese adjetivo de sátrapa. Para ellos es “el sagrado Comandante en Jefe”.

Ustedes saben bien el trabajo que cuesta sacarles -ya no un merecido  apelativo despectivo- el simple nombre de Fidel Castro. Y cuidado porque si los aprieto un poco algunos me dicen que “¡Gracias a él pude estudiar la carrera de medicina!”. Y entonces para mortificar insisto: “¿Quién es él, a quién  se refieren?” Con precaución miran para todos lados y me dicen: “Chico, gracias al Máximo Líder” Yo me río y les digo: “Ah ¿se refieren al H. P. ese que acabó con Cuba?”

Observe usted que todas las cantaletas dentro de Cuba son a algunos EFECTOS, jamás a la CAUSA. Dicen que “Aquí no hay comida, no hay futuro, fuimos golpeados injustamente”  Y jamás dicen la gran verdad: “Aquí el único problema que tenemos tiene dos nombres: Fidel y Raúl Castro y una recua de sabandijas que hasta al mejor debemos  colgarlo de una guásima”

Las críticas que se lanzan dentro de Cuba y trasladadas a Miami (a la situación no a la tiranía) yo las escucho diariamente provenientes de los mexicanos, de los salvadoreños, de los guatemaltecos de los hondureños. Es más, esa gente es más enérgica en sus diatribas contra los gobiernos que padecen sus respectivos países.

A Raúl lo tratan con todo respeto llamándolo General.  Y si eso es con Raúl al que consideran un tipo de carne y huesos, tal parece que sienten horror de simplemente pensar en hacerle una crítica irrespetuosa a su admirado “benefactor”. Ellos que son tan chusmas y mal hablados ¿por qué no dicen que “¡Raúl es cherna!”?

Es más factible que yo insulte al Papa Francisco o a la Madre Teresa que ellos  a “Papá Fidel”. Hasta los ministros y generales -cuando con terror tienen que referirse a los dos dictadores- evitan mencionar sus nombres y señalan con el dedo hacia el cielo. Como si estuvieran en la estratosfera. Y en la actualidad se defecan en los pantalones ante la presencia del futuro dictador: Alejandro Castro Espín.

Claro, desde luego, ahora van a salir algunos a hacerme un cibernético “acto de repudio” manifestando que es muy fácil decir esas cosas desde la lejanía del destierro, cuando lo cierto es que lo fácil, lo terrible, lo increíble es estar aquí en libertad y todavía no tener los testículos para tocar con limón a los que han destruido a la nación cubana.

Y… es muy importante añadir que por encima de todo lo antes dicho la inmensa mayoría tiene el terror a que  “Se le eche a perder el programado regreso a los pocos meses de estar aquí cargados de vituallas y quincallería barata”.

Por favor, repito, indíqueme si usted piensa igual o diferente que yo. Gracias por la atención.

7 comentario sobre “LAS CRIATURAS DEL RÉGIMEN

  1. Tienes toda la razon y claro que pienso un 100% igual que tu, perdona el tuteo, yo me he encontrado con un par de ellos, lease zabandijas, y una de las opiniones que mas me ha jodido es, “si pero se han hecho muchas cosas buenas. La madre que los pario.

  2. Todo eso se soluciona quitando la abusada ley de Ajuste Cubano.

  3. LA BURLA DEL AJUSTE CUBANO

    *Las primeras generaciones de cubanos que arribaban a este pais, luchaban por superarse y obtener algun titulo profesional. Otros, continuaban combatiendo contra la dictadura castrista, muchos de ellos cayendo heroicamente en desigual combate tras desembarcar en playas cubanas. Hoy, sin embargo, buena parte de los que arriban a estas tierras, vienen a resolver solo su problema individual, sin percatarse que resolviendo nuestro problema nacional, ningun cubano tendria razon de emigrar. Vienen y al año y un dia estan de vuelta en Cuba, contribuyendo al sosten economico de la misma dictadura que los hizo emigrar y que continua reprimiendo a su propio pueblo. Sin contar los que vienen a estafar al Medicaid y Medicare, a fabricar tarjetas de credito falsas y a construir laboratorios hidroponicos de mariguana. Lean el interesante articulo a continuacion:

    Por Fabiola Santiago.
    El Nuevo Herald

    Esta es la columna más difícil que he tenido que escribir.
    Como cubana que encontró refugio seguro en este país hace 46 años, me duele abogar por cerrar la puerta a otros. Pero lo que está ocurriendo ya es demasiado. La evidencia ha ido aumentando durante años de que hay cubanos cometiendo fraude, aprovechándose de la ventaja de los extraordinarios privilegios que la ley de inmigración de Estados Unidos les otorga.

    Los casos de desfalcos de Medicare y Medicaid cometidos por recientes olas de inmigrantes –que ahora viven como fugitivos de Estados Unidos en Cuba disfrutando de una riqueza robada– han sido bien documentados en la corte federal y por el Miami Herald. Y ahora una prolongada investigación realizada por el periódico Sun Sentinel, basada en cientos de documentos y reportajes realizados en Cuba, resalta un amplio abuso y robo de más de $2,000 millones a expensas de los contribuyentes de este país.

    La Ley de Ajuste Cubano de 1966 se ha convertido en una puerta giratoria para que estos ladrones obtengan acceso a la Florida, hacerse residentes y regresar a Cuba a vivir de un dinero obtenido fraudulentamente.

    Entre los abusos: personas de 65 años de edad y más llegan aquí, solicitan la residencia, permanecen suficiente tiempo para recibir una pensión de seguridad social y prestación de servicios, y luego regresan a Cuba a vivir de ese dinero enviado por familiares en Estados Unidos, que reciben un porcentaje.

    También están los casos de personas que reportan discapacidad causada por el trauma de cruzar el mar o la frontera para recibir ayuda extra y se ponen a trabajar por la izquierda.

    “Ya se ha regado por todos lados que esta es la manera de recibir dinero de Estados Unidos para vivir bien en Cuba”, me dijo la abogada de inmigración Grisel Ybarra.

    Esta oportunidad única que provee la Ley de Ajuste Cubano de colocarse automáticamente al frente de la cola de inmigración en todo el mundo también se extiende a personas no cubanas que viven en otros países y que jamás han pisado tierra cubana, y cuya única relación con la isla es que uno de sus padres es de origen cubano.

    Es inmoral que personas que huyen de bombardeos, limpiezas étnicas, guerras de pandillas, violación sexual y asesinatos tengan que hacer cola detrás de gente que no reclaman persecución política –o que lo hacen falsamente– y que han llegado aquí por razones económicas y de estilo de vida.

    Los cubanos que tienen necesidad legítima de recibir estatus de refugiado deben seguir teniendo una puerta abierta, pero es hora de investigar minuciosamente este tipo de fraude y demandar acción del Congreso para actualizar la Ley de Ajuste Cubano.

  4. Fragmneto de una entrevista a Juan Manuel Cao que cubrio como periodista la crisis conocida por el “Costaricazo”

    LOS NIETOS DE LA REVOLUCION

    Muchos cubanos del exilio están expresando su rechazo a los cubanos que están llegando desde Costa Rica. ¿A qué lo atribuyes?

    El exilio ha sido demasiado largo. 56 años de dictadura es mucho tiempo. Ya vamos por la tercera generación. La primera oleada de exiliados estuvo conformada por aquellos que de un bando o del otro, protagonizaron la revolución. Todos habían vivido el capitalismo, conocían las reglas del juego de una sociedad democrática. Por lo tanto, les fue fácil integrarse, e incluso tener éxito. Se trataba, en gran parte, de la élite empresarial, política e intelectual de aquella Cuba agitada, pero prospera, muchos de ellos hablaban inglés o habían estudiado en universidades norteamericanas.

    La segunda oleada fue la de los hijos de la revolución, y se puede marcar a partir del Mariel, incluyendo a los balseros del 94, o a los quedaditos en el llamado exilio de terciopelo. Estos exiliados ya habían gastado al menos dos décadas (o más) de sus vidas en el comunismo y habían sufrido las distorsiones que esta experiencia presupone. Pero al menos habían recibido de sus padres la enseñanza oral de cómo era la vida antes del castrismo. Les costó un poco más adaptarse, pero lo lograron. Y el que no se adaptó fue eliminado por esa suerte de mecanismo darwiniano que los condujo a la cárcel, o a la tumba. Los que jugaron a ser Scarface ya sabemos cómo terminaron.

    Esta que estamos viviendo ahora es la tercera ola: la de los nietos de la revolución. Sus padres nacieron dentro de la dictadura y por lo tanto no pudieron transmitirle la memoria de un pasado que ellos tampoco habían vivido. Es lógico que a estos muchachos les cueste más adaptarse, pues tienen referencias muy vagas sobre los mecanismos de una sociedad de mercado, y mucho menos de una democracia. Conversando con ellos te percatas de que la mayoría no sabe delimitar bien las fronteras entre gobierno y sociedad civil, entre propiedad privada y estatal. Pocos han escuchado hablar de la separación de poderes. Prácticamente ninguno entiende cómo funciona la bolsa de valores, qué es una hipoteca, un préstamo a plazo fijo, o un seguro de vida. Aunque la mayoría expresa deseos de trabajar duro, en realidad no todos tienen una verdadera ética laboral porque crecieron bajo un sistema desestimulante.

    Por lo tanto, es injusto juzgar a estos nietos de la revolución con los parámetros de quienes llegaron antes. Lo inteligente es ayudarles. Es lógico que los exiliados más viejos no se sientan identificados o reconocidos en estos jóvenes que no solo se comportan de manera diferente, sino que gesticulan, hablan, o se visten distinto. Cada uno se mueve en diferentes escalas de valores.

    A quienes les ha costado tanto trabajo insertarse en esta nueva vida les molesta instintivamente estos nuevos compatriotas que de alguna manera los hacen quedar mal ante el resto de la sociedad norteamericana. Lo inteligente sería tratar de encontrar puntos en común, pues a pesar de la distancia en el tiempo y la experiencia, aún sobreviven muchos. Basta compartir un café y unas cuantas anécdotas para encontrarlos.

    Lo irónico es que nos pasamos la vida denunciando la represión en Cuba y cuando no topamos con cubanos temerosos de hablar, nos asombramos. Nos pasamos la vida denunciado el adoctrinamiento, y cuando escuchamos a cubanos adoctrinados, nos molestamos. Vivimos advirtiendo sobre la destrucción de valores y cuando nos topamos con el fruto de ese sistema destructor, reaccionamos como si ante nosotros tuviéramos al victimario y no a la víctima.

    ¿Piensas que la supuesta solidaridad entre cubanos es cosa del pasado?

    No. La solidaridad entre cubanos está pasando una prueba difícil, tal vez una crisis de identidad, o un periodo de readaptación, pero en el fondo sigue ahí, latente. De hecho son muchos a los que, a pesar de los recelos, he visto dispuestos a abrir el corazón a esta nueva tragedia humanitaria, e incluso dispuestos a convertir ese sentimiento en hechos concretos. Pero hay que tomar en cuenta que esta tragedia ha sido demasiado larga, y que la gente está cansada, porque han sido muchas las decepciones. Hay que tener paciencia. Los exiliados históricos con los recientes. Y viceversa.

  5. Estoy completamente de acuerdo con usted ya que esos sinverguenzas son todos una partida de comunistas que vienen a estafar a esta nacion por mi que los devuelvan a Cuba y que quiten la ley de ajuste cubano para que no vengan mas de esos mal paridos, lo vuelvo a felicitar, mu Buenos todos sus articulos, Nilo Barredo Sanchez

  6. ¡¡Claro que yo pienso igual Esteban!! He leído los cuatros comentarios sobre su experiencia de los cubanos recién llegados, pero… se les han pasado por alto algo muy significativo, la que se avecina, no solamente en Miami. En todos los Estados Unidos Americano. ¿Se imaginan qué vecinos van a tener? Puede ser un delincuente, violador, esbirro, sicario. Digo esto, porque en anteriores inmigraciones preparadas y organizadas por la tiranía cubana siempre había un gran número de chivatos y maleantes infiltrados y hasta personas enfermas metales, esquizofrénicos agresivos. ¿Por qué en esta no?

  7. Una vez me preguntaron por qué había salido definitivamente de Cuba y respondí que por las actitudes groseras, machistas, abusadoras y violentas de la mayoría de los ciudadanos. Los cubanos han recibido instrucción, pero no educación, esto último se suele recibir en los hogares y la dictadura se ocupó desde el inicio de su régimen de distanciar a los hijos de sus padres. Las nuevas generaciones criadas en internados o temporadas trimestrales en campamentos agrícolas, no adquirieron educación en su familia y han sido incapaces de ser educadores de su descendencia. De ahí que sean “aceres” y no personas normales.
    En cuanto a su terror a mencionar al Diablo, téngase en cuenta que las nuevas generaciones de cubanos han crecido bajo el temor al chivato, cuidando de no manifestar sus reales opiniones porque pondrían en peligro su vida cotidiana en estudios, trabajo y desarrollo social.
    No los justifico en lo absoluto, simplemente entiendo por qué son como se describen en este artículo del Sr. Esteban.

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