LAS DOS CARAS DE LA HISTORIA. DOS VERSIONES: UNAMUNO CONTRA MILLÁN ASTRAY …MILLÁN ASTRAY CON UNAMUNO. NO CONTRA UNAMUNO-CUARTA PARTE Y FINAL.

UNAMUNOENSALAMANCAEL12DEOCTUBREEn la foto: Unamuno en Salamanca el 12 de octubre del 1936

12 de octubre en Salamanca

Pero la mayor sorpresa, y la que en buena parte ha motivado y orientado esta investigación, fue comprobar que los protagonistas de nuestra historia fueron testigos de excepción del episodio vivido el 12 de Octubre de 1936 en el paraninfo de la Universidad de Salamanca y acerca del que tanto se ha escrito, especialmente para desacreditar al bando nacional y a sus referentes ideológicos. Y es que los tres: falangista, requeté y legionario aparecen impávidos en la histórica fotografía que recoge el momento en que Unamuno abandona el edificio acompañado por el Obispo de Salamanca, don Enrique Pla y Deniel, todos ellos captados por la cámara en medio de una abigarrada multitud que saluda brazo en alto y parecen gritar consignas: una escenografía muy similar a la de tantos actos del momento recogidos por la prensa.(Ver la foto que encabeza este artículo)

Podemos aducir al respecto unas palabras del periodista Jon Juaristi:

«En mi biografía de don Miguel (Taurus/Fundación Juan March, 2012), aduje que, en la fotografía tomada a la salida del paraninfo, el anciano rector aparece rodeado de jóvenes falangistas que cantan o gritan consignas brazo en alto, pero no lo acosan ni intimidan. Más bien parecen darle escolta. ¿De quién o quiénes lo protegen? Obviamente, del general Millán Astray y de sus legionarios.En su recientísimo libro –Historias de falangistas del sur de España. Una teoría sobre vasos comunicantes (Renacimiento, 2015), Alfonso Lazo Díaz observa exactamente lo mismo en la fotografía de marras. Diputado socialista desde 1977 a 1996, Lazo volvió a sus tareas en la Universidad de Sevilla como profesor e investigador».

Es decir, que tan Jon Juaristi como Alfonso Lazo hacen una afirmación, a nuestro juicio sustancial, y que compartimos: que los jóvenes falangistas no acosan ni intimidan a Unamuno sino que gritan sus consignas y saludan brazo en alto, todo ello con más entusiasmo que agresividad.

Ahora bien, a la luz de lo que venimos exponiendo, la segunda parte de la cuestión tiene que recibir una respuesta radicalmente distinta. Y es que no solamente los falangistas no estaban protegiendo a Unamuno «del general Millán Astray y de sus legionarios» sino que eran éstos -y más concretamente la propia guardia personal y de confianza de Millán Astray- la que está ejerciendo con eficacia sus funciones de facilitar el acceso de la ilustre comitiva al vehículo dispuesto al efecto. Se puede comprobar, en efecto, que junto al coche, al que ya habría subido la esposa del Generalísimo, Carmen Polo (quien a instancias del propio Millán Astray sacó cogido de su brazo a Unamuno) aparecen el falangista, el requeté y el legionario que hemos visto, sistemáticamente junto el general en sus actos oficiales durante los meses de agosto y septiembre de 1936. En síntesis, esta fotografía -poniéndola en relación con las que vimos en Cáceres y en tantos otros lugares- viene a respaldar la versión del suceso de Salamanca que da el propio Millán Astray y que, sustancialmente, fue expuesta por Luis E. Togores en su biografía del General (cfr. ob. cit. págs.. 202-203). Resulta también coincidente con los datos aportados por otros testigos presenciales.

Así, José María Pemán recuerda que Unamuno se despidió de él «y ello demuestra que el ambiente no era tan arrebatado…» (ABC, Madrid, 26-noviembre-1964, pág. 3: La verdad de aquel día) y Ximénez de Sandoval califica la interrupción de Millán Astray «en tono de arenga militar» y rematada con el «¡mueran los intelectuales!». Pemán y Sáinz Rodríguez protestan… y el General rectifica: «¡los malos intelectuales!». Doña Carmen Polo de Franco sale del brazo de Millán Astray, con Unamuno al otro lado; los dos la despiden. «Millán se volvió a Unamuno y, como si nada hubiera pasado, dijo: ¡bueno, don Miguel, a ver cuándo nos vemos! Cuando usted quiera, mi general. Se dieron la mano. Y Millán, sin soltar la del glorioso escritor, gritó: ¡vamos, muchachos, el himno de Falange!» (cit. por José María GARCÍA ESCUDERO, Historia política de las dos Españas, Madrid: Editora Nacional, 1976, 1493-1484). Es fácil entender que los presentes respaldaron la invitación del general y continuaron cantando el Cara al Sol mientras doña Carmen y Unamuno flanqueados por el Obispo de Salamanca salían del edificio universitario para dirigirse al coche oficial de la esposa del Generalísimo, que habría de conducir a Unamuno a su domicilio. El momento previo a que éste se subiera al vehículo es el inmortalizado por la fotografía que venimos glosando.

Es decir, no estamos ante la imagen de un enfrentamiento entre la inteligencia de Unamuno y la supuesta sin razón de Millán Astray, sino en la acertada resolución de un momento de tensión del que, eso sí, supieron sacar partido aquellos sectores de la España nacional que estaban descontentos con el apoyo que el rector salmantino había dado al Alzamiento Nacional dado el ideario heterodoxo y el carácter intempestivo del profesor. En efecto, fue en el Casino de Salamanca y por la tarde del mismo día donde sí abuchearon Unamuno y su destitución como Rector se debió a una iniciativa académica en la que no cabe atribuir ninguna iniciativa al Cuartel General y menos aún al propio Franco. El 31 de diciembre del mismo año fallecía Unamuno y su cadáver fue llevado a hombros de falangistas que dieron respaldo de oficialidad a su entierro. Pocos días antes, desde las páginas de ABC, el Marqués de Mondéjar, monárquico alfonsino vinculado al grupo de Acción Española, había glosado elogiosamente la exclamación de Millán Astray: (ABC, Sevilla, 15-diciembre-1936, págs.3-4: El oportunismo intelectual)

La identidad de los protagonistas

MILLANASTRAYCONSUESCOLTALlegados a este lugar, era obligado tratar de desvelar la identidad de estos tres inesperados protagonistas de una jornada histórica. Después de tantear diversos parecidos físicos y de buscar indicios a partir de su indumentaria, y de consultar la más diversa prensa de la época, finalmente la primera página del periódico El Progreso publicado en Lugo el jueves 10 de septiembre de 1936 nos dio el nombre de los ayudantes del General Millán Astray en una crónica de su visita a la ciudad citada. Se trataba de: «un jefe de Falange Española de Burgos, don Antonio Ortiz, el teniente de requetés de Navarra don Agustín Sánchez y el antiguo legionario don Primitivo Murga. En otros dos coches seguía la escolta, formada por guardas civiles de Burgos, cinco falangistas y varios requetés de Navarra»

A continuación exponemos algunos datos que hemos logrado compilar sobre ellos:

  • Antonio Ortiz de Estringana, jefe de Bandera y ayudante de la Jefatura Nacional de Primera Línea en abril de 1937, intervino en el proceso de Hedilla que lo consideraba uno de sus enemigos (cfr. Joan Maria THOMAS, El gran golpe, Barcelona: Debate, 2014, pág. 70). En el transcurso de la guerra llegó a alcanzar la graduación de Teniente honorario de Infantería con destino en la Cuarta Bandera de FET de Castilla y, al terminar la contienda, le fue concedida la Medalla Militar (ABC, Sevilla, 29 de agosto de 1939, pág. 15) por su destacada actuación cuando era capitán en el asalto a la cota 1205, próxima al Alto de las Celadas, en el frente de Teruel. El 17 de enero de 1938 se adelanta con cuatro falangistas voluntarios y arrancando personalmente los piquetes de la alambrada puso el pie el primero en la trinchera contraria, combatiendo al enemigo con bombas de mano y haciendo así posible la ocupación de la posición por el resto de la Bandera y el Tabor (cfr. Rafael CASAS DE LA VEGA, Las Milicias Nacionales, 2, Madrid: Editora Nacional, 1977, pág. 597). Con el nombre de “Antonio Ortiz Estringana” figura un caído en la relación nominal correspondiente a la ciudad de Burgos aunque no podemos precisar en qué circunstancias ni fecha se produjo la muerte de nuestro protagonista y si se trata de la misma persona.
  • El Teniente de Requetés de Navarra: Agustín Sánchez Echevarría, también sería nombrado Teniente honorario.
  • El Legionario: Primitivo Murga Uribe, según consta en su Hoja de Servicios, en 1936 estaba destinado en la 11 Cª de la IV Bandera de la Legión. Es decir, la que entró en Badajoz por la brecha de la muerte despues de la 16 Cª del capitán Perez-Caballero. Conocemos una fotografía de este legionario hecha en la Torre de Espantaperros de Badajoz el 17 de agosto de 1936 junto a un falangista que enarbola una banderola blanca: Juan de Diego Soto-Sánchez. Se trata del mismo falangista que acompaño a René Brut y que sale en al menos dos escenas de las que filmó el francés en El Ronquillo y Almendralejo. Esta foto fue publicada el 18 de agosto de 1936 en el Diario de Lisboa con el siguiente subtítulo: «La bandera blanca que fue izada para la rendición de Badajoz en la torre de Espantaperros».

Para concluir, hacemos nuestras las palabras de José María Pemán en el artículo antes citado:

«Ni Unamuno ni Millán Astray eran hombres a los que les gustara pasar inadvertidos en una sesión en la que hubo con tanta abundancia, ovaciones y entusiasmos. Los dos estaban acostumbrados a exponer el pecho a cuerpo limpio, el uno a las ideas contrarias y el otro a las balas enemigas… Eran dos españoles. Dios los tenga en su gloria, en el lugar que reserva a los santos y mártires de la vehemencia española».

También coincidimos con el profesor Togores en su juicio sobre el episodio del 12 de octubre en Salamanca que careció de verdadera importancia en el remolino de la Guerra Civil.

En efecto, si bien pudo ser manifestación de tensiones entre las diversas corrientes ideológicas que confluyeron en el bando nacional, algunas de las cuales lo aprovecharon para marginar a Unamuno, ha sido sometido a una lectura e interpretación muy distinta a la realidad de lo acontecido  y la intervención de Millán Astray en el mismo ha sido utilizada sesgada y unilateralmente por la publicística posterior para demonizar y desacreditar al bando nacional.

Esperamos que estas imágenes, verdaderamente históricas, y las conclusiones que arrancan de una fotografía hecha en Cáceres, sean valoradas en su justa medida por un mundo académico como el extremeño, ayuno de estudios científicos de cierta relevancia relativos a la Guerra Civil.

Enlaces  de las tres anteriores antregas:

LAS DOS CARAS DE LA HISTORIA. DOS VERSIONES: UNAMUNO CONTRA MILLAN ASTRAY …MILLÁN ASTRAY CON UNAMUNO. NO CONTRA UNAMUNO- PRIMERA PARTE

LAS DOS CARAS DE LA HISTORIA. DOS VERSIONES: UNAMUNO CONTRA MILLÁN ASTRAY …MILLÁN ASTRAY CON UNAMUNO. NO CONTRA UNAMUNO- SEGUNDA PARTE

LAS DOS CARAS DE LA HISTORIA. DOS VERSIONES: UNAMUNO CONTRA MILLÁN ASTRAY …MILLÁN ASTRAY CON UNAMUNO. NO CONTRA UNAMUNO-TERCERA PARTE.

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