LAS GRANDES LIGAS. DEL DESHIELO AL DESCRÉDITO

STADIUMDELPALMARDELJUNCO

Foto: Stadium del Palmar del Junco

SANTIAGOCARDENASDR.Por, Dr. Santiago Cárdenas-Especial para Nuevo Acción

“Como va Dimaggio; así van los Yankees”. Parafraseando: como van las Grandes Ligas, así va el deshielo  castrobámico.

Los cuarenta y siete y medio millone$ a Gourriel ***, fueron noticia; no por lo esperado, sino porque por vez primera  en la historia un  pelotero desertor  es mencionado  públicamente en la media cubana. Tal vez los criterios de Antonio Castro—el hijo de papá, médico,   masajista, millonario, turco-turista, habittué de viajes clandestinos a la Yuma  y manager a distancia de la selección cubana—con excelentes relaciones  en las Mayores, sus  puntos de vista, repito, se estén imponiendo en el archipiélago.

Desde que los marineros estadounidenses fondeados en el puerto de Matanzas enseñaron a los yumurinos a jugar pelota en el potrero del Palmar de Junco, la historia  del  baseball quedó unida para siempre en el devenir de ambos pueblos. La pelota es nuestro común vínculo nacional,  no solamente como deporte, sino como la espina dorsal de la cultura  pop, y también en la  historia patria de  “americanos”  y cubanos. El pasatiempo nacional, decimos a ambos lados del Estrecho.  Muchos jugadores de los dos países  han dado su vida en guerras justas y necesarias que  lamentablemente se impusieron en el devenir histórico de ambas repúblicas.

Las Grandes Ligas  quieren tener, además de una oficina  en la Habana, un campo de entrenamiento para el talento cubano,  al mejor estilo de los que apadrinan en el famélico Caribe donde los prospectos surgen espontáneamente como la verdolaga. Mano de obra barata y robo—no de cerebros—sino de  guantes y pelotas. Para lograr  este objetivo  viajan continuamente al  hotel Saratoga para donar,  entre mojitos y  el humo de los cohíbas, la pintura azul chillón  de Sherwin Williams  para  el remozamiento del  Latinoamericano, el del Cerro, en donde  “nacionalizaron”, quiero decir, se robaron gansterilmente los capitales yankees y le partieron la siquitrilla al imperialismo en 1961. Mala  memoria y mucha indignidad.

Los arreglos  del  estadium eran para  el protocolar  juego de Raúl y Obama,  entre  Cuba   y el  Tampa  “Devil “ Rays, que no podía ser otro  club, pues la guarida de la  infiltración marxista se asentó  en esa ciudad—a la chita callando y por decisión de la inteligencia cubana—desde hace un decenio.

El fin  justifica los medios  y el capitalismo salvaje justifica fines y medios. Por  ahí  anda el Comisionado  de las Grandes Ligas y su hermosa familia que se  auto definen  más como católicos devotos y caritativos que como empresarios avariciosos (del talento cubano), sin importarle nimiedades como ésas de los derechos humanos. Posiblemente, nunca hayan leído una encíclica papal; o tal vez están siendo influenciados por el  carisma y/o el consejo de su Santidad Francisco desde el Vaticano. Mal pensao que soy.

JOSHUAGIBSONNada mi’jo: que del deshielo al descrédito sólo hay  un mal paso; o un resbalón.

*** Papi me contaba emocionado que vio jugar, cuando era un muchachón, al mejor team de pelota  del mundo: el de Santa Clara de los veintes y  su  Joshua Gibson (Foto de la izquierda) en la Boulanger de  la villa de Marta Abreu. La entrada era un níckel, niños  gratis, y Joshua, el más grande entre los grandes, cobraba  $ 3.50 por juego.

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