LAS TRAMPAS BANCARIAS DEL RÉGIMEN CASTRISTA

REPUBLICBANKTRINIDADTOBAGO Continuamos hoy desglosando el documento del Republic Bank Havana, del que habláramos ayer:

Desde un punto de vista más amplio, este documento del Republic Bank es aún más revelador de las condiciones en que se encuentran las finanzas del estado cubano y de su desespero por obtener divisas.  El 15 de mayo se televisó desde La Habana una sesión montada por Castro para defenderse de las revelaciones de la revista Forbes sobre la fortuna que él personalmente controla.  En su defensa el Coma Andante hizo aparecer a su empleado Francisco Soberón, titulado presidente del Banco Central.

FRANCISCOSOBERONSoberón (EN LA FOTO), cuyo evidente nerviosismo revelaba su impudicia, ofreció como prueba de la confianza de los mercados internacionales en “la honestidad y seriedad del gobierno cubano”, la noticia de la venta de 400 millones de euros en bonos (deuda) cubanos en el mercado londinense. “Todos fueron comprados por bancos extranjeros y cubanos el mismo día de su emisión”, es decir que se vendieron como pan caliente con una tasa de interés de sólo 7%.  A simple vista esto parece sorprendente.  ¿A quién en sus cabales se le ocurre prestarle dinero al 7% a un gobierno que le debe a todo el que le prestó; que declaró una moratoria en 1986 a más de 8 mil millones de dólares en deuda; que unilateralmente canceló la deuda de 40 mil millones a Rusia que ésta heredó de la antigua Unión Soviética; que aún reconoce deudas de más de 6 mil millones sobre las que malamente paga intereses sin esperanza de que devuelva el principal; en fin, un gobierno considerado un apestado en el mercado internacional?

 La respuesta la ofreció la agencia de noticias Reuters al comentar sobre las declaraciones de Soberón.  Reuters aseguró que, según sus fuentes, en realidad los bonos fueron adquiridos exclusivamente por “bancos cubanos y amistosos bancos extranjeros que operan en Cuba” (el subrayado es de Reuters).

Es decir una operación ficticia en que el banco central cubano exitosamente vende bonos a bajo interés a … otros bancos cubanos; el dinero se mueve del bolsillo derecho del pantalón de Castro a su bolsillo izquierdo.  Una participación nominal —seguramente bien recompensada— de alguno que otro “amistoso” banco extranjero que opera en Cuba  sirve para dar viso de internacionalidad a una operación donde todo esencialmente queda en casa.  Pensándolo bien, quizá el nerviosismo de Soberón fuese motivado por algún residuo de vergüenza.

Es razonable preguntarse: ¿y en qué beneficia al gobierno cubano este paripé financiero? Como sugiere Reuters, esa farsa resulta transparente a los expertos en finanzas y no mejora en lo más mínimo la calificación que en el mercado se ha ganado el gobierno cubano; en la lista de riesgos crediticios Cuba está firmemente instalada en el sótano con países como Burundi, Cabo Verde, Congo, Corea del Norte y Haití.  Pero la operación londinense tiene valor propagandístico porque le permite al gobierno engañar al pueblo cubano y a otros con limitado acceso a información.  Más importante aún: con la ayuda de sus “amistosos” banqueros extranjeros, el gobierno cubano puede embaucar a inversionistas ilusos y conseguir que le presten dinero.

Esto nos trae de vuelta al Republic Bank Ltd., uno de esos “amistosos” bancos que operan en Cuba.  Actualmente Republic está ofreciendo a sus clientes participar en préstamos a corto plazo a empresas y bancos del gobierno cubano para recibir tentadores intereses de hasta 19% —un nivel más a tono con lo que normalmente tiene que pagar Cuba hoy que el espurio 7% que Soberón dice haber pagado en Londres.  El inversionista incauto podría pensar: ¿si en el mercado de finanzas de Londres le prestaron dinero a Cuba al 7%, porqué no hacerlo al 19%?  Eso es precisamente lo que el gobierno cubano, en contubernio con sus “amistosos” banqueros, quieren que Ud. piense.  En este proceso Republic compartirá con Ud. las “ganancias” por medio de una comisión de hasta un 3% anual aunque, desde luego, Republic deja claro que no se responsabiliza por el predecible incumplimiento por la parte cubana: ese riesgo es todo suyo.

¡Solavaya!

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