LIBERTAD DE EXPRESIÓN- II Y FINAL

VERDUGODEISISDECAPITANDOINFIELES

DENESMARTOSPor, Denes Martos

Por definición y en teoría, la libertad de expresar opiniones debería ser igual para todos y para todos los temas. Si no es válida para todas las cuestiones entonces no es libertad sino un comportamiento acotado; y si no es igual para todos entonces no es un derecho sino un privilegio. Es cierto que no es ni bueno ni agradable vivir en un mundo en donde se puede azotar, lapidar, degollar, encarcelar, o acribillar a balazos a cualquiera que tenga una opinión diferente a la del dueño del poder. O que tenga una visión del mundo distinta a la de un grupo o comunidad de la que no forma parte. O de la que forma parte pero con espíritu crítico.

Pero, si esto es cierto – como que lo es – entonces dejémonos de hipocresías. La libertad de expresión es, realmente, un valor; pero no es un valor absoluto. No debe estar restringida en principio ni a determinados temas ni a determinadas personas; pero hasta el más básico sentido común exige que esté limitada por la necesidad de defender la integridad, la seguridad, la supervivencia y el derecho de individuos, grupos sociales o comunidades enteras. Esto es algo que incluso está reconocido en la Convención Americana de Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica) cuyo Art. 13.2 establece:

  1. Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresión.  Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección.
    2. El ejercicio del derecho previsto en el inciso precedente no puede estar sujeto a previa censura sino a responsabilidades ulteriores, las que deben estar expresamente fijadas por la ley y ser necesarias para asegurar:
     a)  el respeto a los derechos o a la reputación de los demás, o 
     b) la protección de la seguridad nacional, el orden público o la salud o la moral públicas. [8]

De modo que sencillamente no es cierto que la libertad de expresión – y, por consiguiente, la libertad de prensa – sea ilimitada. Como acabamos de ver, ni siquiera el Pacto de San José de Costa Rica afirma semejante tontería. Por consiguiente, cuando lo que está en juego es la vida misma; cuando se trata del honor, de la dignidad humana, o del futuro de toda una cultura, no es admisible que se invoque la libertad de expresión para vociferar cualquier gansada. Las palabras pronunciadas o escritas tienen la mala costumbre de adquirir vida propia y las estupideces volcadas masivamente sobre una situación crítica muchas veces actúan como combustible lanzado a un incendio.

Por eso es que resulta imposible entender por qué todo lo relacionado con la invasión mahometana a Occidente se trata con la cuidadosa circunspección de lo “políticamente correcto”, como si una masa de inmigrantes y desplazados fuese una copa de finísimo cristal en peligro de romperse al primer estornudo. Mientras eso sucede, el ISIS y sus aliados vuelcan toda una sangrienta catarata de imágenes, insultos, amenazas y desplantes anticristianos y antioccidentales sobre la opinión pública mundial.

Y los medios de difusión, en lugar de tirar a la basura las atrocidades sanguinarias de la propaganda terrorista, las publicitan y las magnifican haciéndoles un enorme favor a los reclutadores del ISIS. Por lo que después, cuando empiezan a caer los muertos, todos salen corriendo a buscar a algún nazi o a algún iraní para echarle la culpa de todo.

Y, si no lo encuentran, lo inventan.

Ya roza el suicidio la actitud de esa minoría ruidosa cuyo poder establece arbitrariamente los límites de lo políticamente correcto cuando ampara y magnifica la propaganda del Estado Islámico que insulta a las víctimas, incita a la violencia y hace la apología del crimen. Resulta casi incomprensible qué es lo que entienden estas personas bajo las palabras: “respeto a los derechos y reputación de los demás, protección de la seguridad nacional, del orden público, y de la salud y moral públicas“.

Aunque, debo confesarles algo: mirándolo bien no creo que sea tan incomprensible.

Lo que pasa es que, si expusiera aquí sinceramente todo, absolutamente todo lo que pienso al respecto, seguramente traspasaría los límites de lo políticamente correcto y la policía política, celosa guardiana del pensamiento único, no tardaría en golpear a mi puerta.

De modo que, como decía hace algunos años un insigne ejemplar de la jauría mediática [9]: “dejémoslo ahí”.

Por ahora.
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NOTAS
1)- http://www.un.org/es/documents/udhr/
2)- Cf. Finkelstein Norman; “La Industria del Holocausto”, Reflexiones sobre la explotación del sufrimiento judío,
Cf. https://drive.google.com/file/d/0B6QXUcoelzmpb3BlNndLN3hJeGc/edit?pref=2&pli=1
3)- https://youtu.be/9u_uxKvh6QI – Ver también, p.ej.:  https://youtu.be/GOus7Kty1Yw y muchos otros más.
4)- Cf. http://www.mundotkm.com/news/mundo/12439/este-es-el-tirador-de-munich-ali-david-sonboly-de-18-anos
http://www.infobae.com/america/mundo/2016/07/23/el-tirador-de-munich-utilizo-el-metodo-de-anders-breivik-el-autor-de-la-masacre-de-oslo/
5)- https://fas.org/programs/tap/_docs/2083_-_A_European_Declaration_of_Independence.pdf
6)- http://www.infobae.com/america/mundo/2016/07/24/un-hombre-mato-con-un-machete-a-una-persona-e-hirio-a-otras-dos-en-la-ciudad-alemana-de-reutlingen/
7)- http://www.clarin.com/mundo/refugiado-sirio-Alemania-lealtad-ISIS_0_1619838044.html
8)- Convención Americana Sobre Derechos Humanos – San José, Costa Rica  7 al 22 de noviembre de 1969 – Artículo 13. Libertad de Pensamiento y de Expresión – Incisos 1 y 2
Cf:  https://www.oas.org/dil/esp/tratados_B-32_Convencion_Americana_sobre_Derechos_Humanos.htm
9)- Bernardo Neustadt (1925-2008) en su programa de TV “Tiempo Nuevo”.

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