LIBERTAD DE EXPRESIÓN- I

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DENESMARTOSPor, Denes Martos

Apresuramiento y superficialidad son las enfermedades del Siglo XX y más que en ningún otro lado estas enfermedades se reflejan en la prensa. Alexander Solzhenitzyn

En los últimos 15 o 20 años he visto a la prensa británica irse simplemente al demonio. Parece que no hay límite, no hay profundidades hasta las cuales estos tabloides no sean capaces de descender. No conozco a esta gente pero son como pequeños cerdos. John Le Carre

Según el Art. 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.” [1]

Como puede apreciarse, se trata de un derecho sumamente amplio. Lástima tan solo que en la vida real su ejercicio no sea así. Y no me refiero a las dictaduras y a los despotismos varios que ejercen la censura y la represión. Me refiero a los mismos regímenes que blasonan de superdemocráticos pero que, en el ejercicio de una prodigiosa hipocresía, establecen – sotto voce, aunque con mayor fuerza que la del derecho y más allá de las limitaciones requeridas por el simple sentido común como veremos más adelante – qué es lo “políticamente correcto” permitido y qué es lo indebido prohibido. Porque es evidente que existen cuestiones sobre las que se puede opinar libremente pero, al mismo tiempo, hay otras que solamente se pueden tratar con miedo a las represalias, ya sean éstas sociales o incluso eventualmente hasta legales.

Puede usted dudar de la llegada del hombre a la luna, de lo que dice la NASA, de las buenas intenciones de Donald Trump y la idoneidad de Hilary Clinton, de las fechorías del abominable hombre de las nieves y hasta de la existencia de Dios. De todo eso puede usted dudar, expresar su opinión libremente y no le pasará nada. Pero no se le ocurra dudar de la buena voluntad de todos los inmigrantes y desplazados que están inundando a Europa y menos todavía se le ocurra mencionar la menor duda acerca de hechos especialmente sensibles como, por ejemplo, el Holocausto. Afirmar que entre los migrantes y refugiados de Medio Oriente puede haber unos cuantos militantes del ISIS, o bien y por ejemplo, repetir y llevar hasta sus últimas consecuencias lo que dijo Norman Finkelstein en su libro “La Industria del Holocausto”, [2] lo llevará a Usted a sufrir serias consecuencias. En el primer caso lo freirán en todos los medios masivos acusándolo de insensible, fascista, neonazi, racista, intolerante, inmisericorde y – por supuesto – antidemocrático. En el segundo caso, le recomendaría que tenga mucho cuidado porque en una cantidad cada vez más grande de países supuestamente democráticos y respetuosos de los derechos humanos Usted irá a la cárcel simplemente por emitir una opinión crítica sobre el único hecho histórico cuya intangibilidad está garantizada por ley.

Cualquiera puede ver por Internet videos publicados por el Estado Islámico en los cuales se amenaza en forma abierta a Occidente con más atentados y con más muertes; incluso con aparentes bravuconadas que, dado el caso, hasta podrían dejar de ser amenazas vanas: “Juramos que atacaremos a los Estados Unidos en su centro Washington. Les decimos a los Estados que participan de la campaña cruzada que, por Alá, tendrán un día, si Dios quiere, un día como Francia. Como atacamos a Francia en el centro de su morada, en París, juramos que atacaremos a Estados Unidos“. [3]  Y no hace falta buscar esto o algo muy similar en ningún sitio medio estrafalario de la red puesto que no solo está publicado en el archivisitado youtube sino hasta en más de un diario on-line.

No es cuestión de preguntarse cómo esto es posible porque en Internet hay cosas incluso mucho peores. Cualquier descerebrado puede postear cualquier delirio y, de hecho, si uno se pone a buscar, encuentra estupideces colosales por toda la red. Lo que me pregunto es ¿cómo puede ser que ocurra esto y solo se escuchen algunos tímidos gemidos de horror – de los cuales uno a veces hasta duda de que sean sinceros – mientras la más leve indicación de los posibles nexos entre los invasores ilegales y los terroristas inmediatamente pone en funcionamiento la maquinaria ideológico-mediática del humanismo, la misericordia, los derechos humanos, el antifascismo y el antirracismo? Últimamente esta maquinaria hasta ha intentado endilgarle atentados al chauvinismo europeo o a los nostálgicos de los años 30 del siglo pasado.

ANDERSBREIVIKY no me digan que estoy fantaseando. Ocurrió hace muy pocos días a propósito del tiroteo en Alemania del viernes 22 de julio en el cual Ali David Sonboly mató a nueve personas e hirió a unas cuantas más para terminar suicidándose al final. El hombre era de origen iraní pero, como había nacido en Alemania y alguien descubrió que el hecho coincidía con el quinto aniversario del atentado de Anders Breivik (foto encima de este párrafo) perpetrado en Noruega, los medios construyeron un relato que apuntaba a adscribir el tiroteo a una “extrema derecha”. [4]

Vayamos por partes. En primer lugar Alemania se rige por el ius sanguinis y no por el jus solis como sucede en la Argentina. Esto significa que los hijos de iraníes nacidos en Alemania se consideran iraníes. Describir a Sonboly como “alemán iraní” es, como mínimo, distorsionar la realidad. Aparte de eso, Anders Breivik fue y es un imbécil al que no lo seguiría ni su hermano si lo tuviera. Basta con echarle una ojeada a su “manifiesto” sobre una supuesta “declaración de independencia europea” [5] para darse cuenta de que se trata de un demente tan idiota que todavía no pudo decidir ni siquiera si hará el saludo romano con la mano abierta o intentará una variante con la mano cerrada en un puño.

Yo, por las dudas, no hubiera saludado al emperador Marco Aurelio poniéndole un puño cerrado bajo la nariz pero, dejando eso de lado, me pregunto qué cuernos le puede interesar a un iraní casualmente nacido en Alemania un manifiesto publicado en inglés que trata de una supuesta independencia europea. Y digo en inglés porque no lo encontré por ningún lado publicado en otro idioma. Pero claro, Sonboly daba el arquetipo ideal: iraní nacido en Alemania. Si es alemán, es nazi. Y si es iraní, es terrorista. La combinación perfecta para armar un relato muy conveniente.

La gran macana es que el relato se cayó y se hizo pedazos en menos de 48 horas, cuando un inmigrante sirio asesinó a machetazos a una persona e hirió a otras dos en la ciudad alemana de Reutlingen. [6] Ahí el método ya no funcionó: el tipo no era ni “alemán” ni tampoco iraní. Como que tampoco funcionó en el atentado siguiente en el que otro sirio se inmoló haciéndose volar por los aires en un festival de música al aire libre en la localidad de Ansbach. [7] (Continuará)

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