LIBERTAD Y CULTURA

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Foto; Muestra de la eterna estampida migratoria de cubanos que abandonan el Archipiélago

JORGERIOPEDREPor, Jorge Riopedre

¿Qué viene primero, ser cultos para ser libres o ser libres para ser cultos?

Según la maquinaria mediática del castrismo, el nivel académico de los cubanos coloca a la isla entre los países más cultos de la comunidad internacional. La isla cuenta con un sistema educacional gratuito y obligatorio que produce especialistas a granel, tantos, que puede alquilar profesionales de la salud a quienes lo soliciten en Asia, África y América Latina. Una maravilla de archipiélago que parece sacado de un cuento de hadas.

Sin embargo, la estampida migratoria de cubanos que dicen huir del absolutismo castrista ya dura cincuenta años y no da señales de tener fin; cada vez son más los que se suman a una implícita contraseña popular: con deshielo o sin deshielo te vendo el cajetín, santo y seña espontáneo de una población en fuga; sangría de gente joven en busca de lo que escasea de manera alarmante en la isla: trabajo, vivienda, ropa, comida, medicinas y educación.

¿Educación? Sí, en Cuba la educación superior es solo para los revolucionarios; la administración de industrias y negocios para los militares; y los entresijos del Estado para los hijos, parientes y amigos de la élite gobernante.

¿Entonces, qué viene primero, la educación o la libertad? En Cuba, el precio de la educación es el sometimiento, la esclavitud intelectual y la renuncia a ejercer la voluntad individual, el más precioso don compartido por los hombres y mujeres que conocen la libertad. El derecho a disentir, creer o no creer, vivir al margen de la sociedad o amasar riquezas; la facultad, en fin, de no vender el fuego interno por una educación mediatizada.

Karl Popper, como Miguel de Cervantes, pensaba que la libertad era un valor absoluto, algo por lo que Don Quijote de la Mancha aseguraba que “se puede y debe aventurar la vida”, proposición compartida por miles de cubanos que han puesto a un lado oficios y profesiones en busca de tan evasivo bien, aunque en el lance les vaya la vida. La cultura que una vez fue para ellos motivo de orgullo y esperanza perdió su valor original porque emanó de la opresión no de la libertad

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