LOBOS NADA “SOLITARIOS”

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HUGOBYRNEPor Hugo J. Byrne

Los últimos ataques terroristas en Estados Unidos han sido caracterizados por la administración y la mayoría de la prensa escrita y electrónica como “carentes de evidencia relacionada al terrorismo internacional”. Agregan que aparentemente se trata sólo de “lobos solitarios”. La noción de “solitario”, implica que tanto física como intelectualmente muchos de los delincuentes involucrados en terrorismo no tienen contacto, ayuda o inspiración de otros terroristas.

Eso no es solamente falso, sino imposible. Una vez más la mal llamada prensa “imparcial” no es sólo parcial hacia la presente administración y simpatizante con su agenda antiamericana, sino que su inclinación a la izquierda es evidente.

Para empezar, la frase “lobo solitario” es sólo una metáfora disparatada. No hay lobos solitarios. No existe una fiera más dependiente de su familia  que el lobo. A pesar de las mitológicas historias rusas sobre manadas de cientos de lobos hambrientos persiguiendo trineos, el lobo realiza todas sus actividades sólo en el seno de su familia.

Lo que ocurre es que la familia (o manada) de lobos, o como quiera el lector llamarla, puede ser numerosa. Las hembras tienen sólo tres meses de gestación y paren de tres a doce cachorros. A los dos años de nacido, un lobo es del mismo tamaño que sus padres y a los tres, es activo sexualmente. En consecuencia, un “pack” (manada), puede ser de treinta o más, todos ellos emparentados genéticamente. Pero, aunque hay hasta 26 especies distintas conocidas, no hay manada de lobos que se aproxime a “centenares”.

Lo verdadero es que unos pocos lobos pueden hacer un estrago enorme: un lobo adulto puede resistir hasta diez días sin alimento, pero puede consumir hasta diez y nueve libras de carne en un solo festín. Sabemos que un lobo pesa en promedio cien libras, pero algunos llegan a ciento cincuenta o más. Existen algunos pesando hasta ciento setenta.

En la historia reciente del terrorismo islámico contra Estados Unidos, ocurre más o menos lo mismo. No existen muchas estadísticas confiables de cuántos actúan sólo por su cuenta y cuántos en complicidad con otros, sean internacionales o domésticos. Puede concluirse que los primeros, si existen, son minoría ínfima. Además, en la actualidad el cien por ciento de los actos de terror ocurridos en territorio americano son perpetrados y auspiciados por musulmanes radicales. Que este extremo no sea formalmente aceptado por la rama ejecutiva sólo demuestra su profunda deshonestidad: la agenda política es para ellos más importante que la seguridad ciudadana.

Justo antes de conocerse la verdadera identidad del sospechoso en el atentado terrorista en New York que resultara en 29 americanos heridos, inventaron una historia de resentimiento personal del único sospechoso por una ordenanza que forzaba al negocio de su padre a cerrar durante ciertas horas de la noche. Ahora sabemos que todo era una patraña urdida por la prensa “liberal”: su propio hermano fue víctima de su furia fanática y su padre lo consideraba terrorista desde hacía más de dos años. Se supo después que el criminal actuaba inspirado por Isis. En otras palabras, no era “solitario”, sino miembro peligrosísimo de una vasta camada criminal.

El Buró Federal de Inteligencia bajo la férula corrupta de Obama y sus testaferros Lynch y Comey, había cerrado esa investigación estando evidentemente incompleta. El único resultado directo de esa llamada investigación fue el atentado asesino e indiscriminado con explosivos y las heridas de 29 inocentes.

Cuando fuera apresado el terrorista, encontraron en sus ropas un diario manchado de sangre y atravesado por una bala. Su existencia no  se había incluido en el informe inicial de la nueva investigación. De no haber sido por la brillante veterana reportera de Fox Catherine Herridge, el público nunca se hubiera enterado de que en ese diario se hacía referencia a Abu Muhammad al Adani, vocero del grupo terrorista Isis y muerto en Afganistán el pasado agosto. Adani era notorio por sus llamadas al exterminio de los “infieles”, dentro de sus países de origen.

La lucha cruel y perversa del terrorismo islámico internacional contra nosotros, nuestros aliados y nuestros intereses, no conoce fronteras. Intentar establecerlas por nuestra propia cuenta, no es solamente insano y absurdo: es suicida.

Al mismo tiempo, los parientes de las víctimas del terrorismo islámico tienen derecho a demandar por vía civil a cuantos se pruebe fueran contribuyentes a los medios usados por los criminales en sus atentados. La oposición al usufructo de este derecho por la administración Obama es fresca evidencia de soberbia. Esa oposición la comparte con ambos candidatos presidenciales. También con sesudos conservadores.  Permítaseme disentir, aunque tenga que coincidir en ello (¡pero solamente en ello!) con reales “deplorables”, como Pelosi y Schummer.

La cámara baja aprobó por aclamación la ley que permite a familiares de los mártires del once de septiembre del 2001 demandar por la vía civil al Reino de Arabia Saudita. El Senado se espera que cuente con suficientes votos para ignorar el veto de Obama.

No alimento ilusiones ni intento predecir. Por el contrario, sospecho que de una u otra forma la voluntad del parlamento será diluida al final. ¿Alguien recuerda lo que ocurriera con el asesinato alevoso de tres ciudadanos americanos, más un residente legal de este país, tripulantes de las avionetas desarmadas de “Hermanos al Rescate”?

¿Quién puede olvidar la escena de Obama abrazado al autor intelectual de ese y otros miles de crímenes tan horrendos como ese? Cuidado “liberales”: no es posible domesticar lobos.

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