LOS APELLIDOS Y LA ALCURNIA

Por Esteban Fernández

En Cuba siempre se le ha dado mucha importancia a los apellidos y al linaje familiar. Un apellido con cierto lustre abría muchas puertas. Tener un apellido con cierta prosapia era mejor hasta que tener dinero.

Recuerdo que una vez nos llevaron a mi primo “Mandy” y a mí al programa de televisión del viejito “Chi Chí”. Nos preguntaron los nombres a todos, yo dije “Esteban Fernández” y nada pasó, cuando le preguntaron a mi primo su nombre dijo “Armando Couto” y ahí mismo hasta el propio “Chi Chí” vino a saludar y hasta abrazar a mi primo.

Le preguntó:“¿Tú eres familia de Armando Couto?” Y mi primo dijo la verdad: “Sí, soy hijo de Armando Couto”. Desde luego, nada que ver con el autor de Los Tres Villalobos. Dicen que familiares cercanos a Armando Couto llamaron al programa para quejarse, pero mi primo no había cometido ningún delito ni había mentido.

Otra vez fui con un socio mío  a un teatro cubano en Miami (si no me equivoco era en un lugar llamado “TIvoli”) y cuando llegamos todas las entradas estaban agotadas.  Da la casualidad de que la mamá de mi amigo era Maria MENA y su padre era (o es porque creo que todavía está vivo) Juan Gómez. La recepcionista nos dijo: “Miren, pongan aquí sus nombres y direcciones para avisarles con tiempo del próximo estreno”. Yo puse “Esteban Fernández” y mi amigo puso “Juanito GÓMEZ MENA”.  Y está demás decirles que ahí nos pasaron y nos dieron dos asientos privilegiados.

Estaba mi buena amiga Magaly Alfonso (en la foto) estudiando en la Escuela Normal de Maestras de La Habana. Había una profesora que no soportaba a Magaly y que le caía mal. El apellido de soltera de Magaly es PEDRAZA Un día la maestra se le acercó y bajito le preguntó: “¿Tú eres familia del general José Eleuterio Pedraza?” Y Magaly le mintió: “Si, soy su sobrina preferida”. Y remedio santo, de ahí en lo adelante la maestra adoraba a Magaly.

En Güines yo tenía un tío llamado Enrique Fernández Roig. Enrique logró acumular bastante dinero, tenía un carro del año con chofer uniformado, un tremendo negocio y una bella casa en el Residencial Mayabeque donde después se instaló la Seguridad del Estado. Llegó a convertir en bastante conocidos los apellidos “Fernández- Roig”.

Y mi padre que era el rey de la coña le decía a todo el mundo: “Qué va, yo no soy Fernández- Roig, yo soy su hermano pobre”. Y de todos los “Fernández” que había en Güines -relacionados con nosotros- papi decía: “Eso son los primos de mi hermano que tiene dinero”.

Y las cosas no han cambiado mucho, o ¿ustedes no se acuerdan todas las reverencias que le  hizo Maria Elvira Salazar a una jovencita bonita porque era nieta y llevaba el apellido de Juan Almeida? Eso daba asco.

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