LOS COMUNISTAS NORTEAMERICANOS HAN LOGRADO PENETRAR EL PARTIDO DEMÓCRATA, USANDO LA TÁCTICA DEL “CAMINO DE YENÁN”

MAO ZEDONG Y EUDOCIO RAVINES

EL CAMINO DE YENÁN, COMO LO EXPLICÓ MAO TSE TUNG A LOS LÍDERES COMUNISTAS, SEGÚN EUDOCIO RAVINES EN SUS LIBROS “LA GRAN ESTAFA” Y “EL CAMINO DE YENÁN”:

“La clave fundamental del Camino de Yenán reside en que nuestra labor no se desarrolla pensando exclusivamente en términos proletarios, o sea tomando en cuenta únicamente a la clase obrera. De acuerdo con la llamada Táctica de Yenan pensamos en términos mucho más amplios, que abarcan a otros sectores sociales y que comprenden a otras clases. El arma secreta nuestra es la ambición de millares y millares de políticos de todo tamaño, salidos de la pequeña burguesía rural y urbana, que no logran escalar posiciones importantes, no tanto de acuerdo con sus méritos, sino de acuerdo con sus ambiciones. Si nosotros, con las grandes o pequeñas fuerzas de que podamos disponer, ofrecemos nuestro apoyo a esos políticos, ellos vendrán hacia nuestro campo, no como militantes afiliados al partido, que a ellos no les conviene, ni a nosotros tampoco, sino como servidores. Servidores de conveniencia. Les dará provecho servirnos; nosotros les retribuiremos siempre mucho mejor que sus partidos propios o los sectores en los cuales ellos actúen y absurdo sería que luego pretendiéramos fiscalizar sus manos, poner cierres en sus bolsillos o diques en su codicia.”

“Si lo hiciésemos ingenuamente, de inmediato se volverían contra nosotros y harían lo posible para aplastarnos. Esto sucedió con Chiang Kai Shek en 1927… quisimos hacer de moralistas y Chiang lanzó toda su potencia contra nosotros.”

“Ahora —añadió— -hay que estar claro en lo siguiente: cualquiera persona que recibe nuestro apoyo y que no cumpla sus promesas, debe ser convertida en blanco de un ataque frontal, de ferocidad despiadada. Es suficiente que hagamos al escarmiento con uno: basta que se convenzan de que tenemos capacidad para cerrarle el camino a alguien y de convertirlo mediante nuestra campaña pertinaz en un verdadero palo de gallinero, que no haya por donde tomarlo para que los demás se dejen ganar por el miedo”.

— “El pequeño burgués ambicioso, —prosiguió Mao— tomado por la fiebre de la codicia, siente una angustia envenenada en cuanto nosotros le golpeamos con tenacidad. Hay que inventarle todo: hay que dejarle en la miseria moral, hay que vapulearle con todas las armas; que no quede al final sino un miserable guiñapo arrollado y amasado en su propia mugre en esa porquería en que hayamos fabricado especialmente para él”.

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