LOS “HERMANOS LATINOS”- TRUMP, JORGE RAMOS Y LA CAUSA CUBANA

ESTEBITAESTAESLABUENAHORAPor, Esteban Fernández  

Hace unos días (y eso pasa regularmente en California) escuché por la radio a un locutor mexicano echándole con todos los rayos a Donald Trump. Eso es algo que yo acepto y entiendo porque ellos se han sentido atacados por este señor. Perfecto, hasta ahí todo está bien. Además ya ustedes saben que yo no soy un ferviente admirador de Donald Trump.

Lo que me reventó el hígado fue cuando ese mismo comentarista radial -que  barrió el piso con Donald Trump- en ese mismo programa y con sólo 10 minutos de espacio se refiere a Ernesto Guevara como “el gran Che”. Llamé a la estación radial pero no quisieron pasarme al aire por lo indignado que yo estaba.

Porque lo yo quería preguntar para que simplemente me contestaran era: ¿Cuántos son los muertos que tiene en su haber Donald Trump? ¿Cómo van a comparar a Donald Trump que no es más que un fanfarrón -y salir perdiendo en la comparación- con uno de los criminales más grandes que ha dado la humanidad?

Decir que Donald Trump es un H.P. y acto seguido elogiar como si fuera “lo máximo” a quien no fue más que una sabandija además de ser  un criminal nato  es la barrabasada del siglo.

Yo quería preguntar en el aire ¿Cuántos patriotas mató Donald Trump en La Cabaña? Pero qué va, nuestros “hermanos latinos” no quieren escuchar eso. Y aquí nos disparan mañana, tarde y noche por todos los órganos de prensa latinos o hispanos (o como se quieran llamar) ataques contra “la Migra”, o contra los americanos y a favor de cuanto ilegal o indocumentado llega o viva aquí.

Y vuelvo a decir: “O.K.”, está bien, esa es su bronca, pero no me pidan que los apoye mientras la inmensa mayoría de ellos JAMÁS, NUNCA Y NEVER ha defendido la causa de la libertad de Cuba, ni ha atacado violentamente al régimen criminal de Cuba, ni ha derramado una sola lágrima por los miles de mártires cubanos, ni por los que han sido devorados por los tiburones en el estrecho de la Florida, ni por los pilotos de Hermanos al Rescate derribados en aguas internacionales, ni por el asesinato en masa de los caídos en el Remolcador 13 de Marzo.

Y hasta la coronilla estoy de los halagos a favor de Jorge Ramos por su “gran valentía” al interrumpir a Donald Trump en su discurso y lanzarle una serie de consignas. Desde luego, donde él sabía que no le pasaría absolutamente nada que no sea un simple empujón. Jorge Ramos no es más que un paluchero.

La pregunta que yo le haría a Jorge Ramos que dicen que es tan guapo es: ¿Por qué no tuvo la osadía de interrumpir a Raúl Castro (y quede claro que nosotros tampoco lo hicimos) durante su perorata asquerosa en las Naciones Unidas? Simplemente porque -en el mejor de los casos- la mano de patadas que le hubieran dado por el trasero habría que hacerle una cesárea   para sacarle los zapatos del recto. Por favor, no arruguen que no hay quien planche.

Si quieren que apoyemos su causa lo que tienen que hacer es ser “un poquito anticastristas” que en 55 años -con la excepción de unos cuantos- no lo han sido. Mientras tanto, que se vayan con su música y sus “Tigres del Norte” y el destartalado Jorge Ramos,  lejos de mí.

Un Comentario sobre “LOS “HERMANOS LATINOS”- TRUMP, JORGE RAMOS Y LA CAUSA CUBANA

  1. Bien dicho. Aqui en New York yo estoy hasta los mismos cjns. de tanto Mexico, en la TV, la radio y para colmo el pasquin, El Diario La Prensa con algunos de sus columnistas, principalmente una tal Elvira Arellano, “activista”, lease agitadora y manipuladora de los ilegales y los afroamericanos a los cuales les dice que se unan para hacerle la guerra a los blanquitos y le exige a este pais todo lo que se le ocurre y en uno de sus escritos termina diciendo, (SINO YA VERAN). Esteban perdona la descarga, tomalo como un desahogo ya que aqui tambien me tienen censurado, si le envio un e-mail al pasquin o llamo por telefono, quedo fuera. Un saludo y “palante”. Prohibido olvidar.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Help

WordPress theme: Kippis 1.15