MARTÍ EN LOS ESTADOS UNIDOS Y SU LUCHA POR LA LIBERTAD DE CUBA (FRAGMENTO DE UN ENSAYO SOBRE LA VIDA DEL APÓSTOL)

Por, Frank de Varona

El Apóstol fijó su residencia definitiva en New York en 1881, en donde vivió el período de su vida de mayor intensidad como escritor y revolucionario. Con la excepción de una breve estancia en Venezuela en 1881, Martí vivió la mayor parte de su vida adulta en los Estados Unidos, casi 15 años.

Martí se unió a la lucha del Comité Revolucionario de New York en favor de la independencia de Cuba. Se dedicó a escribir poesías, ensayos, traducciones y artículos periodísticos. El Apóstol fue un brillante periodista cuyos artículos se publicaron en unos veinte periódicos y revistas en Iberoamérica.

Nunca antes ni después de José Martí, un escritor ha dado a conocer tan bien la vida y la sociedad de los Estados Unidos a los iberoamericanos. Fue uno de los primeros escritores que explicó la vida política, económica y social de los Estados Unidos a lectores de Iberoamérica.

Durante más de una década escribió para varios periódicos como La Nación de Buenos Aires, El Partido Liberal de México, La Opinión Pública de Montevideo, La Opinión Nacional de Caracas, La República de Honduras; y otros periódicos y revistas de Iberoamérica y los Estados Unidos. Los excelentes artículos que Martí publicó en periódicos y revistas lo hicieron famoso en todas las Américas, llegando a ser el escritor hispano más leído y admirado en el continente.

En 1887 fue nombrado cónsul de Uruguay en New York y tres años más tarde cónsul de Argentina y Paraguay. Dos años más tarde Martí lanzó una revista, La Edad de Oro, dedicada a “los niños de América”. Martí escribió en La Edad de Oro lo siguiente: “En el mundo debe de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres”.

Los mejores poemas y artículos de Martí fueron publicados en los Estados Unidos, tales como fueron los Versos Sencillos de 1891. Escribió muchos artículos interesantes en la revista La Edad de Oro, tales como los “Tres Héroes” sobre Bolívar, Hidalgo y San Martín. También nos dio una simple definición de la libertad. Escribió que “el derecho que todo hombre tiene a ser honrado y a pensar y hablar sin hipocresía”.

A mediados de 1882, Martí les escribió a los grandes patriotas de la Guerra de los Diez Años para reanudar la lucha por la independencia de Cuba. Dos años después, Martí se separó de la lucha por sus diferencias con el general Máximo Gómez, a quien le escribió criticando su falta de espíritu democrático y civilista diciéndole, “un pueblo no se funda, general, como se manda un campamento”.

Tres años después Martí regresó a la política. Durante los próximos años Martí se reconcilió con el general Máximo Gómez, pronunció discursos y se reunió con los líderes independistas recogiendo dinero y preparando a los cubanos para la guerra de independencia.

En noviembre de 1891, el forjador de la patria cubana comenzó a viajar por distintas ciudades de los Estados Unidos, Centroamérica, México y las Antillas para recaudar fondos, ponerse en contacto con los patriotas, hacer propaganda y preparar la futura guerra de independencia.

Martí en Ybor City, Tampa, y Cayo Hueso

En Tampa José Martí pronunció dos de sus más importante discursos. El 26 de noviembre de 1891 pronunció su discurso en el Liceo Cubano, el cual ha sido llamado “Con todos y para el bien de todos”. Con sus enormes dotes de orador, Martí dijo lo siguiente: “Para Cuba que sufre mi primera palabra…Porque si en las cosas de mi patria me fuera dado un bien a todos los demás. Este sería el bien que yo preferiría: Yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”.

El día 27 de noviembre durante el vigésimo aniversario del fusilamiento de los estudiantes de medicina en el Liceo Cubano de Tampa, Martí pronunció otro gran discurso, “Los pinos nuevos”. Comparó a la nueva generación de cubanos con los pinos nuevos que traerían la independencia a la isla esclavizada.

Al día siguiente en Tampa, Martí escribió unas resoluciones que describieron la futura acción revolucionaria. Por último, en enero de 1892, se aprobaron en Cayo Hueso con la representación de muchos grupos independistas, las Bases del Partido Revolucionario Cubano (PRC).

Entre los patriotas presentes en Cayo Hueso estaba Fernando Figueredo Socarrás, quien fue secretario de Carlos Manuel de Céspedes durante la Guerra de los Diez Años. Figueredo fue el primer cubano electo a la Cámara de Representantes de la Florida representando a Key West o Cayo Hueso. Después Figueredo se mudó a Tampa  y colaboró con Martí en el PRC.  Figueredo fue electo alcalde de West Tampa y fue el primer cubano en ocupar el puesto de superintendente de escuelas en esa ciudad y en  la nación. Posteriormente fue ministro en la Cuba republicana.

La guerra de 1895

En abril de 1892, Martí fue elegido Delegado del Partido Revolucionario Cubano, cargo que ocupó hasta su muerte. El Apóstol nunca quiso usar el título de Presidente del Partido Revolucionario Cubano.

Martí fundó el periódico Patria y el primer número vio la luz en marzo de 1892. En Patria se publicaron las Bases del PRC y se explicó que la futura guerra en Cuba “no es contra el español, sino en contra de la codicia e incapacidad de España”.

Después del fracaso del plan de la Fernandina, José Martí continuó la lucha y se reunió con el general Máximo Gómez en la ciudad donde él nació, Montecristi, en la República Dominicana. Juntos firmaron el Manifiesto de Montecristi donde se prometió traer a Cuba un régimen democrático con el triunfo de la guerra de independencia. Martí nunca sintió odio contra España.

Combatió el despotismo de España en Cuba, la corrupción del gobierno colonial y su arbitrariedad. El Apóstol escribió lo siguiente: ” La guerra no es contra el español, que en el seguro de sus hijos y en el acatamiento de la patria que se ganen podrán gozar respetados y aún amados de la libertad”.

El 11 de abril de 1895, Martí, Gómez y otros cuatro patriotas desembarcaron en la costa oriental de Cuba en una zona llamada Playitas. Tres días después del desembarco se acordó conferir a José Martí el grado de mayor general. El Apóstol estaba loco de alegría. Escribió en su diario lo siguiente: “Llegué al fin a plena naturaleza. Sólo la luz es comparable a mi felicidad. Hasta hoy no me he sentido hombre. He vivido avergonzado y arrastrando la cadena de mi patria, toda mi vida”.

El 19 de mayo de 1895, al mediodía, el campamento de Martí y Gómez en Dos Ríos cerca de Bayamo fue atacado por una columna española al mando del coronel Ximénez de Sandoval. El general Gómez salió al encuentro y le pidió a José Martí que se quedara en la retaguardia.

Martí se dio a la batalla galopando en su caballo blanco y acompañado solamente por su ayudante, el capitán Ángel de la Guardia. Cabalgaron, sin saberlo, hacia un grupo de españoles que estaban ocultos en la maleza. Pocos minutos después fue herido mortalmente con balas en la mandíbula, el pecho y el muslo. Los esfuerzos de las tropas cubanas por rescatar el cadáver del Apóstol fracasaron.

Su cuerpo fue recogido por las tropas del coronel Ximénez de Sandoval y llevado a la ciudad de Santiago de Cuba. El coronel Ximénez de Sandoval expresó ante su féretro, “Cuando pelean hombres de hidalga condición como nosotros, desaparecen odios y rencores”.

El 27 de mayo fue enterrado en el cementerio de Santa Ifigenia de esa ciudad. Los restos de Martí fueron trasladados en 1907 a un modesto panteón y en 1947 al Retablo de los Héroes. Sus restos fueron trasladados definitivamente a un bello mausoleo en el cementerio de Santa Ifigenia.

El Apóstol dio su cuerpo por la patria en la plenitud de su vida, a los 42 años, de cara al sol. Años atrás había escrito proféticamente en uno de sus versos sencillos:

No me pongan el oscuro

A morir como un traidor

¡Yo soy bueno y, como bueno

Moriré de cara al sol!

Y así murió nuestro Apóstol, “de cara al sol”, quien quería que “la ley primera de nuestra república fuera el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”. La guerra continuó y después de la intervención militar de los Estados Unidos en 1898 y con el enorme apoyo de las tropas mambisas del general Calixto García, se ganó la guerra de independencia.

2 comentario sobre “MARTÍ EN LOS ESTADOS UNIDOS Y SU LUCHA POR LA LIBERTAD DE CUBA (FRAGMENTO DE UN ENSAYO SOBRE LA VIDA DEL APÓSTOL)

  1. Paisano de Varona:
    Por si considera que debe utilizarla en su ensayo, aquí está la versión original de esos versos del Maestro:

    “No me pongan en lo obscuro*
    A morir como un traidor:
    ¡Yo soy bueno, y como bueno
    Moriré de cara al Sol!

    *Naturalmente, no ignoro que ĺa ortografía de esta palabra ya está obsoleta.
    Un saludo afectuoso

  2. ¡De hidalguísima condición!

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