¡MELANIA!

por Esteban Fernández

Sinceramente a mí las críticas contra Donald Trump me resbalan, me entran por un oído y me salen por el otro. Ni por la cabeza me pasa salir a defenderlo.

En primer lugar, porque es una especie de “Vitolo que se defiende solo”. Otras porque él -de una forma u otra- se busca y disfruta de las críticas.

Y encima de eso porque en un 99 por ciento de las diatribas provienen de CNN, MSNBC, Univisión y Telemundo estaciones de televisión que yo nunca sintonizo. Y los periódicos The New York Times, Washington Post y La Opinión los cuales jamás leo. Y detesto.

Nada nuevo porque a CNN la odio desde que fue fundada por el rojizo Ted Turner, al New York Times desde que hizo grande y conocido internacionalmente al tirano Castro.

Ahora bien, lo que me enciende la sangre son los injustificados ataques contra Melania Trump. ¿Qué diablos le ha hecho esta mujer a nadie para merecer que la pongan en la picota pública constantemente?

Fíjense en esta gran incongruencia: El odio se basa en que está casada con Trump, y entonces -al mismo tiempo- absurdamente se les escapa decir que “ella detesta vivir con Trump”.

Los mismos que la critican por haberle aguantado tarros a Donald, no dicen ni esta boca es mía sobre la reina de las cornudas llamada Hillary Clinton.

Tremenda contradicción esa de que los defensores de cuanto extranjero pise tierra norteamericana -legal o ilegalmente- ahora le echan con el rayo a esta distinguida dama por tener acento. No arrugen que no hay quien planche. Por no decir ¡no jodan cacho de descarados!

Debían meterse las lenguas donde no les de el sol antes de criticar en ese sentido a una mujer que habla un montón de idiomas, por lo menos tres o cuatro más que los ignorantes que la reprochan. Y dicho pasea de paso, a mí el acento de ella me encanta.

Le critican sus elegantes y bellos vestuarios y halagan a Michelle Obama que a veces parecía que iba disfrazada para una fiesta de Halloween.

Y espero que no se atrevan a decir ni pio sobre su belleza, porque personalmente yo me he tomado la molestia de dedicarle tiempo a observar las fotos -muchas veces retocadas- de todas las primeras damas de los Estados Unidos y ELLA ES LA MAS PRECIOSA DE TODAS. Es más, me atrevería a decir que el 99 por ciento de las esposas de los presidentes de USA han SIDO FEAS.

Y cuando sale de aquí, donde quiera que va, opaca por su belleza, distinción y finura a las mujeres de los todos los primeros mandatarios del mundo. Ahí les pongo la foto de espaldas de ella y de Brigitte Macron de Francia donde alguien puso en el pie de grabado que “da la sensación que estamos viendo a un Rolls Royce parqueado al lado de un Pinto”.

Por lo tanto, pueden endilgarle todos los defectos del mundo a Donald Trump, y yo no contesto nada, pero no me queda mas remedio que decir “Está bien, pero tengo que felicitarlo porque ¡ligó tremenda hembra!”

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