MEMORIAS DE LOS DÍAS DEL VIENTO Y DEL FUEGO: ORGANIZACIONES PIONERAS DE LA LUCHA ANTI CASTRISTA

“¿Qué sabíamos de una conspiración globalista? Éramos unos ignorantes en política internacional que trajo como consecuencia el error de haber pertenecido al Movimiento 26 de Julio en la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista.

No podemos corregir los errores del pasado pero si podemos tratar de no volver a cometerlos en el futuro”- Horacio Minguillón Alonso

Por Aldo Rosado-Tuero

Yo, joven e inexperto y un desconocedor de cuestiones políticas y jugarretas de los totalitarios, como muchos jóvenes cubanos e iberoamericanos contribuí sin quererlo a la desgracia de mi pueblo y a la destrucción de mi patria. De profundas convicciones nacionalistas, creí vislumbrar en la prédica del 26 de Julio, la concreción de mis sueños de grandeza para mi Nación, ignorando el trasfondo conspiracional de los marxistas y la desidia y la canallesca traición preparada por Fidel Castro para entronizarse en el poder permanentemente.

Fui uno de los 9 jóvenes que fundaron en mi pueblo—Caibarién—las Brigadas Juveniles del Movimiento 26 de Julio. Nos reunimos en una casa situada en la calle Quinta entre Agramonte y Luz Caballero. Era la casa de la abuela de Héctor Pedrera. Vino desde Santa Clara el que públicamente era el Jefe provincial del “Movimiento de la Nación” (el famoso “Meneito”) de José Pardo Llada, Quintín Pino Machado, quién en realidad era el designado como Coordinador Provincial de las Brigadas Juveniles del 26 de Julio.

La memoria me falla en cuanto al acompañante de Quintín Pino (foto de la izquierda) no recuerdo si fue Rodolfo de las Casas Pérez, segundo al mando de las Brigadas juveniles de la provincia o un joven de apellido Paret, de Santa Clara. Allí nos reunimos 9 jóvenes de Caibarién. Tres parejas de hermanos: Sebastián y Luís Arcos Bergnes; Héctor y Raúl Pedrera; Rubén y Marianín Cruz Vila, Jorge Hernández Cubiles, Raúl Calvera y yo, Aldo Rosado-Tuero.

De esos 9, Luis Arcos vino en el Granma y murió en la Alegría del Pío el 7 de diciembre de 1956. Sebastián Arcos, después de haber ocupado altísimos cargos dentro de la nomenclatura castrista, cayó en desgracia, fue detenido y se unió al Comité de Derechos Humanos, muriendo en las EE.UU. Héctor Pedrera llegó a ser Teniente del Ejército Rebelde y luego vino a Miami, donde vive actualmente; Rubén y Mariano “Marianín” Cruz Vila, se desencantaron pronto de la “revolución” y escaparon de Cuba en 1961. Del hermano de Héctor Pedrera no supe más.

Jorge Hernández Cubiles y Raúl Calvera se integraron de lleno en la revolución alcanzando altos puestos. Cubiles tengo entendido que falleció no hace mucho. De Calvera, actualmente no sé si vive aún o no.

Yo, muy temprano, ya en Marzo del 1959, comencé a albergar serias dudas sobre la eficacia de la revolución y a vislumbrar desde dentro la influencia que estaban adquiriendo los cuadros del PSP (Partido Socialista Popular) y otros conocidos comunistas que se habían arrimado a los triunfadores.

Junto a otros jóvenes de extracción anti batistiana comenzamos a conversar y un par de meses más ya estábamos prácticamente conspirando para oponernos al comunismo, con la ingenua esperanza de “salvar a la revolución”. Ya en mayo de 1959, fundamos la Asociación Nacional de Cubanos Libres Anticomunistas (ANCLA) cuya dirección colegiada fue asumida por mi junto a Eulalio Estévez Zaragoza “Yayito” (que había estado alzado contra Batista junto a su padre, Eulalio Estévez Viera, en el Norte de Las Villas con una tropa de la Organización Auténtica);  a su hermano José Ramón de los mismos apellidos, a quién todos llamábamos “Papito”, a Orlando Lorenzo alias “El Agrario” y a otro joven, cuyo nombre no doy pues no sé qué ha sido de él y que quedó en Cuba.

“Yayito” era a la sazón el secretario de Conrado Bécquer, líder de la FNTA (Federación Nacional de Trabajadores Azucareros) y se utilizaba el mimeógrafo de la FNTA para imprimir la abundante propaganda escrita que distribuíamos alertando al pueblo y las clases vivas sobre el peligro que se cernía sobre Cuba.

Cuando le celebración del Primer 26 de Julio, en la magna concentración que preparó el régimen llevando campesinos y residentes de toda la isla a la Plaza Cívica, recién bautizada como “Plaza de la Revolución”, escribí una Carta a los cubanos, alertando del enorme peligro que significaba alinearnos a la URSS y de la necesidad de volver a empuñar las armas para “impedir que el Moloch soviético devorara a nuestra patria”.

El Ancla ya contaba con células en muchos pueblos de la provincia de Las Villas, en Matanzas, y un par de grupos en la de Camagüey, así como un pequeñísimo grupo en La Habana. A todos los utilizamos ofreciéndonos voluntarios para ayudar a acomodar a los viajeros que marchaban en trenes y autobuses hacía La Habana; y gracias a eso estos viajeros se encontraron en los asientos que iban a ocupar un ejemplar de la carta al pueblo cubano.

Después de eso, ya comenzamos a hacer sabotajes y a preparar un alzamiento. Como prueba de lo que digo, aquí les muestro un fragmento de lo que publica la página virtual de la tiranía Ecu red, sobre “la contrarrevolución en Caibarién”: De Ecu red de la tiranía castrista sobre Caibarién: Los años que van de 1959 en adelante marcan una fuerte, reacción de las clases expropiadas y de sectores que tienen hasta entonces una fuerte vinculación de ellas. Comienza, entonces, lo que después sería una importante tendencia Contrarrevolucionaria. En la región aparecen seis organizaciones contrarrevolucionarias, como la Asociación Nacional de Cubanos Libres Anticomunistas, el Movimiento Demócrata Cristiano y la Triple A. Estas organizaciones llegaron a tener 357 integrantes y pertenecen a la etapa donde se desarrolló la lucha contra bandidos. En General, avituallaban a los alzados, mantenían contactos con la CIA, recaudaban fondos monetarios, colaboraban con las salidas ilegales del país y desarrollaban sabotajes a la economía, sobre todo a las plantaciones cañeras.

Cuando Yayo Estévez decide en septiembre de 1960,  marchar al exilio para regresar con pertrechos para abrir un frente guerrillero en las montañas del Norte de Las Villas, “Yayito y su hermano José Ramón marchan con su papá al extranjero. Entonces yo paso a ocupar la Coordinación “Nacional” del Ancla, hasta que después del fracaso del intento de abrir el frente, cuando Yayo Estévez, Oscar Carol, Mario Enríquez y otros no pueden desembarcar y tienen que abandonar las armas que son descubiertas por las milicias en la Bahía de Buenavista, el ANCLA se integra a Rescate Revolucionario Democrático, uno de los cinco movimientos integrantes del Consejo Revolucionario Democrático que presidía el Dr. José Miró Cardona. En “Rescate” llegué a ocupar la Coordinación de Acción y Sabotaje.

Y desde entonces, decidido a pagar por mi error de apoyar una revolución radical que en realidad Cuba no necesitaba, no he dejado de luchar, con todas las armas que estén a mi alcance para combatir a los traidores y asesinos que han esclavizado a nuestro pueblo y destruido nuestra Nación.

Un Comentario sobre “MEMORIAS DE LOS DÍAS DEL VIENTO Y DEL FUEGO: ORGANIZACIONES PIONERAS DE LA LUCHA ANTI CASTRISTA

  1. lo felicito

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