MEXICO-ENTRE GANAR Y GOBERNAR

PARTIDOSPOLITICOSMEXICANOS

MANUELATRUJILLOPor Manuel A. Trujillo-La Palabra del Caribe

Nunca hagas apuestas. Si sabes que has de ganar, eres un pícaro; y si no lo sabes, eres tonto. –Confucio, filósofo chino.

La resaca electoral en México todavía tiene a muchos tratando de responder las preguntas mudas planteadas por la ciudadanía desde las urnas en el pasado proceso electoral. Se busca identificar a los ganadores, a los perdedores, a los causantes del triunfo o la derrota. Dentro de los macro debates hay micro debates generacionales de la experiencia y la juventud, de los pollitos contra los dinosaurios. Pero más allá de los discursos políticos emitidos desde el júbilo de la victoria o la amargura de la derrota, se esconde un debate más profundo y áspero que la consciencia política misma: y de qué se trata esto, ¿ganar elecciones o hacer buenos gobiernos?

Hay que partir primero por la obviedad de que una postura no es opuesta a la otra, no obstante, en la práctica pareciera que sí es así. Y esa es justamente una de las lecciones del pasado proceso electoral, que poco importaron los partidos, la alternancia de poder se dio en casi todas las entidades para castigar a los malos gobiernos emanados de malos gobernadores. El mal parece generalizado, pues no hay partido que se salve ni político que no sea tachado de ser un mal gobernante. Por lo tanto es importante tratar de encontrar las causas de este problema para remediar el mal que ensombrece la política mexicana. O en pocas palabras, para transformar algo primero hay que conocerlo.

Nuestro sistema democrático es entendido por las mayorías y por la mayoría de políticos como un simplón “el que tenga más votos gana”. Ésta máxima ha orillado a los partidos políticos a concentrarse y enfocar sus esfuerzos en eso, tener más votos a costa de lo que sea. Las técnicas de mapachaje, la coacción del voto, la compra de conciencias, el embarazo de urnas, la quema de casillas, los recursos legales de anulación y hasta el corrimiento del miedo para debilitar zonas donde es fuerte el contrario se han vuelto vergonzosas prácticas comunes de la política electoral mexicana. Tan grande es el cinismo que hay quienes argumentan que vale más no gastar un peso en la campaña y mejor comprar votos el día de la elección con lo que se garantiza un triunfo.

A la par y desde el lado de las prácticas legales, pero no por eso buenas, se ha venido perfeccionado otro entramado político, el de los candidatos como productos. La hiperpersonalización del candidato, candidatos de plástico, modelos de foto o personalidades adictivas han inundado a los partidos políticos. El marketing político ha hecho de los cargos públicos pasarelas de modas, circos con animales y payasos, foros de televisión, junta de locos y tribuna de quejosos. Cuando lo único que importa es el triunfo lo que menos importa es la preparación y el conocimiento sino el producto, la oferta y la demanda. Y tan venden los productos que hasta algunos independientes ganaron pero hoy son criticados por ser más de lo mismo que criticaban desde campaña.

La conjunción de los factores anteriores y muchos otros más han hecho de la arena política en México un caldo de cultivo para malos gobiernos. Los partidos políticos deben de hacer un replanteamiento filosófico a fin de preocuparse más por hacer mejores gobiernos que por sólo ganar elecciones. La sociedad debe replantearse la pregunta fundamental ¿nos seguiremos tragando el cuento de cada producto chatarra que nos ofertan? A los partidos la profesionalización de los cuadros, a los gobernantes capacitarse en su labor aunque sea por amor propio, y a los ciudadanos dejar de votar por pendejos. Es tarea de los partidos ganar elecciones, es tarea de todos tener buenos gobiernos.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Help

WordPress theme: Kippis 1.15