MÉXICO, LAS CONTRADICCIONES DEL RÉGIMEN DE AMLO: EL NEOLIBERALISMO, VIGENTE EN LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

Fuente- Sin Compromisos. La otra Historia

¿Qué ocurrió? El gobierno federal decidió privilegiar la entrada de productos que no cumplen con la competencia justa, es decir con los acuerdos internacionales que México ha firmado. Sin importar la evidencia de que naciones asiáticas envían productos a precios artificialmente bajos gracias al apoyo de sus gobiernos y sector financiero, la autoridad mexicana eliminó o redujo los aranceles que prevalecían desde hace años y que garantizaban la competencia justa.

Por el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, AC.

Tomado de La Voz de la Industria. Vol. 7. Número 142.

El modelo neoliberal no se ha ido, a pesar de los deseos y el discurso del presidente Andrés Manuel López Obrador.

El modelo neoliberal mexicano no solo permanece vivo, en realidad se encuentra bastante sano y se ha infiltrado en la Cuarta Transformación. Además, el neoliberalismo mexicano mutó y se ha convertido en una apertura comercial que entregará la industria nacional, y el empleo que genera, a intereses que no respetan el marco legal que debería garantizar condiciones de equidad a la industria mexicana.

Si se profundiza, la economía del país vivirá una etapa de crecimiento inferior al 1%, como ya ocurrió durante el pasado mes de diciembre (el primero de la nueva administración), y tendrá consecuencias adversas sobre el mercado laboral.

¿Por qué se afirma lo anterior? Básicamente porque ya se aprecian contradicciones entre el discurso del presidente y las acciones que se han implementado.

Desde el inicio de su gestión, López Obrador señaló que “el distintivo del neoliberalismo es la corrupción”. En este sentido es pertinente preguntarse ¿Hasta dónde podrá avanzar la Cuarta Transformación en su Guerra contra la Corrupción cuando el neoliberalismo se ha mimetizado en algunas áreas de la administración pública?

La semana pasada presentó la primera evidencia, en Córdoba, Veracruz, el titular del Poder Ejecutivo afirmó “sí queremos el libre comercio y respetaremos los acuerdos, pero vamos a defender al productor nacional. Primero México y luego el extranjero”.

Contrario a lo que parece una postura clara, la operación de una parte de su administración pública parece ir en otro sentido: no hay un respeto por los acuerdos internacionales.

Paradójicamente, y contrario a lo que se habría esperado por el discurso presidencial, el afectado es el productor nacional y lo favorecido es la importación de productos que llegan a México a precios artificialmente bajos porque no cumplen con las leyes del comercio internacional.

Los sectores a los que se dejó expuestos a la competencia desleal fueron el textil, cuero, calzado, acero y vestido. Todos ellos generadores de empleo e inversión en Nuevo León, Guanajuato, Coahuila, Puebla, Estado de México y Michoacán, por citar algunos ejemplos. Varios de ellos también afectados por la inseguridad, precios elevados de energía y falta de combustible.

¿Qué ocurrió? El gobierno federal decidió privilegiar la entrada de productos que no cumplen con la competencia justa, es decir con los acuerdos internacionales que México ha firmado. Sin importar la evidencia de que naciones asiáticas envían productos a precios artificialmente bajos gracias al apoyo de sus gobiernos y sector financiero, la autoridad mexicana eliminó o redujo los aranceles que prevalecían desde hace años y que garantizaban la competencia justa.

Sin un diálogo que permitiera contrastar estadísticas e información, la Secretaría de Economía decidió abrir el mercado mexicano a las naciones que no respetan el libre comercio y los acuerdos internacionales.

Con ello es oficial: México se está entregando a los oligopolios estatales de Asia y ello causará una mayor precarización laboral, particularmente en un entorno en donde ya se observa una clara desaceleración de toda la economía nacional.

La contradicción es evidente y la realidad es contundente: mientras el titular del Ejecutivo mantiene una comunicación diaria, abierta y franca con los medios y una parte de la sociedad, un segmento de su administración está aplicando medidas unilaterales a la industria nacional, paradójicamente a la que desde un inicio decidió apoyarlo en proyectos como Jóvenes Construyendo el Futuro y que le presentó propuestas de Desarrollo y Crecimiento Económico con Inclusión Social. ¿Quién podrá emplear a los jóvenes si se afecta a esos productores nacionales?

Se debe ser preciso: el presidente habló de respetar acuerdos, sin embargo, parece que ello no será válido para que se respeten los derechos de las empresas mexicanas y sus trabajadores. Se prefiere entregar la economía al Capitalismo de Estado asiático.

No se debe ser ingenuo, adicional a los problemas internos que ello creará se debe considerar la reacción que existirá en Estados Unidos. Tanto los norteamericanos como la Unión Europea decidieron mantener los aranceles y sanciones que le han aplicado a la competencia desleal, particularmente a la de China. El gobierno mexicano debe evitar que nuestro país sea considerado como un puente de triangulación comercial, de otra manera las fricciones comerciales con Estados Unidos se intensificarán.

De igual forma, el presidente López Obrador deberá evaluar hasta qué punto la herencia del dogma neoliberal que él ha atacado se adaptó y mimetizó en su administración. Parece que hoy forma parte de la política económica que se está operando y la cual podría ir en contra de su Cuarta Transformación.

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