MI NOMBRE ES CUBA

Por Vicente P. Escobal- Especial para Nuevo Acción

Mi nombre es Cuba y nací el 20 de mayo de 1902. A pesar de los años me mantengo lúcida y enérgica, aunque padezco algunos achaques propios de la edad.  Cuando nací me vistieron con una hermosa tela tricolor llamada bandera. Me compusieron un Himno Nacional. Me diseñaron un escudo. Todo el mundo estaba feliz. La gente cantaba, bailaba, reía.

Fue un parto difícil, no deseado por mi madre España. Ella hubiera preferido mantenerme mucho más tiempo en su vientre.

A lo largo de mi vida he sufrido graves adversidades, pero gracias al valor de mis hijos me he recuperado. Pero hace sesenta años, mi vida cambió drásticamente y experimentó una profunda conmoción.

Un grupo de mis hijos que decía actuar en defensa de mi dignidad y soberanía se apoderaron de mí, repitiendo las palabras “revolución”, “socialismo”, “paredón”. Uno de ellos, nombrado Fidel Castro Ruz, me declaró su propiedad personal y como tal empezó a tratarme, sembrando en algunos de mis hijos un odio irracional y absurdo.

Aquellos “revolucionarios” de paredón y socialismo pretendieron hacerle creer a los más jóvenes de mis hijos que antes de que ellos se apoderaran de mi yo era una prostituta enferma, decadente y analfabeta. Una parte considerable se irguió ante tal sordidez y emprendió, de nuevo, el camino de la insurrección. Muchos cayeron combatiendo y otros frente a pelotones de fusilamiento o en campos de concentración

La lealtad a la madre abnegada fue sustituida por la fidelidad al líder.

Me fui depauperando y en el plazo de unas cuantas décadas me convirtieron en una masa amorfa, consumida por rencores, traiciones, dogmas y oportunismos. Me fragmentaron en el nombre de una ideología ajena a la naturaleza de mis hijos.

Pero sigo siendo Patria.  Puedo tener una parte de mi corazón en el mar Caribe y la otra en Estados Unidos, México o España, porque donde quiera que vibre un cubano libre allí estoy yo exhibiendo mis colores, mi canción nacional y mi escudo, como aquella inmortal mañana del 20 de mayo de 1902.

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