MI PRIMER ENCONTRONAZO CON LA ADMINISTRACIÓN TRUMP. COMIENZAN A MANIFESTARSE SEÑALES DE MIS PEORES TEMORES.

En la foto: Jason Greenblatt

Por Aldo Rosado-Tuero

Lo dije antes de que fuera electo y lo repetí hace solo un par de días después que tomara posesión de su cargo: “No soy incondicional de Donald Trump ni de nadie” sobre todo en lo que concierne a la política hacia la tiranía castrista, ni tampoco voy a unirme al coro de sus defensores a ultranza, ni mucho menos  de los que lo atacan injustificadamente por cada medida que toma, pero ya hoy, muy temprano en su mandato, tengo que salir a llamar la atención sobre la contradicción que representa la selección de Jason Greenblatt, como el principal negociador del presidente Trump con el régimen castrista.

No creo que nombrar a una persona con los antecedentes de Greenblatt esté acorde con las promesas hechas por Trump durante su campaña buscando el voto de los cubanos anticastristas y su visita a la sede de la Brigada 2506.

Tengo la mala fortuna y la ya inveterada costumbre de ser pionero en dar malas noticias a nuestros creyentes y confiados líderes sobre el incumplimiento de mil veces fingidas posturas anticastristas; pero como cubano combatiente y como periodista que se respeta, estimo que es mi deber dar la voz de alerta, para al menos tratar de lograr que se despierten a tiempo y se movilicen para tratar de minimizar los daños a nuestras legítimas aspiraciones.

Jason Greenblatt (foto de arriba) es hijo de un judío ortodoxo húngaro, que creció en Queens, New York, y es primo hermano del activista anti guerra Robert Greenblatt. Jason fue educado en la Academia Talmúdica “Marsha Stern” y la Universidad Yeshiva. Es graduado en Leyes en la Universidad de New York. Y su historial muestra que ha sido y es hasta ahora, partidario de mantener buenas relaciones con el régimen castrista.

Se espera que Trump revise la política hacia Cuba y para eso ha nombrado a Greenblatt—que era Jefe Ejecutivo y consejero legal de la Organización Trump—como negociador de asuntos internacionales sensitivos, incluyendo Cuba.

Greenblatt acaba de declarar: “Mi filosofía, en ambos negocios y vida es juntar a las personas y trabajar para unir en lugar de dividir. Ese es el fuerte camino para el éxito. Yo verdaderamente creo que esta postura es la que logrará resultados para los Estado Unidos, en asuntos en todo el mundo”

Esta persona, elegida para liderar las más sensitivas negociaciones con el castrismo ha dirigido dos organizaciones sin fines de lucro (nonprofits) que promueven más fuertes lazos con el régimen de Cuba, una posición que está en conflicto con las promesas de campaña hechas por Trump.

 Él fue juramentado el domingo en la Casa Blanca (en la foto: con el presidente Trump) y de acuerdo con CNN al asumir su posición anunció que está trabajando en las negociaciones del proceso de paz entre Israel y palestinos y las relaciones con Cuba y acuerdos de negocios.

Hay que anotar que Greenblatt en persona ha viajado a Cuba castrista entre el 2012 y el 2013, según reportó Businessweek  en julio, con el propósito de explorar futuras potenciales inversiones para la Compañía del ahora presidente

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