NADA PARA LA CIUDADANÍA

Por Carmelo Díaz Fernández- Especial para Nuevo Acción

La ciudadanía de un país constituye los cimientos de una sociedad, todos los fundamentos de una nación se encuentran y se relacionan entre sus ciudadanos. En una sociedad que se respete cada persona tiene el derecho de disponer plenamente de su naturaleza humana y espiritual, garantizada en el pleno ejercicio de los derechos civiles, políticos, religiosos, económicos, sociales, culturales y jurídicos, de lo contrario no seria un ciudadano sino un súbdito.

El régimen totalitario cubano ha vuelto por sus andadas y a todo trance quiere imponerle al pueblo un nuevo reglamento del Partido Comunista de Cuba (PCC) al que de manera indigna lo han llamado “reforma constitucional”.

Sin ética ni fundamento legal, y sin respetar el sentir de una ciudadanía atropellada cuya indefensión es notoria, pretenden de forma agresiva sostenerse en el poder todo lo cual configura un escarnio a la nación cubana y al mismo tiempo un sarcasmo a la opinión pública mundial.

El pueblo cubano también con su silencio habla y aunque aún no se ha pronunciado al respecto nadie puede pretender que va a aceptar semejante infamia.

La nueva reforma al reglamento del PCC nada plantea con relación a los problemas de la vivienda, el transporte y la alimentación todos de fuerte impacto en la vida cotidiana del ciudadano, como tampoco no señala nada relacionado con la pésima planificación o negligencia implantada hace casi sesenta años.

No hay la más mínima señal de cambio para enmendar las necesidades de la población, como tampoco se tiene en cuenta el salario promedio mensual de un trabajador que solo alcanza para apenas diez días.

Solo aquellos ciudadanos que cuentan con recursos económicos extras (remesas de dólares provenientes de familiares residentes en el extranjero) o personas con altos cargos administrativos (dirigentes) son los que cubren sus necesidades y pueden comprar en el mercado ilegal o en los comercios dolarizados del régimen.

Este reformado reglamento del PCC no tiene otro propósito que consolidar su fallido sistema económico y antidemocrático y no ofrece ninguna respuesta alternativa a las aspiraciones, necesidades y dificultades que afectan a la población y a su mayor conglomerado: los trabajadores.

Los redactores de la letra del reglamento están usando un lenguaje no entendible, tan pronto plantean emitir nuevas licencias (todas de oficios menores que nada tienen que ver con el desarrollo de la nación) así como también acotan la subida de gravámenes a los comercios gastronómicos (paladares, cafeterías, etc.) y desde luego aclara que no se pueden obtener dos licencias en sectores de oficios o comerciales entre otras arbitrariedades y abusos.

No se plantea ninguna solución  para salir de la crisis como tampoco ni pensar en la legalización de los sindicatos y otras organizaciones independientes. El régimen pretende seguir quebrantando los derechos ciudadanos al no permitir pluralidad de partidos, elecciones libres y la libre emisión del pensamiento e información. Este nuevo embuste de reforma constitucional será solo para beneficio del régimen y sus cómplices.

Tal parece que el siglo XXI aún no ha llegado a nuestra sufrida nación, a esta altura de la humanidad en Cuba hay prisioneros políticos que llevan encarcelados más de treinta años. Conclusión: Nada para la ciudadanía.

CARMELO DIAZ FERNANDEZ – sindicalista independiente cubano. Prisionero de conciencia de la Causa de los 75.

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