¡NO ARRUGUEN!…

Una breve nota de: Aldo Rosado-Tuero

Algunos, de los que nunca le tiraron un “gollejo a un chino” mientras estuvieron en Cuba, y ya fuera de la isla, no han disparado ni un chícharo efectivo contra la tiranía, muchos de los cuales fueron hasta ayer funcionarios y cómplices de la tiranía, sus robos y sus crímenes, cada vez que alguien hace alguna crítica a algunos de “los disidentes”, comienzan a armar un escarceo y tratan de desacreditar al que ha hecho la crítica, con  el estúpido argumento de que “no se les debe de criticar, porque al menos, ellos están dentro, mientras ustedes  están muy bien fuera”. Estos han adoptado la tesis fidelista de que a los líderes no se les puede cuestionar. En sus cerebritos lavados, exprimidos y tendidos, no cabe la lógica de que, precisamente estamos luchando para que no haya  ni líderes, ni militantes intocables. Para que en la Cuba del futuro, cada figura pública esté expuesto al escrutinio de la prensa, y la ciudadanía. Si no, ¿en que se diferenciarían esos líderes que ustedes quieren hacer intocables, de los actuales detentadores del poder en Cuba?

En mi caso, no camina el argumento. Pues mientras estuve en Cuba, cuando la cosa era al duro y sin careta, y no te llevaban a una jefatura de policía para advertirte, ni para iniciarte un expediente de peligrosidad, sino que te detenían en la mañana, te juzgaban en la tarde,  te ratificaban la sentencia en la noche, y te fusilaban en la madrugada, no dejé de luchar ni un sólo día, llegando a ocupar cargos de responsabilidad dentro del clandestinaje y la verdadera resistencia interna.

Y cuando salí al exilio, no fue para cruzarme de brazos, ni para hacerme rico, sino para hacer lo imposible, arriesgando la cárcel aquí y la vida allá, por regresar, llevar pertrechos a los que luchaban, y hacerle daño efectivo a la tiranía y a enrolarme y estar activo en cuanto proyecto de lucha me daba la oportunidad, llegando a ser principal dirigente de un movimiento militante con hechos y acciones que nadie puede desmentir. Y hoy aún, con 82 años cumplidos, cuando podía vivir holgadamente y disfrutar de los nietos,  bisnietos y de la bella familia que Dios me ha permitido crear, estoy dedicado en cuerpo y alma, las 24 horas del día, a la lucha, a la que aporto, no sólo mi tiempo y mi esfuerzo, sino mi dinero; no ya sólo contra la tiranía, sino contra sus cómplices en el exterior, los gobiernos aliados de la tiranía cubana, y los apáticos y los habladores y criticones, que sin historia de lucha se dedican a difamar a los que lo han dado todo en esta larga lucha, sin cansarse, ni venderse al oro del enemigo, o de los intereses de los falsos aliados.

Por lo tanto, a mí no me van a acomplejar, con su “fidelismo del otro signo”. A joder a otros, que a mí, mi vida y mi historia me defienden. ( En la foto: Aldo Rosado-Tuero, 1963. Archivo personal del autor)

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