NO HAY NADA OCULTO ENTRE CIELO Y TIERRA. LA FARSA DE LA “HORRIBLE PRISIÓN” DE ALAN GROSS SE VA DERRUMBANDO

ALANGROSSADELADWORINDAVIDPRINSTEINPor Aldo Rosado-Tuero 

“Conoceréis la verdad y la verdad os libertará”. Los que conocemos la verdad, dijimos desde el primer momento de la encarcelación de Alan Gross, que todo no era más que una magistral jugada para facilitar la liberación de los espías de la Red Avispa, condenados en los EE.UU, y que Raúl y los representantes de la tiranía cubana exigían como primer paso para iniciar conversaciones para llegar a un acuerdo—cosa que Obama empujaba con desesperación—y ahí están los archivos de Nuevo Acción para probar que no exageramos.

Pero como “bajo cielo y tierra no hay nada oculto”—aunque se muevan poderosísimos intereses para que muchas triquimañas se mantengan ocultas—en muchas ocasiones, gracias a los que no nos rendimos ni aceptamos las mentiras, los que somos inasequibles al desaliento y  día a día hacemos nuestra tarea cumpliendo con nuestro deber y nuestro juramento a la sagrada causa de la verdad, la lucha por nuestra patria y la defensa a ultranza de la civilización cristiana y occidental, la verdad va resplandeciendo.

Según se anunciaba, “El Sr, Gross ‘sufría’ una horrible prisión, y había sido inclusive ‘abandonado por la comunidad judía que él había ido a ayudar’”. Pues bien fíjense bien en la foto que preside esta nota: En ella podrá ver a tres hermanos de raza y religión juntos, conversando cómodamente en una bien cuidada habitación y no en una de las terribles mazmorras en que encierran a los enemigos del régimen..

Son ellos, de derecha a izquierda: Alan Gross, “el preso a punto de morir o suicidarse”; Adela Dworin, nada menos que la líder de la comunidad judía que supuestamente “había abandonado a Gross y que negaba que éste les hubiera ido a ayudar a ellos”; y finalmente a otro “compatriota y cófrade”  el evidente también judío  David Prinstein, quien es o era en esa época el vicepresidente del Hospital Militar Carlos J. Finlay, y por ende, un judío enquistado bien alto en la nomenclatura castrista, que seguramente cuidaba muy bien de su hermano de raza.

Y para que no quepan dudas: La foto fue tomada por la Agencia Reuter el 28 de septiembre del año 2012 y fue publicada en “The Jewish Journal”.

Amable lector, saque Ud. Sus propias conclusiones.

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