NOTICIAS CUBANAS Y NOTICIAS AMERICANAS.

Por, Esteban Fernández

La gran diferencia entre las noticias americanas y las nuestras es que las de los americanos son DESECHABLES y las nuestras son eternas. Aquí dan una noticia, se encarnan en ella por varios días, hasta que surge una nueva que opaca o desvanece totalmente la anterior. Y nosotros los cubanos a cada rato nos estamos acordando de Matías Pérez.

Usted llega a Miami, pone la radio cubana, y escucha las mismas noticias que oyó el año pasado, el antepasado, y hace 60 años. Y “la tapa al pomo” la ponen en nuestro país por Radio Habana Cuba. Cuando usted tiene la desgracia de sintonizar la estación cotorra del gobierno cubano nos luce que está viendo la película “Back to the future”, le parece que ha regresado al año 1959, o al 53, y están dando noticias sobre el ataque a Palacio, o el ataque al Moncada o sobre la escaramuza (para ellos “batalla”) de El Uvero.

Fulgencio Batista dio un golpe de estado en Cuba el 10 de marzo de 1952. Y yo quiero que ustedes sepan que ¡esa es una noticia total y absolutamente FRESCA para nosotros los cubanos! Hablamos de eso (del 52) como si hubiera pasado hace varios días, discutimos nos acaloramos y hasta podemos pelearnos y fajarnos en acuerdo o desacuerdo con ese golpe de estado.

Mientras tanto ya los americanos se olvidaron de las noticias que oyeron la semana pasada. Observe usted que aquí celebran las fechas patrióticas (como el 4 de julio) pero jamás usted en su trabajo, ni en ningún lugar, escucha a los americanos hablando ni discutiendo sobre el 4 de julio y de los sucesos acontecidos ese día. Hablan de irse de “camping”, de día “off”, de comprar unas cervezas para ese día, de un picnic y de hacer una barbacoa.

Para nosotros en el exilio las noticias sobre nuestros artistas, nuestros peloteros, nuestros literatos, nuestros patriotas, son ETERNAS. Hablamos de un jonrón de Roberto Ortiz, o de una canción de Lino Borges o de Blanca Rosa Gil como si lo hubiera bateado ayer o la hubieran cantado hace cinco días.

En una cafetería de Miami usted puede escuchar estas palabras de unos cubanos discutiendo acaloradamente: “No, no, de eso nada, Fidel no tiró un solo tiro, se acobardó” y unos americanos se quedarían fríos de la sorpresa si trataran de averiguar y les preguntaran “¿Qué pasó en Cuba?” Y los cubanos responderían: “No, no pasó nada, estamos hablando del 26 de julio de 1953”

¿A usted no le ha pasado como a mí que está interesado en una noticia dada por CNN o FOX y trata de escucharla de nuevo y le es imposible volver a escucharla? ¿Usted se acuerda, hace años, de las noticias de un tal Marcos de unas guerrillas mexicanas en Chiapas? Bueno, pregúntele a su vecino americano si se acuerda o ha oído hablar de nuevo del guerrillero. Al principio los americanos hasta dieron a la publicidad la verdadera identidad de Marcos y después no volvieron jamás a decir su nombre.

El premio más grande que hay en la actuación es el OSCAR. Durante una semana no se habla más que del artista que ganó el Oscar, pero pregúntele a cualquier amigo americano quién ganó el Oscar hace cuatro años a ver si sabe. Nadie sabe. Mientras tanto nosotros hablamos de Jesús Alvariño como si hubiéramos visto La Taberna de Pedro anoche.

Aquí hasta los asesinos en serie (como Charles Manson, Richard Ramírez etc.) tienen solamente “sus 15 minutos de fama”. Y nosotros llevamos más de 60 años con los mismos hijos de hienas asesinos en la noticias. Y por siglos seguiremos hablando de esos H.P.

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