OTRAS VOCES: “CLANDESTINOS”, AL PAN, PAN Y AL VINO, VINO

Por, Jorge Hernández Fonseca

Por primera vez en 28 años de exilio, me he sentido tratado por los formadores de opinión exiliados, como me trataban los formadores de opinión castristas en Cuba: queriéndome convencer que el “amarillo es violeta”. ¿Será que se ha perdido el sentido de comprender que hay inteligencia ajena fuera de sus cabezas y que ese método está condenado al fracaso?

“Clandestinos”, queriendo oponerse públicamente a la dictadura cubana (lo cual es muy loable) ha tenido a bien manchar con tinta roja varios bustos de José Martí (lo cual es una chapucería). Esto es, según la semiótica, una afrenta al Apóstol. Pues bien, algunos voceros opositores del exilio quieren convencernos que no es así. Si dijeran que, “como el castrismo se ha querido robar la imagen de Martí, se ataca esa imagen para provocarlo”, es errado, pero habría que analizar. Pero no, nos dicen que no hay que pensar que se ataca a Martí atacándolo. Recibimos así el tratamiento de idiotas, que siempre los voceros castristas nos han dado dentro de la isla.

Pero el castrismo ha tratado de apoderarse también de nuestra bandera, de nuestro escudo, de todos nuestros símbolos (los bustos de Martí son símbolos) y no por eso vamos a emprenderla contra nuestros símbolo patrios, como se ha hecho de manera equivocada contra José Martí. A un error, como lo es mancillar la imagen de Martí, es lamentable que se alcen voces prestigiosas para convencernos que Martí no ha sido mancillado (mancillándolo con tinta roja). Se ha apelado a una lágrima roja (eso es otra cosa, real y simbólicamente), pero decir que el “amarillo es violeta” debemos dejárselo a los alabarderos de la dictadura y no insistir en el error.

Es verdad que estas acciones han abierto un camino de lucha diferente y que hay que insistir en retomarlo dentro de la isla. Pero hay que dejar las cosas claras. No pueden ser mancillados los símbolos patrios, todos sagrados, aunque los mismos hayan querido se monopolizados por el dictador. Nada de irrespetar nuestra bandera, nuestro escudo, los bustos e imágenes de nuestros patriotas del Siglo XIX. Abundante propaganda personalista con imágenes de Fidel Castro y otros ídolos de mentira tiene el castrismo en abundancia como para fallar contra Martí.

Ningún opositor se ha sentido ofendido por los actos de “Clandestinos”, comprendiendo que son actos fallidos debido al “daño antropológico” que la propaganda castrista ha infringido en las metes de los cubanos que no han podido formarse de manera integral y que lleva a muchos compatriotas a creer que la doctrina martiana tiene que ver con el comunismo o el socialismo. Eso es sabido y hay que tener la valentía de afrontar nuestras deficiencias. Lo que no se puede es emprender el mismo camino que los voceros del castrismo “tomándonos el pelo”.

Jamás voy a entender a nadie en el exilio que me quiera convencer que manchar con pintura roja cualquiera de nuestros símbolos, es algo que afecta solamente a la dictadura. Mancillar nuestros símbolos afecta lo más profundo de nuestras convicciones patrias y aquellos que por desgracia no conocen o no saben que eso es así, lo que hay que enseñarlos y no tratar de darnos a nosotros en el exilio, igual tratamiento pueril que el castrismo nos da dentro de Cuba.

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