OTRAS VOCES: LOS VIEJOS PERICOS, ¿VERDADEROS CREADORES DE LA ROBOLUCIÓN?

 

Por Roberto Luque Escalona-Fuente –Exclusivo de “Libre” 

Viejos Pericos”: así se les llamaba en  Cuba a los miembros del Partido Comunista, no el creado por Esteban Dido, sino el que fue fundado dos años antes de que el tal Esteban naciera.

Otro Esteban muy distinto, el de Güines, me envía una especie de reseña del libro El Soviet Caribeño escrita por el propio autor, César Reynel Aguilera, y me pide que lo comente, lo cual hago con gusto, no sólo por complacer al popular Estebita, sino también porque me parece necesario. Se trata de uno de los textos más disparatados que yo haya leído jamás. Todo lo que aparezca entre corchetes son comentarios míos.

El autor es hijo de dos jóvenes “cuadros” del Partido Socialista Popular en los años 50’. Su padre “fue secretario general de la Juventud Comunista [Entonces se llamaba Juventud Socialista] en la Universidad de La Habana desde inicios de 1957 hasta enero de 1959 [Durante todo ese tiempo la Universidad estuvo cerrada] y su madre estuvo infiltrada en Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio. Al parecer, su casa era muy visitada por Viejos Pericos, que no eran necesariamente viejos, y de ellos aprendió una versión distinta de nuestra historia que se puede resumir así, en sus propias palabras:

“A partir del año 1925 no hay un solo evento de la historia de Cuba… que pueda ser explicado sin tener en cuenta la organización política más importante del país. Me refiero al viejo Partido Comunista de Cuba, a la organización que fue fundada en 1925 [No: en 1924] y que en 1944 -siguiendo órdenes de Stalin- cambió su nombre por el de Partido Socialista Popular [No. El cambio se produjo a fines de los años 30’]”. Insisto: nunca he leído o escuchado un disparate como este. Y disparates no faltan entre nosotros.

No todo es humo de marihuana intelectual. Dice que el Partido Comunista a veces tenía que tomar decisiones digamos controversiales “para mantener su esencia pro-soviética y estalinista, y cita “tres errores garrafales: “la expulsión de Julio Antonio Mella del PCC en 1926, la negociación con el tirano Machado durante la huelga general de 1933 y la alianza con Fulgencio Batista en 1938”.

Nunca supe que Mella fuese expulsado. En 1926 ya estaba en México y allí fue asesinado en 1929. Durante todo ese tiempo se impuso a la natural xenofobia de los mexicanos, se convirtió en un dirigente de primer orden, participó en importantes eventos internacionales promovidos por el Komintern y cuando Stalin creyó que se inclinaba al trotskismo no ordenó su expulsión, sino su asesinato.

Desde que se fundó el Partido Comunista en 1924 hasta que fue absorbido por las ORI (Organizaciones Revolucionarias Integradas) en 1962, Julio Antonio Mella fue la única personalidad relevante entre los comunistas cubanos. Era demasiado líder para tan poco partido. ¿Los otros? Juan Marinello era un escritor mediocre, cuya lentitud de pensamiento hacían recordar al pueblo donde nació, llamado Jicotea. Lázaro Peña, Jesús Menéndez y Aracelio Iglesias (hermano bastardo de Ramón Grau San Martín) eran sólo líderes sindicales, y en aquella Cuba no había lugar  para ningún Lula Da Silva. Aníbal Escalante resulto ser  un arrogante comebolas que, al ser nombrado Secretario Organizador de las ORI, quiso disputarle el poder a Fidel Castro y terminó en la cárcel. Joaquín Ordoqui, el hitman del Partido, también terminó en el talego castrista por proteger a un supuesto delator. Blas Roca fue, en mi opinión, el más anodino de todos ellos, una especie de pru aguado; como el refresco de ese nombre, era oriental.

Los únicos notables eran figuras secundarias: Salvador García Agüero, un gran orador parlamentario, pero nada más, y la ensayista Mirta Aguirre, a quien Marinello no le llegaba ni al borde de la falda, pero que se desordenaba ante las muchachas en flor. Lo dicho, Mella y sólo Mella,  que ya era conocido como atleta antes de fundar la FEU y el Partido Comunista. y que llegó a ser tan importante que Stalin lo mandó a matar. Muchos crímenes cometió Stalin, pero casi todos en la unión Soviética. En el exterior, que yo sepa, sólo León Trotski y Julio Antonio Mella.

Volviendo a los errores que señala Aguilera, el entrar en tratos con Machado para tratar de detener la huelga general fue o bien una demostración de estupidez política por parte de Rubén Martínez Villena, pues el Partido Comunista ni había convocado a la huelga ni la controlaba, o una nueva muestra de locura del poeta devenido en líder, que  años antes había venido a la Florida para hacerse piloto con el objetivo de dejar caer una bomba sobre el Palacio Presidencial, ocupado entonces por el pacífico y democrático Alfredo Zayas.

Lo de la alianza con Fulgencio Batista en 1938 no fue un error. Batista había pacificado el país después años de bombas y tiroteos, y lo que  les dio a los comunistas, ya convertidos en socialistas populares, no fue poca cosa. Incluía dos cargos de Ministro sin Cartera, o sea, sin ministerios, pero que daban acceso a las reuniones ministeriales. Aunque lo más importante fue facilitarles el control de la Central Obrera (que incluía los millones de la llamada Cuota Sindical Obligatoria), e importantes sindicatos como el Azucarero y el de Marítimos & Portuarios. Todo ello les permitió armar un periódico competitivo, Noticias de Hoy, y una más competitiva aún emisora radial,     La 1010. Casi na’.

¿Un error la alianza con el general (siempre lo llamaban así) Batista? En su puta vida estuvieron mejor. Además, ¿qué de particular tienen los elogios a Batista si ellos, los Viejos Pericos, no conocían limites cuando de elogiar a Stalin se trataba? Para terminar (por ahora) los dejo con unos versos de  Nicolás Guillén, poeta mayor de los Viejos Pericos, dedica-    dos a Joseph Vasirionovich Yugazbili, alias Yugazbili the Kid:Stalin,

Capitán- A quien Changó proteja-Y a quien resguarde Ochún- Los hombres que despierten- Junto a ti soñarán.

Un Comentario sobre “OTRAS VOCES: LOS VIEJOS PERICOS, ¿VERDADEROS CREADORES DE LA ROBOLUCIÓN?

  1. Erratas mínimas: 1) que Mella fue expulsado del Partido cubano todos lo saben; no me explico como una persona sin dudas muy conocedor como Luque lo ignoraba; 2) Stalin mando a asesinar en el extranjero a muchisimas personas que le molestaban, no solo a Mella y a Trotsky. Por lo demás, el comentario de Luque sobre el libro está muy bueno, como él nos tiene acostumbrados.

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