OTRAS VOCES: SI EL EXILIO HISTÓRICO ESTÁ FUERA DE JUEGO, ¿POR QUÉ LE PROPONEN CONSENSO?

EMILIOICHIKAWAPor, Emilio Ichikawa- Publicado en su Blog 

En un reciente artículo Iroel Sánchez repara en un párrafo colgado al cierre de una divagación sobre Miami, aparecida en El Nuevo Herald. Con cierto paternalismo un articulista pide a Miami, específicamente al Miami “histórico”, que repliegue un tanto el posicionamiento anticastrista radical y permita ir abriendo paso a agendas anticastristas más moderadas.

El autor de la súplica titulada “Miami, La Habana, Europa: hoja de ruta” es Vicente Palacio, Director adjunto en la Fundación Alternativas de Madrid (en cuyo Patronato se encuentra Felipe González), quien solicita en su texto: “Miami: no dejen que descarrile la Cumbre de las Américas en Panamá. Esa ruta nos llevaría a Bruselas en junio, cuando la UE se mida de nuevo con Latinoamérica en su II Cumbre con una CELAC donde Cuba está plenamente integrada.”

Esta irrespetuosa petición, que como observa Sánchez El Nuevo Herald tuvo la ocurrencia de blindar contra el ridículo en la sección de “Entretenimiento”, concuerda perfectamente en objetivos con otras operaciones de captación que los defensores de formas centristas y moderadas de anticastrismo han estado practicando sobre los anticastristas radicales de Miami.

Un ejemplo. En noviembre de 2014, cuando se dijo en Miami que Annie Betancourt y Gustavo Godoy se habían presentado junto al cubanólogo Carlos Alzugaray en las oficinas del Alcalde Tomás Regalado para darle cranque a favor del diálogo con el gobierno cubano, la empresaria Remedios Díaz Oliver comentó que también a ella se le suelen acercar secuaces de la historia (no necesariamente los citados) para que no siga alentando (Remedios es Presidenta del US-Cuba Democracy PAC) la confrontación con el gobierno cubano.

Estas propuestas suelen llevar estudios previos del receptor, de ahí que a “La Reme” la traten de trabajar según el estereotipo cubano: “¡Ay chica tú sigues en eso del anticastrismo, ya eso no tiene onda!”. Se lo han dicho hasta en el aeropuerto.

Esta campaña de persuasión-captación a los anticastristas radicales de Miami contiene una contradicción, o por lo menos un interesante enigma: Si los “anticastristas moderados” (generalmente de izquierda y simpatizantes del Partido Demócrata) son la “nueva mayoría”, ¿por qué no se limitan a ejercer su hegemonía y en lugar de eso buscan desesperadamente seguir diezmando, hasta tratar de hacer desaparecer, a la “minoría radical”?

El tema se vuelve aún más apasionante toda vez que grupúsculos dialogueros, que antes había que reconocerles por lo menos la cordialidad en el trato al rival, se han convertido en sistemáticos empleadores de la ofensa y el rebajamiento al contendiente. Si no se comportan como ganadores, hay que empezar a creer en que existe al menos un punto en que no lo son. Quizás pierden en algo esencial: la conformidad con ellos mismos.

La idea de arrinconar al anticastrismo histórico-radical de Miami no es ciertamente desatinada. Y eso lo puede entender perfectamente el propio Fidel Castro.

Una “minoría” como el exilio histórico, que defiende una posición aun cuando el 99% de las Naciones Unidas esté en contra, tiene que sentirse muy convencida de lo que cree para mantenerse firme. Es doblemente admirable pues su resistencia se da a contracorriente de un mundo donde el pensamiento crítico prácticamente ha desaparecido; donde muchas personas, chantajeables, opinan en la dirección que fijan las redes sociales, dentro y fuera de Internet.

Pero también hay que tener respeto para una “minoría” de cubanos que pretende ser nacionalista, conservadora, católica, Republicana, anticomunista… Es decir, una “minoría” capaz de balbucear o intuir una ideología: Un núcleo de símbolos y creencias que puede traspasarse de una generación a otra con una fuerza que le está vedada a los moderados.

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