OTRO ESCÁNDALO DE LA MAFIA DEMÓCRATA: HILLARY CLINTON CONSPIRÓ CON EL GOBIERNO DE OBAMA PARA INCULPAR FALSAMENTE A TRUMP DE VÍNCULOS CON RUSIA EN 2016

El director de Inteligencia Nacional, John Ratcliffe, ha desclasificado documentos secretos que prueban la culpabilidad de la campaña de Hillary Clinton de acusar falsamente al entonces candidato Donald Trump de conspirar con Rusia con el fin de herirlo políticamente de cara a las elecciones de noviembre de 2016.

Los archivos, que fueron enviados hoy al Comité Judicial del Senado, contienen los puntos claves en los que se está centrando la investigación, que aún está en proceso.

El informe especifica que, junto a la agencias de inteligencia de Obama, la entonces candidata demócrata Hillary Clinton había aprobado un plan de campaña junto a sus asesores para provocar un escándalo contra el candidato presidencial Donald Trump, al vincularlo falsamente con Putin y al hackeo ruso del Comité Nacional Demócrata.

Los documentos también prueban que el expresidente de los Estados Unidos, Barack Obama, tenía pleno conocimiento de esta operación y la avaló. Así lo muestran las notas escritas por el entonces Director de Inteligencia Nacional, John Breenan.

La investigación aún no especificó si Joe Biden, el ahora candidato demócrata que se desempeñaba como Vicepresidente de Obama en ese momento, formó parte de la operación ilegal o no. De haber sido parte, esta revelación debería poner en jaque su campaña: ¿Cómo puede una persona que fue cómplice en una campaña ilegal de difamación para ganar una elección ser candidato?

Lo que sí, la operación contó sin lugar a dudas con la intensa complicidad del FBI, por entonces comandado por el ferviente anti-Trump James Comey, quien abrió una investigación contra Trump y su campaña por supuesta colusión con Rusia tan solo cinco días después de que Clinton diera luz verde para proceder con su plan de difamación.

Esta campaña de difamación orquestada por Clinton tenía un solo objetivo: tapar a toda costa el escándalo de correos electrónicos personales borrados en el que se veía envuelta la ex secretaria de Estado.

El supuesto ciberataque ruso fue uno de los principales temas de discusión en la caótica batalla presidencial del año 2016, ya que tanto el Partido Demócrata como Hillary Clinton acusaron (ahora sabemos que falsamente) que fueron víctimas del un acto de ciber espionaje, coordinado entre Putin y Trump.

Los demócratas empujaron aún más su narrativa, intentando no reconocer la derrota electoral de 2016, alegando un supuesto hackeo ruso que ayudó a Trump a ganar las elecciones.

Por esto, los demócratas articularon una de las mayores farsas en la historia política moderna: el llamado RussiaGate, que derivó en una investigación liderada por el ex-Director del FBI, el demócrata Robert Mueller.

Después de casi 3 años investigando a la Casa Blanca, acorralado por la falta de evidencia y contrario a lo que los demócratas querían, Mueller se vio obligado a cerrar su investigación en 2019, constatando de que no encontró ningún vínculo entre Trump, Rusia y un supuesto fraude en 2016.

Pese a que la investigación concluyó absolviendo a Trump de toda sospecha, cada vez son más los desmanejos y escándalos que se destapan acerca de la conducta de Mueller en esta investigación.

Irónicamente, ahora es el momento de que Clinton, Mueller y Comey brinden respuestas por sus acciones. Comey acudió hoy al Comité Judicial del Senado de los Estados Unidos para intentar explicar sus acciones durante la persecución a la campaña de Trump, que incluyeron pruebas falsificadas y espionaje ilegal.

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