PALADARES EN FRANQUICIAS

PALADARLAFONTANAEn la foto: El Paladar La Fontana, en La Habana, del que ahora se anuncia acaba de abrir una franquicia en Miami Beach.

LUISALBERTORAMIREZKATUNGOPor Luis Alberto Ramírez “Katungo”-Exclusivo para Nuevo Acción

Para que un Paladar en Cuba sea exitoso, debe contar con ciertas ventajas imprescindibles e insoslayables. Primero, debe tener el apoyo de las autoridades gubernamentales en la rama del MININT, después, le corresponde asegurarse de un avituallamiento colateral con elementos que manejen recursos del Estado o que tengan  la posibilidad de desviar esos recursos (¿). Luego de tener los anteriores elementos resueltos (¿) es prioritaria la clientela.

Los paladares en Cuba operan con moneda fuerte, por lo que los usuarios nacionales tienen muy poco que aportar al desarrollo exitoso de un Paladar, por tanto urge una clientela que maneje esa moneda. Solo dos figuras tienen la posibilidad de acometer ese desafío, los primeros son los turistas, seguido de los especuladores y alardosos de Miami.

Para conseguir la asistencia de turistas a un Paladar se necesita un ejército de jineteras, proxenetas y bugarrones que se encarguen de pescar a los turistas; a ellos se les da una comisión por cada cliente que lleven al Paladar. Es de conocimiento mundial que el turismo en Cuba es más sexual que histórico o cultural, en consecuencia la pesca de turistas de toda clase y ralea no se hace muy difícil.

Los especuladores y alardosos de Miami, no van más de una vez por visita a los Paladares, pero cuando lo hacen, llevan a toda su familia para hacer alarde de sus éxitos en el sur de la Florida, por tanto el derroche de dinero es extremadamente sustancial.

Ahora, lo más importante de todo, lo que puede mantener un Paladar con éxito y vida es la cantidad de servilismo que se le profese al Estado cubano, nada que dañe la imagen del gobierno puede ser usado para atraer clientes, entretenerlos o manipularlos; esto es tácito, y se lo autoimpone como reglamento obvio cada cuentapropista, específicamente si el local tiene frecuentes asistencias de elementos que visitan a Cuba desde Miami.

Un Paladar en Cuba es una propiedad del gobierno manipulado con cierta libertad por un administrador complaciente y asustado que le llaman cuentapropista.

Quizás es por lo anterior que uno de los administradores de el Paladar La Fontana quiso abandonar el yugo que por diez años lo ahogaba en Cuba y decidió probar suerte en Miami, o en su defecto, y es lo más probable, el gobierno de Cuba decidió trasladar sus operaciones al sur de la Florida, y tomó la decisión de usar las armas de su enemigo para su propia defensa y sostenibilidad.

Comenzar a abrir franquicias de Paladares en Miami es una buena estrategia que puede muy bien ser utilizada por el gobierno cubano para romper las murallas del embargo. El gobierno cubano es un Estado depredador, y no bastándole con extorsionar a las familias cubanas en todos y cada uno de los aspectos de su vida cotidiana, se ha dado a la tarea de extrapolar su extorsión al sur de la Florida y explotar la nostalgia y los sentimientos nacionales, y esta nueva estrategia  puede que le rinda muy buenos dividendos.

 

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