PÁNFILO, EL GRANMA Y LA CORTINA DE HIERRO

Por Andrés Pascual- Especial para Nuevo Acción

Hace 22 años que escribí para Spotlight Internacional los 4 párrafos que puede leer debajo de un material cuyo título es “Humorismo castrista y torre de marfil”:

“En Occidente, el sistema de gobierno más represivo contra cualquier tipo de conducta o modo de pensamiento contrario a su filosofía neoesclavista es el castrocomunismo; no hay espacio para la burla ni para la denuncia a través del seudo-arte castrista, porque un sistema político ilegítimo, de asfixia social avasalladora como aquel, jamás soportaría el peso del compromiso que emana de la identidad cultural y de la idiosincrasia de un pueblo que hizo del choteo una asignatura de excelencia académica, que hizo del sentimiento humano conocido como humor, a través de su máxima expresión, la risa, un arma de defensa de sus propios intereses, desdoblando la sensación en risa a carcajadas ante una situación de comicidad, o de sonrisa ante una sugerencia comprometida”.

“Así, la manifestación artística llevada de la mano por generaciones de cubanos, bien a través de la música; bien del teatro o de la literatura es enemiga irremediable del totalitarismo antillano, por eso no hallan espacio ni Cabrera Infante, ni Lezama Lima, ni Labrador Ruiz, ni Prohías, ni Pecruz, ni Cástor Vispo, ni “el gallego, el negrito y la mulata”, representantes los últimos de la única manifestación teatral verdaderamente popular en Cuba: el bufo; porque, como que representaron los anhelos y esperanzas del pueblo y, a veces, de modo amargo las frustraciones también, de manera directa se convirtieron todos en enemigos supremos de la tiranía dictatorial de Castro…”

“Ocurre que en todas las facetas de la vida antisocial de la Cuba de hoy, “el “antes es el único hoy posible”, especie de almohada en que recuestan sus frustraciones a través de los momentos de grandeza del país de más de 50 años previos a 1959. Período en el cual “profesionalismo y decencia” fueron las credenciales del éxito del criollo republicano”.

“Y es en el sector artístico en el que más se agudizan las diferencias; porque las generaciones nacidas en la Isla después de 1959 no han sido capaces de competir ni con relativo éxito contra quienes desarrollaron su labor bajo condiciones de libertad de expresión, que cuando fue necesario, criticaron y denunciaron con la situación negativa que produjera la irregularidad socio-político-económica”.

Hace pocos días, la media castro-sorista (Granma), criticó a un grupo de “humoristas” que pusieron en total estado de indefensión (supuestamente), al Partido y al MININT, tomando como objetivo de sus burlas, en un programa televisivo, las medidas aplicadas contra “los precios del cuentapropismo” a artículos de demanda esencial.

El personaje principal, aparentemente identificado con todo lo que critica y “obstruye el buen funcionamiento de las reformas” es Pánfilo, de quien supe por primera vez cuando su Majestad Obama decidió asistir a otro programa que tuvo el comediante, que le cancelaron no sé si por aquella visita.

Lo raro, lo curioso o lo sospechoso es que este individuo, que critica el estado de represión antipopular en libertad “comprometida”, no haya sido encarcelado con 30 años por conspirar contra los Poderes del Estado desde “el PRIMER FALLO POLÍTICO”; sino que rebotó con otro de igual índice de audiencia, entonces vuelve “a meter la pata” solo para recibir una tibia crítica del Granma de acuerdo a la verdadera génesis de la represión castrista, muy apreciada por la media “allende el mar” como cantaleta que puntúa para el rating miamense de Arbitrón, en vez de la tradicional sanción conducente a podrirlo en prisión.

En los 60’s, el programa San Nicolás del Peladero, para cualquier kubanoide “lo máximo” en humor, daba asco por la crítica permanente de la República, de los mismos que hicieron a CUBA y que la hicieron “grande”; posiblemente el 90 % de estos nuevos “contestatarios sin castigo” mantengan a San Nicolás en el mástil del “más grande”; a fin de cuentas lo hacen con todo, pero vienen pa’cá intercambiados, o se meten a críticos cobrando del grant, denunciando la 349 como si nunca hubiera habido censura antes de este número, o esperando en casa sin prisión cautelar la apelación como Roberto Quiñones.

Hay que tener en cuenta que Bolechurre fue la antítesis de cualquier arista de lo cubano, incluso nadie ha nacido más antipático, más pesado que este criminal en la Isla (ni el hermano menor), Kastro daba ganas de c…r; uno de sus pocos fanáticos vía humorística fue el “lameculos” Eddy Martin, cuya foto en el Estadio del Cerro (arriba de este párrafo), riéndole la gracia al tipo con el ex-pelotero agente del G-2 artemiseño, Chito Quicutis, ilustra lo que dije.

Si los kubanoides tuvieran posibilidades o interés en recuperarse para la historia ajustando sus enfermas y deplorables indentidades culturales (mejor inexistentes), tratarían de buscar algún programa radial de humoristas cubanos de verdad, reyoyos, como Rita y Willy o Cundita y Willy, de Alvarez Guedes con Rita Montaner el primero, o con Minín Bujones el 2do; los de Pototo y Filomeno incluido La Tremenda Corte, los de Garrido y Piñero.

También los ayudaría a insertarse en el firmamento cubano leer las caricaturas de Abela, de Silvio o de Pecruz para que tomaran conciencia y se decidieran por unos o POR LA REPÚBLICA.

En resumen, hace más de 25 años que el castrismo levantó la Cortina de Hierro y la cambió por defensa del “derecho a viajar allá de su legión de soldados en ultramar”, (sobre todo aquí), por internet, por detenciones de corta duración o por “castigar de mentiras” a un comediante que, tal como lo veo, busca confundir con lo que hace a quien se equivoque y lo tome como “lucha por sus derechos”, los de él y los suyos, sin analizar que, como todo desde que crearon “la oposición ghandista”, esas críticas-quejas son fabricadas, posiblemente, en las oficinas del G-2.

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