PARADOJAS  DE LA VIDA

Por María Luisa Morales

Siempre que se habla de las características de los cubanos, no pueden obviarse sus tendencias a la exageración y el tremendismo.

El doctor Luis Aguilar León, en su excelente El profeta habla de los cubanos, nos retrata de manera exacta. Cuando me preguntan al respecto, siempre respondo lo que pienso: que los cubanos no somos ni mejores ni peores, simplemente, diferentes.

Se anuncian nuevas  manifestaciones de los inmigrantes indocumentados para mañana, primero de mayo.  Considero válida su lucha para que se legalice su estancia en este pais.  Muchos de ellos han echado raíces, tienen amplia descendencia norteamericana que, incluso,  en estos precisos momentos, defienden a este pais en el frente de batalla en Irak . Devolverlos masivamente sería inhumano y  un análisis casuístico resulta punto menos que imposible.

PARADOJASDELAVIDAPARAILUSTRAREstamos hablando de más de 12 millones de personas. Si,  me molesta algo de ese movimiento y es  la manera agresiva e irrespetuosa en la que algunos reclaman supuestos derechos. Sabemos que la Unión Americana se fundó y creció con el concurso mayoritario  de inmigrantes pero ello no nos autoriza a pedir limosna con escopeta. Salvo los casos de persegidos políticos que califican para esa condición,  el  resto está compuesto de gente que no encuentra en sus países de origen  las fuentes de trabajo que les permitirían una vida digna para ellos y  sus familias sin tener que abandonar su tierra.

Vienen de países ricos en recursos naturales saqueados por gobernantes corruptos, cuyo único objetivo es enriquecerse a como de lugar. Pero, esos delincuentes pueden ser removidos de sus cargos por las distintas instancias de gobierno  o por el voto popular al término de sus respectivos mandatos.

Los cubanos no, los cubanos no tenemos patria, no tenemos  opción de cambio alguno dentro de un sistema cruel y totalitario. Nos expulsaron. Lo que queda del  lugar en que nacimos son sólo ruinas. Para entrar y salir tenemos que pedirle permiso, una visa, al señor feudal que se apropió del poder hace casi medio siglo. Es él quien determina quien entra y  quien sale de Cuba, aún estando agónico.

Después de este análisis, a vuelo de pájaro, viene  a mi mente la siguiente reflexión:

Ellos, los indocumentados, reclamam, vigorosamente, un status legal permanente  en este país. Nosotros, favorecidos por la Ley de Ajuste Cubano, llevamos casi medio siglo luchando por el regreso a Cuba.

Mueve al análisis, ¿No creen?

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