POLÉMICA:

RESPUESTA A MARIA LUISA MORALES

Por: Roberto Jiménez

La carta de María Morales CUBA: ¿SIN CAMBIOS ?, es, en mi criterio una bien calculada secuencia de intencionadas “presunciones” que desembocan en una burda campaña política con vistas a las próximas elecciones presidenciales norteamericanas: ” Yo votaré por los ecologistas. Necesitamos refrescar el ambiente”.  

Pero lo peor de todo es que también, en su camino, difama a nuestro exilio con esta ofensiva afirmación, que más bien pareciera ser de la autoría de Ana Menéndez, en The Miami Herald: “Paralela y lastimosamente,   terminaron las marchas y   manifestaciones en   la Calle 8, otrora tan efectivas. . Al parecer, se impone obedecer las órdenes tajantes del huésped de la Casa Blanca. Y,  ante lo que se avecina: todo el mundo quieto en base, que nada perturbe  su  atención a  su guerra en Irak. Les confieso que es esto último lo que más me duele”.  

Sin aportar pruebas de ningún tipo hace afirmaciones categóricas de una minuciosa complicidad entre el actual gobierno de Estados Unidos y la tiranía castrista en su presente fase de sucesión, atreviéndose a dar por ciertos detalles que, repito, no demuestra.

Yo soy cubano ante todo, y he luchado desde mi más temprana juventud por una Cuba independiente, justa y democrática, afrontando todas las consecuencias, tanto en nuestra patria como en el exilio, salvando las abismales diferencias. Y en esta nación norteamericana soy un votante independiente que valoro mi voto según mis propios criterios, sin confundir –ni olvidar– la sagrada causa cubana con las rivalidades partidistas que se debaten en esta ejemplar democracia norteamericana, que tiene  sus naturales luces y sombras.

No puedo aceptar las manipulaciones que Maria Luisa hace en su torpe apología del “destino manifiesto” aplicado solamente a la actual administración, ni creo en el dolor que dice sentir con respecto a la guerra en Irak: “Les confieso que es esto último lo que más me duele”.  

Tampoco le acepto que nos sermonée a los cubanos sobre una lucha que. a mi sano entender, está tratando de confundir y desalentar. Ni pretendo suponer si la animan otras intenciones diferentes a las que he señalado.

María L. Morales responde a Roberto Jiménez

Por Maria Luisa Morales

Periodista y Locutora Cubana

Aunque no conozco al señor que nos ocupa ni me guste diletar con quienes sin profundizar en los argumentos de los que discrepan de sus criterios, se apresuran a ofender con insultos,  ligerezas de juicio y paralelismos inaceptables, emplearé parte de mi preciado tiempo en responderle con algunas preguntas que estoy segura se hacen, no sólo los asiduos y respetados lectores de Nuevo Acción, sino una enorme mayoría del noble y  sufrido exilio cubano, ante más de 48 años de traiciones, inercias y promesas incumplidas.

¿Votar por algún partido de los no convencionales, constituye “una burda y bien calculada campaña política ante las próximas elecciones presidenciales”? ¿Conoce usted qué es la democracia?

¿Somos “Ana Menéndez”  los miles de cubanos  dignos que a diario llenamos los micrófonos de las radios, ocupamos las cámaras  de televisión y empleamos las tintas  de la prensa plana, reclamando a los líderes locales qué hacer ante los eventos que sin precedentes y vertiginosamente se producen en  una Cuba políticamente acéfala y dispersa?

¿No existe suficiente materia gris Jiménez para entender que cuando hablo de mi mayor dolor no me refiero, en este caso, a los tristemente caídos  en la guerra de Irak sino a que sea esa  la  prioridad única de esta administración, desdeñando la desaparición de la nación cubana y dando la espalda a advertencias y denuncias concretas de amenazas más cercanas que el Oriente Medio que pueden convertirse, a corto plazo, en verdaderas tragedias nacionales?

168″Manipulación y apología al destino manifiesto……” conoce realmente el señor Jiménez la definición de esos términos y de ser así, puede alguien entender que resulten aplicables a mis denuncias de la falta de voluntad política de las diferentes  administraciones norteamericanas  con respecto a Cuba?

¿Que no aporto pruebas?

¿No tiene Estados Unidos un compromiso moral con Cuba desde 1898?

¿No le ordenó a Fulgencio Batista y Zaldívar abandonar Cuba en 1958  y entregarla al fascineroso de la Sierra Maestra?

¿No traicionó John Fitzgerald Kennedy a los héroes de la Brigada 2506 en Bahía de Cochinos, en 1961?

¿No violó Bill Clinton la Constitución de este país al impedir al niño Elián Gonzáles tener su dia en Corte?

¿No resulta cada vez más evidente la complicidad  de agentes de la Seguridad Cubana con el FBI?

¿No son resultados de esa complicidad, ahi tenemos a Abascal, los arrestos de Posada Carriles, Álvarez y Mitat?

èNo sabía Estados Unidos que el 24 de Febrero de 1996 corrían serio peligro de derribo las avionetas de Hermanos al Rescate? Por qué no alertaron a Basulto?

¿Por qué no se encausa a Fidel Castro por su más que demostrada participación en el narcotráfico internacional, entre otros crímenes?

¿Por qué en similares condiciones se invadió Panamá y se encarceló a Noriega que era también “Jefe de Estado?

¿Por qué no se encausa a Raúl Castro, asesino confeso de ciudadanos norteamericanos por nacimiento, en aguas internacionales?

¿Por qué una simple multa de $100 millones al banco suizo que lavó 3 billones de dólares a Fidel Castro?

¿Por qué cada vez más frecuentes los viajes de congresistas y empresarios norteamericanos a La Habana, aprobados por el Departamento del Tesoro?

¿Por qué cada vez mayores las ventas de alimentos y electrodomésticos, aprobadas por el Departamento de Comercio, no para beneficio del pueblo cubano sino para la cúpula que lo sojuzga y oprime?

Soy votante independiente, Sr. Jiménez y, al igual que usted, valoro mi voto según mis propios criterios y no por ello confundo ni olvido la causa cubana, todo lo contrario, al hacerlo ejerzo el derecho, quizás el más sagrado, que ofrece  la Constitución de este país cuyo pueblo noble y hospitalario sí respeto y amo por acogernos cuando huimos de un régimen asesino y oprobioso. Un pueblo víctima también de políticos ambiciosos y sin escrúpulos que anteponen sus intereses personales a las verdaderas necesidades de los que depositan en ellos su confianza y con sus votos los llevan al poder.

Cuba no es asunto de demócratas ni de republicanos. Intereses mucho más poderosos tienen en su mira también a esta gran nación.  O es ajeno usted a todo lo que está ocurriendo a nivel local. De continuar las cosas como van, muy pronto veremos manifestaciones populares porque la clase media, que es la que en definitiva mueve las economías, ya no puede más con las alzas constantes en todos los renglones de la vida doméstica. Y de lo pobres…..ni hablar.

Son esos insaciables intereses los que apoyan a los Chávez, a los Evo y a todas esas pandillas nacientes en América Latina. Tiempo al tiempo.

Por último, cuidado,  Sr. Roberto Jiménez, la difamación es una figura delictiva reconocida por nuestro sistema judicial y existen las herramientas necesarias para sancionar a quienes la practican.

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