POLÉMICO TEMA: EL MITO DEL COMUNISMO DE FIDEL CASTRO-OCTAVA PARTE Y FINAL

Por Servando González- Especial para Nuevo Acción-(Tomado de mi libro La CIA, Fidel Castro, el Bogotazo y el Nuevo Orden Mundial, [2012])

¿Castrismo o jesuitismo?

Quienes han visto a Fidel Castro simplemente como un líder político nacionalista y antinorteamericano no se han percatado de la verdadera esencia del castrismo. A pesar de que Castro se ha beneficiado con el uso de técnicas organizativas y políticas copiadas de otras organizaciones políticas y religiosas, en especial las comunistas y las fascistas, el énfasis del castrismo en la creación de un hombre nuevo con una nueva conciencia, indica que, básicamente, el castrismo no es un movimiento político sino un culto pagano muy similar al que se originó en Esparta, luego renació en Alemania con el nazismo,181 y todo indica que está renaciendo en los EE.UU.

Como hemos visto anteriormente, la verdadera ideología de Fidel Castro es un enigma que ha confundido no sólo a la mayoría de los estudiosos que han tratado de descifrarlo, sino también a sus colaboradores más cercanos y a sus enemigos. El hecho de que Castro haya podido ocultar sus verdaderas creencias y filiaciones ideológicas se debe a su extraordinaria habilidad en crear pistas falsas para desorientar a enemigos y amigos. Esta es sin duda una de las razones por las que ha tenido tanto éxito en engañar a casi todo el mundo.

Sin embargo, existe una gran evidencia que indica que, contrariamente a lo que él mismo afirma y la mayoría de la gente cree, Fidel Castro nunca fue, nunca ha sido y nunca será marxista o comunista. Por otra parte, tal parece que ni siquiera es un fascista de verdad. La relación que Fidel Castro logró establecer con el pueblo cubano y con sus colaboradores cercanos sempre ha sido con su persona, no con sus ideas o con ninguna ideología en particular.182 Es por esto que Castro ha cambiado sus ideas muchas veces sin peligro de dañar esta relación. Tal como Herbert Matthews observó,

“A principios de la revolución sugerí que Castro usó los movimientos y las ideologías como prendas de vestir; poniéndoselas, quitándoselas, tirándolas a la basura, colgándolas en el armario, pero siempre quien las usaba era el mismo Fidel Castro.”183

Además, teniendo en cuenta las peculiares características de su modo de pensar, es muy difícil de creer que, durante toda su vida, Fidel Castro haya sido otra cosa que un fanático castrista. No obstante, tal como he mencionado en este libro, un axioma cardinal de inteligencia y espionaje es que las cosas rara vez son lo que parecen ser. ¿Hasta qué punto, podría uno preguntarse, la ideología que ha inspirado a Castro no es el marxismo, tal como el clama, ni el fascismo, como algunos opinan, sino el jesuitismo? ¿Hasta qué punto el fallido ataque al cuartel Moncada, que los comunistas cubanos calificaron de “intento putschista” — frase clave que en el lenguaje de los comunista significa fascista — no fue de inspiración marxista, sino jesuita? ¿Hasta qué punto la fallida operación nicaragüense no fue una operación Castro-soviética, como algunos alegan, sino una operación conjunta Castro-jesuita?

Un análisis crítico de la doctrina castrista del internacionalismo proletario, la cual se alega fue inspirada por el marxismo, descubre extraordinarios puntos de contacto con la doctrina jesuita del ultramontanismo, la afirmación práctica jesuita del universalismo.184

El 21 de julio de 1773, el papa Clemente XIV abolió la Orden Jesuita. Sin embargo, en 1776 el jesuita renegado Adam Weishaupt creó la Orden de los Illuminati, una sociedad secreta cuyo fin era destruir todas las religiones y gobiernos del mundo y fundirlos en un nuevo orden mundial, a través de un proceso que llamó “internacionalismo”. ¿Es el internacionalismo castrista en realidad una versión del internacionalismo jesuita de Weishaupt? Al parecer lo es.

El control totalitario de Castro sobre los cubanos no se diferencia mucho de las ideas de Ignacio de Loyola, quien pensaba que la unidad de la Iglesia no era posible sin una sumisión total al Papa.185 Pero los jesuitas no limitaban sus designios totalitarios a la Iglesia, sino que también deseaban hacer extensivo este absolutismo monástico a la sociedad civil.

A sus ojos, los soberanos eran tan sólo representantes temporales del Papa, la verdadera cabeza de la cristiandad. Siempre que los monarcas se mantuvieran serviles al Papa los jesuitas eran sus más fieles servidores, pero si alguno de esos monarcas se rebelaba, los jesuitas se convertían en sus enemigos jurados. Esta visión es muy similar a la actitud que Fidel Castro siempre ha mantenido en sus relaciones con los gobiernos de América Latina.

La palabra compañero usada inicialmente por Castro y luego adoptada por sus seguidores ha sido erróneamente interpretada como sinónimo de camarada, un término con obvias connotaciones comunistas. Pero, lejos de ser una usanza comunista, compañero es en realidad el término escogido por Ignacio de Loyola para que los miembros de la Compañía de Jesús se trataran entre ellos, como medio de enfatizar su lucha colectiva por lograr su objetivo religioso.

Muy pocos parecen haber notado las muchas similitudes entre castrismo y jesuitismo. Sin embargo, los hechos indican que el estado “socialista” que Castro creó en Cuba no difiere mucho del que los jesuitas crearon en Paraguay a comienzos del siglo XVII, en el que los indios guaraníes fueron adoctrinados y obligados a vivir una vida regimentada bajo una férrea disciplina comunitaria. Tal como sucede en la Cuba actual, el estado jesuita no permitía libertades de ningún tipo. Los nativos no podía disponer de su tiempo y de sus personas libremente, y toda la propiedad pertenecía al estado. Sin embargo, según los ideólogos jesuitas del momento, los nativos eran felices, porque disfrutaban de educación y salud pública gratis y el estado les garantizaba un trabajo permanente.

Los jesuitas gobernaban a los indios con mano de hierro, y castigaban hasta las más mínimas violaciones del código de conducta que les habían impuesto. El ayuno, la penitencia, los flagelos públicos y la prisión eran usados indiscriminadamente para mantener a los “felices” indios bajo control.186  Los indios eran mantenidos aislados del mundo exterior y los comerciantes no podían acercarse a la comuna socialista jesuita. El cuadro descrito anteriormente se parece mucho a la sociedad que Castro ha impuesto en Cuba, incluido el llamado “embargo” económico. ¿Acaso será posible, pudiera uno preguntarse, que tal como lo hicieron los jesuitas en el Paraguay, Castro haya estado todos estos años tratando de crear un estado teocrático jesuita en Cuba?

Al igual que en la Cuba castrista, el experimento socialista de los jesuitas terminó en un fracaso total. Al carecer de incentivos materiales, los indios perdieron todo interés en el trabajo. De la misma forma que Castro ha culpado a los cubanos por su fracaso, los jesuitas culpaban a los indios por el suyo. Según los jesuitas, los indios eran holgazanes, avariciosos y de mentalidad estrecha. Según Castro, los cubanos son holgazanes, avariciosos y carecen de “conciencia revolucionaria”.

En el paraíso jesuita los frutos se echaban a perder en el campo sin que nadie los cosechara, los implementos de labranza se deterioraban sin ser usados y el ganado moría abandonado. Unos pocos años después del comienzo del experimento socialista, el hambre era tal que era común que los indios desenyugaran un buey, lo mataran ahí mismo, encendieran una hoguera, lo cocinaran y se lo comieran.187

Difícilmente se pueda hace una descripción mejor de la Cuba actual después de más de medio siglo de castrismo. La matanza ilegal de ganado se ha vuelto tan común, que la Asamblea Nacional tuvo que aprobar una ley que modificaba el código penal vigente para crear sanciones más severas para este tipo de actividad. Según Granma, en 1986 cerca de 17,000 cabezas de ganado fueron robadas y sacrificadas ilegalmente. En 1998 este número se elevó a 48,656.188

En 1750 España y Portugal firmaron un tratado por el que se delimitaban las fronteras en América. Mediante este tratado, España le cedió a Portugal los derechos sobre un vasto territorio situado al este del río Uruguay, precisamente en la zona donde los jesuitas habían establecido su estado socialista. Como resultado, se le ordenó a los jesuitas que se retiraran con sus indios al lado español de la frontera. Lejos de obedecer la orden, los jesuitas armaron a sus súbditos guaraníes y comenzaron una larga guerra de guerrillas contra Portugal. Finalmente, después de muchos años de lucha, permanecieron dueños de la tierra, que finalmente tuvo que ser devuelta a España. ¿Sería posible acaso, que la guerra de guerrillas primero contra Batista y luego contra la mayoría de los gobiernos de América Latina, no haya sido inspirada por Mao, tal como afirmara Castro, sino por los jesuitas?

La organización socialista totalitaria en que se basa la Compañía de Jesús ha sido siempre tan atractiva para los líderes de mentalidad totalitaria que algunos la copiaron exitosamente. Por ejemplo, Heinrich Himmler la tomó de modelo para su organización Schutzstaffel (la tristemente célebre SS), la que creó siguiendo los principios jesuitas. Los estatutos de servicio y los ejercicios espirituales prescritos por Ignacio de Loyola formaron desde el principio parte integral de las SS. Como en la Orden jesuita, la obediencia absoluta al líder era el principio cardinal. Todas y cada una de las órdenes de un superior debían se aceptadas por sus subordinados sin preguntas o reservas mentales, perinde ac cadaver (como un cadáver).189

En un esfuerzo por salirle al paso a las críticas sobre la falta de democracia y libertad en Cuba, Castro ha respondido en varias ocasiones afirmando que, por el contrario, el régimen que ha impuesto al pueblo de Cuba es un ejemplo de verdadera democracia. Uno pudiera preguntarse si la “democracia” que Castro ha implantado en Cuba puede haber estado inspirada en la idea jesuita de democracia dentro de la Orden. En el seno de la Orden los jesuitas tienen total libertad de discutir cómo servir mejor al sistema, pero el sistema en sí mismo es sacrosanto.190

Castro ha amasado una inmensa fortuna, pero no parece importarle mucho el dinero ni el disfrute de los bienes terrenales. No oculta que siente una gran admiración por los jesuitas debido a que, según él, “Los Jesuitas nunca han estado motivados por la ganancia.” En cierta ocasión, Castro le contó a su biógrafo Carlos Franqui como los jesuitas formaban gente de carácter, y que admiraba su estilo de vida espartano.

No obstante, sería injusto culpar totalmente a los jesuitas por la creación del monstruo que resultó ser Fidel Castro, en lugar de al propio monstruo.191 Sin embargo, no es menos cierto que los padres jesuitas del Colegio de Belén cometieron una grave violación de sus deberes religiosos cuando, en vez de tratar de neutralizar la malvada criatura que tenían en sus manos, alentaron y cultivaron el lado oscuro de Fidel Castro.192

Por otra parte, tal parece que el papel de los jesuitas en cultivar el monstruo de Birán no fue producto de errores, sino de un esfuerzo consciente. El periodista argentino Alfredo Muñoz Unsaín, quien por muchos años fuera corresponsal en La Habana para la agencia France Press, ha contado una anécdota reveladora.

Cuando el padre Pedro Arrupe estuvo de visita en Cuba a comienzos de los 80, Muñoz Unsaín habló con el. Muñoz recordó que, durante la conversación, el papa negro le mencionó la excelente tarea educacional de los jesuitas, y terminó diciéndole que estaba muy complacido con el trabajo de los jesuitas en América Latina, en especial cómo muchos de sus discípulos habían llegado a puestos importantes en todo tipo de profesiones. A lo cual Unsaín le ripostó: “Bien, pero no creo que esté orgulloso de todos. No olvide que Fidel Castro fue uno de sus discípulos.” A lo cual Arrupe, en el típico estilo jesuita, contestó a su vez con una pregunta: “Y qué le hace pensar que no estamos orgullosos de Fidel Castro?”193

Contrariamente a lo que Castro y sus enemigos afirman, es difícil creer que, durante su larga vida, Fidel Castro haya sido otra cosa que un fanático fidelista. La semejanza entre el castrismo y el nazismo se debe a que tanto el nazismo como el castrismo no son movimientos políticos sino cultos religiosos. No obstante lo anterior, si me viera precisado a definir la ideología de Fidel Castro, lo cual no es fácil, diría que es un especie de jesuita renegado194 que llegó al poder y lo ha mantenido usando tácticas fascistas.195 Su pasión por la mentira no es sino una evidencia más de su criptojesuitismo — lo que la Compañía eufemísticamente llama “reservas mentales”.

Notas:

  1. Ver, Servando Gonzalez, “Dulces guerreros cubanos, obra cumbre de la literatura gay castrista”, www.servandogonzalez.org, 29 de Marzo de 2011,

http://www.intelinet.org/sg_site/articles/sg_dulces_guerreros.html. Sobre el nazismo como un culto gay al estilo espartano, ver Scott Lively y Kevin Abrams, The Pink Swastika, [tercera edición] (Keiser, Oregon: Founders Publishing Corporation, 1997), p. 19.

  1. El hecho explica el por qué Celia Sánchez, por muchos años la secretaria personal de Castro y una de las personas de su extrema confianza, nunca ocultó su anticomunismo y esto no le acarreó problema alguno. Sin embargo, a pesar de que en Cuba todo el mundo sabía que Celia Sánchez era tanto anticomunista como lesbiana, el hecho sólo aparece mencionado por Norberto Fuentes, Dulces guerreros cubanos (Barcelona: Seix Barral, 1999), p. 138.
  2. Herbert Matthews, Revolution in Cuba: An Essay in Understanding (New York: Charles Scribner’s Sons, 1975), p. 47-48.
  3. Véase, por ejemplo, Robert Rouquette, Saint Ignace de Loyola (Paris: Albin Michel, 1944), p. 44.
  4. Ibid.
  5. H. Boehmer, Les Jesuites (Paris: Armand Colin, 1910), p. 192.
  6. Ibid., p. 197.
  7. Véase, Manuel David Orrio, “El cuchillo del matarife,” CubaNet (www.cubanet.org), 14 de abril de 1999, y Pablo Alfonso, “En auge el cuatrerismo pese a drásticas penas,” El Nuevo Herald, 1ro. de septiembre de 1999.
  8. Walter Schellenberg, uno de los más allegados colaboradores de Himmler, describió en bastante detalle la fascinación de su jefe por los jesuitas. Véase, Walter Schellenberg, The Labyrinth: Memoirs of Walter Schellenberg (New York: Harper, 1956).
  9. Para un excelente análisis de las interioridades de la “democracia” jesuíta, veáse Malachi Martin, The Jesuits (New York: Simon & Schuster, 1987), pp. 228-229.
  10. En su polémico libro, Inside the Criminal Mind (New York: Times Books, 1984), Stanton E. Samenow demuestra que la causa de sus crímenes reside en los propios criiminales — no en sus padres, ni en sus maestros, ni en las drogas o el desempleo. Y los criminales cometen los crímenes porque los desean cometer. Según Samenow, el crimen reside en la mente del criminal, y no es causado por las condiciones sociales. Lo que una persona hace está determinado fundamentalmente por lo que piensa, y los criminales piensan diferente que la mayoría de las personas. Desde que era un niño pequeño en la finca de sus padres en Birán, Fidel Castro mostró que pensaba diferente.
  11. El verdadero papel de los jesuitas del Colegio de Belén en la creación del monstruo malvado debe ser investigado en detalle, y ese papel debe ser tomado en cuenta cuando, en una Cuba después de Castro, los jesuitas traten de continuar sus tareas “educacionales” de creación de monstruos malvados como si nada hubiera pasado.
  12. La conexión Castro-jesuita ha sido ignorada por la mayoría de los investigadores que han estudiado el fenómeno castrista.
  13. Para un estudio detallado de cómo los jesuitas se transformaron de defensores de la Iglesia y del papa en sus peores enemigos, ver Malachi Martin, The Jesuits (New York: Simon and Schuster, 1987). En realidad, la llamada “teología de la liberación” jesuítica tiene más de fascismo que de comunismo.

195.  Aunque es evidente que ideológicamente Fidel Castro tiene más afinidades con el fascismo que con el comunismo, es probable que las verdaderas fuentes del fascismo de Castro no hayan sido los nazis sino los jesuitas. Sobre el fascismo jesuita, ver “Communist Barry Davis Obama: ‘Who’s Your Daddy?’”, Vatican Assasins.org, http://www.vaticanassassins.org/2010/01/barry-davis-obama-4/. He hallado tan sólo una persona que comparte esta idea. El Dr. Facundo Lima, un psiquiatra que reside en los EE.UU., le expresó a Georgie Ane Geyer que Castro “había reemplazado las prácticas religiosas aprendidades de sus maestros jesuitas en el Colegio de Belén con su propio tipo de marxismo, su nueva religión.” Ver, Georgie Anne Geyer, “Castro: The ‘Knowable’ Dictator,” en The Cuban Revolution at Thirty, textos de una conferencia auspiciada por la Cuban American National Foundation (Washington, D.C., Enero 10, 1989), p. 46.

3 comentario sobre “POLÉMICO TEMA: EL MITO DEL COMUNISMO DE FIDEL CASTRO-OCTAVA PARTE Y FINAL

  1. No, si ahora va a resultar que Fidel Castro no fue ni comunista, ni socialista, ni fascista, ni leninista, ni marxista, puede que ni siquiera haya existido, quizás haya sido una elucubración de las mentes calenturientas de los cubanos, pero, habrase visto semejante ridiculez y ganas de amañar la historia!!, el señor Servando, definitivamente, vive en un mundo que el común de los mortales no conocemos, hasta los jesuitas, que no son santos de mi devoción debo señalar, resultaron ser fascistas.
    Repito la pregunta: Sera que para el señor Servando y para los que le siguen apoyando su retahíla de incongruencias el comunismo o el socialismo fascista son tan buenos que Fidel Castro y su camarilla de facinerosos no pudieron ser ni una cosa ni lo otro???
    Venga ya!!! mas seriedad por favor, que por mucho que se escriba y se repita la misma cantaleta la mentira jamás se convertirá en verdad.
    Fernando Fernández.
    Responsabilidad Absoluta.

  2. Lo mejor que e leido sin duda sobre ese honbre graciaa por su travajo y dedicacion

  3. lo mejor que e leido sobre el personaje

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