DE LOS ARCHIVOS DE NUEVO ACCIÓN: POR DIOS, NO ARRUGUEN QUE NO HAY QUIEN PLANCHE

JOVENESLLEGADOSPORCONTRABANDOHUMANOPor, Aldo Rosado-Tuero

“Ya les conozco sus mañas, les conozco sus cucañas; sé cómo hacen partida, la enriedan y la manejan; deshaceré la madeja aunque me cueste la vida-José Hernández en “Martín Fierro”.

Mientras miraba el noticiero de la tarde en la televisión, vi algo que me hizo hervir la sangre. Un grupo de “balseros”(otro más) que fue dejado en la playa de Virginia Key, y que fueron entrevistados por los reporteros televisivos, y que sin recato ninguno y con tremenda desfachatez declararon que “habían estado 4 días en el mar y tenido que nadar 4 horas para llegar a la orilla, después que se les hundió la balsa”. Tremenda mentira. Seguramente ellos, como muchos otros, vinieron en una operación de contrabando humano. Una lancha rápida los llevó a la orilla, más al norte  de Miami Beach, y cuando sus familiares acabaron de pagar sus cuotas, los montaron en un van y los trajeron para Virginia Beach. Ese es el modus operandi, de los contrabandistas. Modus operandi que ya hemos denunciado en estas páginas, con lujo de detalles.

Y ¿Por qué aseguro con tanta firmeza que no estuvieron 4 días a la intemperie en el Estrecho de la Florida, y mucho menos nadaron 4 horas para llegar a la orilla? Pues porque he atravesado en muchas ocasiones las aguas que separan a la Florida de la Isla Mayor del archipiélago cubano, y no precisamente en balsa, sino en barcos con cabinas, la mayoría de las veces en un Chris Craft de veinte pico pies de eslora y sé por experiencia propia, que  en cuatro días, por los efectos del agua de mar y el sol,  se te curte la piel, se te agrietan los labios. Y si encima de eso te tienes que tirar al agua y nadar la friolera de 4 horas tus ojos se hinchan. Y estos jóvenes, acabados de llegar no presentan ninguno de esos signos.

Miren la cara de estos dos que ilustran esta nota. Frescos como una lechuga. No hay nada personal, contra estos muchachos en lo que escribimos, pero ya la burla pasa de castaño oscuro. ¡Por Dios, un poco más de respeto! Es hora de que alguien diga “hasta aquí” y se deje de presentar como víctimas a personas que hacen la travesía en horas, pagando a una mafia de contrabandistas de carne humana, que están en completo contubernio con funcionarios de la tiranía, y que están haciéndose millonarios con el dolor de nuestro pueblo, al tiempo que apuntalan a la dictadura con su dinero.

La autoridades de Inmigración tienen que tomar cartas en el asunto ya. Es hora de exigir a la actual Administración la derogación de la disposición presidencial de “pies secos, pies mojados”, que es la que permite que los contrabandistas proliferen y paguen sus gavelas a los comunistas. (Publicado en la edición de febrero 6 del 2008)

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