POR LOS FRENTES DE IBEROAMÉRICA: BOLIVIA, VERGÜENZAS DIPLOMASISTAS

En la foto: Diego Pary, embajador de Bolivia ante la OEA

Por Álvaro Riveros Tejada-Hoy Bolivia

Dos infaustos acontecimientos diplomáticos protagonizados por nuestros señores embajadores en el seno de la Organización de Estados Americanos y en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas respectivamente, llamaron nuestra atención por su inusitada violencia contra la gran mayoría de países que no coincidieron con ellos, en lo que a la condena de nefastos dictadores se refiere, como fue el caso del sirio Bashar al-Asad y del venezolano Nicolás Maduro, por sus graves actuaciones en contra de los derechos humanos de sus pueblos.

En el entendido de que las relaciones internacionales,más que una ciencia, son un arte de coexistencia entre los pueblos, especialmente en foros como la OEA y/o las Naciones Unidas, la elección de los expertos que ejerzan nuestra representación allí debería observar la mayor meticulosidad y esmero posibles. Presentarse ante dichos escenarios con atuendos o imposturas de artificioes un despropósito, como aquel emisario que luce un sombrero que no emite sombra, y es tan hermético, que impide a su usuario el ingreso o salida de ideas. De la popa de este indumento emerge una trenza de cabello o pichica, parecida al rabo de un solípedo, que lo hace salir de lo común y entrar en lo ridículo.

Cual si se tratase de un hombre de negro chulla, su primer gafe fue suspender la sesión convocadapor el organismo, para: “Considerar los recientes eventos en Venezuela”, con el absurdo pretexto de que ésta habría sido llamada de manera inconsulta y sin entregar información a la delegación boliviana, que estaba a cargo de la misma, por lo que la desconoce por ilegal y denuncia un golpe institucional que se estaría gestandoen el seno mismo de la OEA. Lo sorprendente de este caso es que ya el Secretario General, más 20 Estados Miembros, habían solicitado la celebración de esta reunión. La inexperiencia de Diego Pary, sólo hizo parir un bochorno y una humillante derrota a Bolivia, por el pésimo asesoramiento que obtuvo de la canciller de bolsillo de Venezuela y de sus inmadurosadláteres.

Por su parte, el héroe de Chaparina no quiso quedarse atrás en sus actuaciones y, ante el lanzamiento por parte de los EE.UU. de 59 misiles de crucero contra una base aérea siria en represalia por el ataque químico del dictador Bashar El-Assad contra su propio pueblo, ataviado con una Kuffiya palestina, (pudiendo lucir un poncho rojo) hizo lo suyo en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, donde funge de embajador de Bolivia, al pedir que se sancione con el “mayor rigor de la Ley” a los EE.UU. por poner en peligro la seguridad mundial y violar el derecho internacional por el mencionado ataque a Siria. Asimismo, pidió que la discusión sea a puerta cerrada; solicitud que le fue negada por la presidencia del consejo, con el argumento de que “cualquier país que escoja defender las atrocidades del régimen sirio tiene que hacerlo a puerta abierta, para que todo el mundo lo escuche”.

Por principio, en pelea de bueyes no deben meterse los corderos, ya venimos sufriendo suficientes reveses para tener que calarnos estas vergüenzas diplomasistas.

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