POR LOS FRENTES DE IBEROAMÉRICA: COLOMBIA, OTRA CONSTITUYENTE A LA MEDIDA DE LOS NARCOS

Foto:Sandra Ramírez y Marulanda

Por, Ricardo Puentes Melo – Periodismo sin Fronteras

Lo que se busca en esta etapa es, lo hemos dicho muchas veces, una Asamblea Nacional Constituyente a la medida de los narcoterroristas de FARC y ELN. Para eso fue creada, con el apoyo del uribismo, la Justicia Transicional que dio a luz a la JEP.

No hay mucho más para agregar a lo que hemos venido anunciando desde hace años, esto es, la necesidad que los grupos narcoterroristas tienen de una Constituyente que les brinde impunidad y que, de paso, haga el tránsito del país hacia un sistema socialista.

Desde 1997, luego de que Juan Manuel Santos, alias “Santiago” creara la Fundación Buen Gobierno, bajo instrucciones precisas de Fidel y Raúl Castro, se planearon todos los gobiernos y acciones necesarias para que, desde el gobierno de Andrés Pastrana, se caminara en esa meta. Fue un trabajo incrustado en los propósitos del Foro de Sao Paulo, diseñado específicamente para Colombia (tomando estrategias ya aplicadas en otros países) por la condición singular de nuestra sociedad, que no ha logrado tomarle afecto al comunismo, como sí sucedió en Venezuela.

Alias “Sandra Ramírez”, terrorista concubina de “Tirofijo” y hoy congresista, de plácemes con Álvaro Uribe

El panorama quedó muy claro cuando no tuve más remedio que encajar el hecho de que Álvaro Uribe no estaba mal asesorado, ni era un ingenuo títere en manos de sus perversos asesores marxistas, sino que él mismo era el siniestro titiritero que, queriéndole hacer conejo publicitario a Santos -el encargado directo de Castro para llevar a cabo el plan- terminó siendo él mismo traicionado y puesto a las sombras por el tahúr. Santos no traicionó ideológicamente a Uribe; lo traicionó en burocracia y relegándolo a un segundo plano en el tema de las conversaciones de “paz” con los narcomarxistas; conversaciones que ambos venían adelantando de mutuo acuerdo desde mucho antes de que Santos fuera ungido públicamente por Uribe para ser su sucesor.

Una Asamblea Nacional Constituyente -a medida de todos los narcos, incluidos FARC, ELN, paras, etc- es lo único que los salvaría de la justicia norteamericana, igual que salvó a los narcos del M-19. También aliviaría a los paras y la verdad pendiente que ellos tienen que contar sobre quiénes fueron los verdaderos jefes. Una Constituyente es el sueño de los bandidos colombianos que están en las esferas del poder.

No solo Uribe ha pedido Constituyente, también han clamado por ella personajes como Gustavo Petro, Humberto de la Calle, Andrés Pastrana, Piedad Córdoba, el Partido Conservador, Partido Liberal… y sus comodines en el Congreso, por supuesto.

Una Constituyente es el borrador mágico de los bandidos y todos sus secuaces. Le permitiría impunidad y libertad para gozar del producto del narcotráfico haciendo un relevo de mandos para que los “disidentes” sigan manejando el negocio bajo el disfraz, precisamente, de “disidencias”, pero siempre bajo las órdenes y protección de sus jefes que pasan a formar parte de la “clase política” para perpetuar el narcoestado.

Los terroristas indultados “Sandra Ramírez” y “Timochenko”, ambos, también congresistas

Esto lo vienen haciendo desde hace mucho, y hasta ahora les ha funcionado. Los verdaderos capos actúan desde el Congreso y desde la misma presidencia, fingiendo combatir el narcotráfico, entregando de cuando en vez un mafiosillo de segunda a la justicia norteamericana, pero actuando en complicidad para que todos resulten ganadores.

Una Constituyente, pues, en estas circunstancias, será mucho peor que la fatídica Constitución del 91 ya que, tal y como está dispuesto en el mapa de ruta de Castro, sumirá definitivamente a Colombia en el modelo socialista, el mismo que impuso Chávez en Venezuela.

Humberto de la Calle, Gustavo Petro e Iván Duque coinciden en aprobar una Constituyente

Desde el mismo momento en que descubrí las negociaciones de Santos y FARC-ELN (fui el primer periodista que lo publicó), empecé a denunciar el peligro de una Constituyente contaminada por las FARC.

Una Constituyente, en estos momentos, es la muerte total de cualquier pretensión de cualquier movimiento de real derecha. Es el establecimiento definitivo de la “social democracia” en nuestro país.

Permítanme traer de nuevo este texto publicado en otro artículo en Periodismo Sin Fronteras:

“Al mismo tiempo que se pone en evidencia una crisis de gobernabilidad, mediante medidas poco populares, tales como subir los impuestos, elevar los niveles de corrupción, premiar la falta de justicia, desprestigiar la Fuerza Pública (ponerlos a perseguir a consumidores de empanadas es una de esas maneras), vulnerar los derechos de los pensionados, aumentar la crisis en la salud, etc., el gobierno, fingiendo ser un gobierno de derecha tomando medidas de derecha, lo que realmente está haciendo es crear un caldo de cultivo para que la sensación de desigualdad e injusticia lleven a los colombianos a clamar por un cambio profundo.

Ese clamor por un “cambio profundo” es lo que el modelo cubano es especialista en fabricar. Ante una problemática común, que se puede resolver aplicando la ley, por ejemplo, el modelo cubano empuja para que se haga una reforma constitucional total. Y así con todo.

Lo que se busca en esta etapa es, lo hemos dicho muchas veces, una Asamblea Nacional Constituyente a la medida de los narcoterroristas de FARC y ELN. Para eso fue creada, con el apoyo del uribismo, la Justicia Transicional que dio a luz a la JEP.”

Esa es la situación en este momento.

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