POR LOS FRENTES DE IBEROAMÉRICA: DUQUE, UN AÑO PERDIDO PARA COLOMBIA-SEGUNDA PARTE Y FINAL

En la foto: Iván Duque saluda al terrorista Lozada

Por Eduardo Mackenzie-Periodismo sin Fronteras

Un agudo observador político, alarmado, me dice: “Uribe está a las puertas de la cárcel y a nadie le preocupa eso. Sus parlamentarios están en otras cosas. El presidente Duque está cada vez más alejado. ¿Cuando detengan a Uribe todos acatarán a la justicia? Urge un movimiento nacional para respaldarlo, pero nadie lo promueve.”

En concierto con la CSJ, la JEP está esperando que el senador Uribe sea detenido y enviado a las fosas de la señora Linares. Algo semejante prepara contra el ex ministro y periodista Fernando Londoño Hoyos cierta célula del Consejo de Estado, obsesionada con silenciar esa voz eminente que alerta sobre lo que el totalitarismo prepara contra las libertades de Colombia. La JEP no ha renunciado a su meta de juzgar a los expresidentes, a los empresarios y a los civiles que, según ella, “contribuyeron a la comisión de conductas relacionadas con el conflicto armado”.

Con el cuento de que “las Fuerzas Armadas no le pertenecen al presidente”, Iván Duque no hace nada para desmontar lo que Santos hizo para politizarlas y corromperlas. Los resultados están a la vista: el malestar y la desmoralización cunden, y los accidentes obscuros también: el posible sabotaje que mató a dos soldados en la demostración aérea de Medellín, es un ejemplo. Hay esfuerzos concertados en varias ciudades para desmantelar bases militares, sobre todo contra la Fuerza Aérea Colombiana (FAC). Y el gobierno calla.

El narco-mundo mientras tanto se refuerza. Nuevos grupos armados aparecen en el Chocó y en la costa pacífica, gracias a la convergencia entre el Eln, las Farc y las autodefensas Gaitanistas, como lo denuncia el defensor del pueblo Carlos Negret.  Según él, 17 nuevos bandas alineadas con las Farc-Ep tratan de apoderarse de los cultivos ilícitos y de la minería ilegal de Chocó. Además, la inseguridad urbana aumenta, los parques son ahora zonas de consumo legal de estupefacientes, y el sexto frente de las Farc amenaza de muerte a los periodistas,  como acaba de ocurrir en el Valle del Cauca. Dos  inmensas regiones, el Catatumbo y el departamento de Arauca, viven bajo el control de las Farc y de otras narco-bandas. El Eln controla franjas enteras que parten de Colombia y llegan hasta el centro de la amazonia venezolana.

Duque no ha cumplido su promesa de poner en marcha un plan masivo contra los narco-cultivos, con fumigación aérea de glifosato.

El acuerdo Santos/Farc vulneró el sistema parlamentario-electoral: hay diez “congresistas” de las Farc que fueron elegidos no por los ciudadanos sino por la jefatura de las Farc. Esos “congresistas” anuncian que su objetivo es imponer “el socialismo como modelo político”. El “senador” Lozada gesticuló el 30 de julio pasado que ellos quieren hacer de Colombia una Venezuela 2.  Sabemos que la destrucción de Venezuela fue hecha y sigue siendo hecha mediante la violencia chavista más extrema y masiva. Ante la horrible oferta de Losada, el jefe de Estado Duque guardó silencio. En otros años, el presidente de la República,  garante de los derechos  y libertades de todos los colombianos, aparecía en la tv para condenar esos designios y anunciar medidas contra eso. Duque, por el contrario, ve esas declaraciones como algo pintoresco. En el Congreso, el proceso del expresidente Santos-Oderbrecht por corrupción sigue estancado. Tales anomalías estratégicas no son siquiera mencionadas en las entrevistas concedidas para evocar los “éxitos” de su primer año de gobierno.

Duque no ha cumplido su promesa de poner en marcha un plan masivo contra los narco-cultivos, con fumigación aérea de glifosato. Ese tipo de fumigaciones fueron suspendidas por Santos en 2015 y Duque no las ha relanzado. El Estado se limita al uso manual de esa substancia, con resultados mediocres.

Duque deja correr esas calamidades sin mover un dedo. Él está muy ocupado en darle al país más “conectividad” y en hacer viajes al extranjero y en arruinar las excelentes relaciones con Washington cuya construcción le ha tomado decenios a Colombia. Su viaje a China comunista y los pactos firmados en Pekín ayudan a la política de Xi Jinping en América Latina,  y de Maduro, y son una arista de la extraña  revolución diplomática que está preparando Bogotá. Sin hablar de ciertos contactos secretos del gobierno con enviados del Vietnam.

Homenaje de Iván Duque a Mao y su ejército de asesinos

¿Qué pinta todo esto? Un golpe sui generis está probablemente en marcha. Será el golpe de octubre. Todo confluye hacia esa fecha. Las elecciones regionales son en octubre y la detención del presidente Uribe es anunciada para comienzos de ese mes. Si la subversión logra ese golpe de mano, puede provocar su propio suicidio, gracias a un saludable estallido social antisubversivo. Pero existe otra posibilidad: que esa coyuntura terrible genere solo un movimiento de estupor y parálisis.  Ante un CD adormecido por la prédica tranquilizadora, ello es factible. Se propagará entonces la división y el desaliento y el extremismo de izquierda podrá asaltar más fácilmente sobre las urnas. Bogotá y otras ciudades claves, caerán en manos de las Farc. Que el lector imagine

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