POR LOS FRENTES DE IBEROAMÉRICA: EL URANIO DE CHIAPAS Y LA CONEXIÓN KRAUZE-VILLORO

Por Jorge Santa Cruz (*)

El 25 de febrero de 2014, el escritor Juan Villoro ingresó como miembro a El Colegio Nacional, una institución mexicana de corte académico.

Al evento, asistieron —entre otros— el filósofo Luis Villoro Toranzo, padre de Juan, y prominentes figuras de la izquierda mexicana como Cuauhtémoc Cárdenas, Juan Ramón de la Fuente y Elena Poniatwoska. Otro invitado distinguido fue el escritor neoliberal y proisraelí Enrique Krauze (integrante de El Colegio Nacional desde 2005).

Pocos días después, el 5 de marzo de 2014, Luis Villoro Toranzo —nacido en Barcelona, España, en 1922— dejó de existir en la Ciudad de México.

El homenaje de Krauze a Luis Villoro

Un año después del fallecimiento de Luis Villoro Toranzo, el 17 de marzo de 2015, Krauze lo recordó así en su revista Letras Libres:

«Hay maestros dentro del aula y fuera del aula. En este último sentido fui discípulo de Luis Villoro. Su nombre se escuchaba con admiración en casa de mi tía Rosa Krauze de Kolteniuk, coetánea y amiga de Villoro, colega suya en la UNAM y presencia tangencial en el famoso grupo Hiperión, cuyos notables exponentes (Jorge Portilla, Emilio Uranga, el propio Villoro, entre otros) buscaron desentrañar, guiados por José Gaos, “la esencia del mexicano”». (1)

Lo anterior resulta interesante porque Villoro Toranzo culminó sus días como centinela del autodenominado Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), que se levantó en armas el 1 de enero de 1994, en el estado de Chiapas. ¿Cómo entender, entonces, este elogio de un neoliberal proisraelí hacia un filósofo proguerrillero? Devolvamos la palabra a Krauze: «No fue un practicante de la religión y seguramente tampoco un creyente, pero vivió su aventura intelectual con intensa religiosidad. Una religiosidad social. A sus textos finales en torno al indigenismo y la pluralidad étnica de México los caracteriza la búsqueda casi franciscana del ideal comunitario. Nuestras ideas sobre la libertad y la democracia eran distintas. A diferencia suya, yo creo en la división radical entre la religiosidad (de cualquier índole) y la política». (2)

El reconocimiento de Marcos

El EZLN también rindió un homenaje póstumo a Luis Villoro, el 2 de mayo de 2015, en Oventic, Chiapas. Los discursos principales corrieron a cargo del subcomandante Marcos (rebautizado como Galeano), de Juan Villoro y del activista Adolfo Gilly (exguerrillero guatemalteco cercano a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano).

Marcos/Galeano dijo que Villoro Toranzo cumplió a cabalidad con su responsabilidad de soldado zapatista, no obstante su avanzada edad:

«Como centinela en uno de los puestos de guardia de la periferia zapatista estuvo atento a lo que ocurría, con el rabillo del ojo del pensamiento crítico se percató de cambios y movimientos que, para la inmensa mayoría de la intelectualidad autodenominada progresista, pasaron desapercibidos». (3)

La estrella zapatista

Ventidós años después del levantamiento armado, es decir, el 3 de enero de 2016, Juan Villoro elogió la organización zapatista en un artículo publicado por el periódico español El País, alineado con el modelo globalizador de Soros:

«¿Qué se puede decir en el aniversario del movimiento? La ausencia de actos espectaculares sugeriría que su lucha ha remitido. Una visita a la zona zapatista arroja otra conclusión. En los municipios controlados por el EZLN se han establecido Juntas de Buen Gobierno donde se ejerce una democracia directa, las autoridades no cobra (sic) y “mandan obedeciendo”. Ahí la palabra “yo” se pronuncia menos que “nosotros”. El Hospital de la Mujer y la Escuelita Zapatista son muestras de una asombrosa mejoría en salud y educación, conseguida en situaciones muy adversas. El levantamiento transitó hacia una forma más sosegada y resistente de la épica: el heroísmo de la vida diaria». (4)

Más allá de las aparentes contradicciones

A estas alturas conviene preguntarse por qué convergen las posturas ideológicas —en apariencia irreconciliables— de Enrique Krauze y de Luis y Juan Villoro. La respuesta es simple: porque en Chiapas está la mayor reserva de uranio de América.

Villoro pugnaba por la autodeterminación de los pueblos indígenas, siguiendo la línea de la Fundación Sociedad Abierta, de George Soros. En su lógica, México debe «balcanizarse». Tal es el alcance de los Acuerdos de San Andrés, firmados durante el gobierno de Ernesto Zedillo, uno de los operadores de Soros en América. Un México hecho pedazos significaría para Soros la oportunidad de controlar Chiapas y su uranio, además de las migraciones.

Krauze, por su parte, pugna por un orden neoliberal a ultranza, que termine de repartir los recursos de la nación (principalmente el uranio) a las grandes corporaciones que se aprestan a hacer negocio con las «tecnologías limpias» que se presentarán como la solución del calentamiento global. (Como hemos expuesto en otros artículos, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, piensa dejar en su cargo a la actual jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, a partir del 1 de diciembre de 2024. Una de sus banderas electorales será la de las «tecnologías limpias»).

El uranio de Chiapas resulta estratégico para los carteles de Soros y Netanyahu.

López Obrador y la ecuación nuclear

Es digno de mención que López Obrador estuvo el pasado fin de semana en Chiapas y aprovechó la ocasión para publicar una foto que le tomaron con Marcos, hoy Galeano, en 1994.(Foto grande que encabeza este artículo)

Fiel a Soros, el EZLN no se ha alineado con López Obrador, lo cual inquieta al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu y a su aliado en la Casa Blanca, Donald Trump. A ninguno de ellos le agradaría ver que su adversario Soros pudiera controlar no sólo a los migrantes sino también las reservas de uranio.

Es válido apuntar que López Obrador estuvo en Chiapas cuando Irán rebasó los límites del 3.67 por ciento de enriquecimiento de uranio que le marcó el desvencijado acuerdo nuclear de 2015.

¿Por qué llamó López Obrador al EZLN al entendimiento y a la paz? Porque el ala sionista de Netanyahu/Trump no quiere que le arrebaten el uranio de Chiapas. No vaya a ser que lo manden a Irán vía Venezuela.

Referencias electrónicas

  1. Enrique Krauze. “La actitud de Luis Villoro”. EK. Personas e ideas. Portal de Enrique Krauze. Consultado en https://www.letraslibres.com/mexico-espana/cultura/la-actitud-luis-villoro
  2. Ibid.
  3. Subcomandante Geleano. “Luis Villoro Toranzo, el zapatista”. Enlace zapatista. Consultado en https://enlacezapatista.ezln.org.mx/2015/05/02/luis-el-zapatista/
  4. Juan Villoro. “La estrella zapatista”. El País. Consultado en https://elpais.com/elpais/2015/12/24/opinion/1450949512_043782.html

(*) Periodista mexicano.

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