POR LOS FRENTES DE IBEROAMÉRICA: ¿EL URIBISMO ES COMPATIBLE CON LA DOCTRINA SOROS?

Iván Duque disertando sobre otro de sus íconos: García Márquez

Por,  Eduardo Mackenzie- Preiodismo sin fronteras

El historiador comunista Eric Hobsbawm (1917-2012) escribió esto en su autobiografía intitulada Franc-tireur(Ramsay, París, 2002): “Es en gran parte gracias a [George] Soros y a sus fundaciones y otras obras caritativas que las actividades intelectuales y científicas en la ex URSS y en muchos países de Europa del Este no fueron barridas por el gran incendio en la pradera del libre comercio”. Marxista intransigente, Hobsbawm estimaba que tras derrumbe del sistema soviético el “libre comercio” iba a “barrer” la ciencia y la investigación social en la ex Rusia soviética y en Europa del Este. Y como Soros le había patrocinado la publicación, en lenguas europeas minoritarias, de dos de sus libros y salvado esas obras del olvido y de las malvadas maniobras del capitalismo, el marxista británico se lo agradeció incluyendo esa frase en sus memorias.

“Tirofijo” y “Jacobo Arenas”, líderes de las FARC y su patraña del “origen campesino” de esa banda de criminales

Empero, el capitalismo triunfante no destruyó la historia ni los historiadores. Lo que ocurrió fue lo contrario. Gracias al interés de las universidades americanas en aprovechar la apertura parcial de los archivos de la URSS en la época de Eltsin, antes de que Putin los cerrara de nuevo, y gracias a libertad de investigación conquistada por los disidentes tras el derrumbe del comunismo, como la asociación rusa Memorial, el mundo logró conocer gran cantidad de documentos oficiales vedados al público hasta ese momento, y confirmar las informaciones que ya tenía sobre lo que Rusia había sufrido durante 70 años bajo la larga dictadura leninista y lo que ésta había exportado a los cinco continentes en materia de propaganda, subversión, miseria y masiva violencia.

Traigo a cuento esto pues ese mismo Eric Hobsbawm que elogiaba a Soros atacando a su vez el libre comercio, fue el inventor, por puros compromisos ideológicos, de la leyenda sobre el origen “sociológico” de las Farc como fruto de una “revuelta armada campesina” contra el “experimento” de los norteamericanos “contra los comunistas de Colombia”, impostura que sus discípulos mamertos, durante décadas, hicieron valer como verdad revelada en las universidades de nuestro país.

De izquierda a derecha: Pierre Schori, Eric Hobsbawm, Silvia Lemus, Rose y William Styron, Marta Flores Olea, Bernardo Sepúlveda, Víctor Flores Olea, Carlos Payán (director fundador de La Jornada), Roger Bartra, Tom Wicker; abajo, Mercedes Barcha, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Rolando y Marjorie Cordera, en México, en 1992. Imagen publicada por la Revista de la Universidad, número 100, el pasado junio, para rendir homenaje póstumo a Carlos Fuentes

El objetivo de la patraña de Hobsbawm, un insulto a la ciencia de la historia, era ocultar el verdadero origen de las Farc –una decisión política moscovita en plena Guerra Fría contra los Estados Unidos y Colombia–, y transmutar los crímenes y atrocidades anti colombianos que ello implicaría en triviales efectos de la “lucha por el socialismo”.

Es inhabitual ver a un historiador comunista como Hobsbawm hacer el elogio de un frío especulador bursátil como George Soros, quien ha amasado una fortuna de 26 millardos de dólares, que no se avergüenza de haber realizado operaciones financieras en detrimento de países enteros, como Francia, Gran Bretaña y Malasia, y en beneficio propio y de sus socios, y ver al citado intelectual marxista decir que los grupos de influencia de Soros realizan “obras caritativas”.

Quizás la extraña relación Hobsbawm-Soros refleja la gran habilidad del financista para seducir y comprometer en obscuras maniobras a personas de horizontes políticos diversos.

William H Gates, el padre de Bill Gates, y George Soros, en el Foro de Davos

La tarjeta de presentación de Soros es decir que su “filosofía” se basa en los brillantes análisis de Karl Popper quien no es un pensador cualquiera. Fue él quien contribuyó “de manera decisiva”, según el ensayista francés Guy Sorman, al “renacimiento del liberalismo político”, con la publicación en 1979, de su famoso ensayo “La sociedad abierta y sus enemigos”, en donde sentó las bases de su lucha contra los “historicismos”, fundamento común, según él, del fascismo y del comunismo.

Popper preconizaba una metodología nueva para las ciencias sociales. “El filósofo, el intelectual, decía, no debe ser el que busca la verdad sino el que desenmascara el error”. Más precisamente: “El oficio del sabio no consiste en probar lo bien fundado de una teoría sino en intentar demolerla, multiplicando las experiencias susceptibles de demostrar que ella es falsa”.

Soros traicionó desde hace años esos ideales. El odia la democracia americana. Ha dicho que “el principal obstáculo al orden mundial estable y justo son los Estados Unidos”. Ha elogiado la China comunista y la Cuba de los Castro. Soros aparece, sin embargo, ante muchos como un filántropo. En realidad, es un inversionista excepcional con una agenda política muy controvertida. Su obsesión, dicen ciertos analistas, es controlar la presidencia de los Estados Unidos.

Valiéndose de una fraseología engañosa sobre la defensa de la democracia, de los derechos humanos, de la justicia económica, racial, sexual, la Open Society Fondations (OSF) de Soros impulsa la deconstrucción gradual del sistema capitalista. Muchas de sus campañas van en detrimento de Israel, de los Estados nacionales, de sus fuerzas de defensa, de sus fronteras y de sus perfiles demográficos. Millones de dólares son enviados a grupos activistas, algunos de ellos bastante violentos, como los que trataron de sabotear los mítines de Donald Trump durante la campaña presidencial, para que fomenten el odio de razas, debiliten las autoridades legítimas y la libertad de la prensa.

Él ha financiado grupos como Occupy Wall Street y Black Lives Matter, el que impulsó manifestaciones antiracistas en varias ciudades, durante el gobierno de Obama y difunde la idea que la policía es un “instrumento de la represión blanca contra los negros”. Acusado a su vez de incitar a la muerte de policías americanos, BLM ha recibido 650 000 dólares de grupos controlados por Soros. Los propagandistas de Soros fabrican una imagen positiva de la migración masiva musulmana en Europa. En Francia, militan por el levantamiento del estado de emergencia, a pesar de que la amenaza islamo-terrorista sigue altísima y que Francia ha sido el país europeo más golpeado por ese tipo de terrorismo en los últimos dos años. El malestar crece en Francia y Alemania pues la llegada súbita y masiva de refugiados sirios y africanos fue aprovechada por terroristas islámicos que cruzaron así las fronteras y cometieron acciones terroristas en los dos países.

La prensa americana dio cuenta desde hace años de las actividades financieras de la galaxia Soros. Documentos descubiertos por DCLeaks muestran que Soros, en los últimos 20 años, canalizó decenas de miles de millones de dólares hacia organizaciones “no lucrativas” en Estados Unidos y Europa.

Para nadie es un misterio los lazos que existen entre Soros y la familia Clinton. Soros fue el principal sostén financiero de la campaña presidencial de Hillary Clinton. La prensa americana dice que él dio cerca de 30 millones de dólares a los grupos y medios de información que apoyaban esa candidatura. Según el New York Times, Soros financió más de 50 grupos que participaron en la manifestación anti Trump del 21 de enero pasado. Soros perdió cerca de mil millones de dólares apostándole a la derrota de Trump en las elecciones. Ahora está furioso. Los motines que estallaron en varias ciudades americanas cuando Trump ganó fueron facilitados por las Ongs de Soros, las cuales se vanagloriaron de eso.

¿Qué hace un senador uribista en una estructura que, además, financia masivamente, desde hace décadas, grupos de extrema izquierda en Estados Unidos y en gran número de países? ¿Qué hace él con gente que tiene proyectos vastísimos y obscuros –donde Colombia está incluida–, cuya coherencia y alcance global muy pocos conocen?

La prensa americana informa que Soros trata de montar una operación con la firma MasterCard para estimular las inmigraciones clandestinas en Estados Unidos y en la Unión Europea, comenzando por Hungría y Macedonia. Humanity Ventures es mostrada por ellos como una obra para “resolver” los problemas de salud, educación y desarrollo económico de los migrantes. El gobierno de Hungría ve eso como una amenaza. El partido Fidesz pide que se retire la personería jurídica a todos los grupos de Soros en Hungría.

Es una obligación de quienes luchamos por la democracia liberal-conservadora pedir explicaciones a quienes favorecen los intereses de Soros en Colombia. Sobre todo si ese fenómeno emerge ahora en el campo político y sobre todo, para aumentar el asombro, dentro de las filas del mismo Centro Democrático.

El diario antioqueño, El Colombiano, entrevistó ayer al senador Iván Duque. Le preguntó muchas cosas pero evitó el tema clave: los compromisos de él con la Fundación Soros. ¿Ese tema es intocable? ¿Quién decretó eso? Hace varias semanas que tres periodistas, Lía Fowler, Ricardo Puentes y el suscrito, observamos las provocaciones de Iván Duque, quien coquetea ahora abiertamente con el santismo, al mismo tiempo que trata de redefinir la orientación del Centro Democrático como un “partido de centro” que “puede atraer a otros ciudadanos a respaldar el liderazgo que ejerce un candidato”. Ese candidato o nuevo líder-polo-de-atracción sería él, obviamente. ¿Un futuro presidente de la República?

Ivan Duque y Jose Obdulio Gaviria

En vista de tales ambiciones, emplazamos a Iván Duque a que se explique. ¿Qué diablos puede hacer un parlamentario del CD en el universo de Soros tan alejado del programa y de los combates políticos del uribismo y del Centro Democrático? ¿Por qué Duque no quiere hablar de eso? Es obvio que entre las andanzas políticas de Soros y el Centro Democrático hay un abismo. Son dos mundos incompatibles. Soros es un viejo aliado del santismo y de un extremismo izquierdista confuso que tanto daño le ha hecho a Colombia.

El empeño de los Soros por concretar el acuerdo FARC-Santos.

Lía Fowler investigó la febril y bien coordinada actividad de los grupos que, financiados por Soros, operan en Colombia, y sus campañas subversivas contra  el Ejército, contra el ex presidente Álvaro Uribe y, entre otras cosas, en favor de la legalización de las drogas. Ricardo Puentes demuestra, a su vez, que Soros se sirve de la inteligencia castrista para impulsar sus intereses en el Hemisferio y que es uno de los principales promotores de los Acuerdos de La Habana.

Sin embargo, Iván Duque ha sido incapaz de respondernos. Ante esos hechos y esas informaciones se hace el sordo y pide a otros que lo defiendan. Pero éstos no conocen siquiera el tema y no saben con qué pie danzar. El único recurso de ellos: acusar a los periodistas de hacer una “guerra sucia”, de lanzar “fuego amigo”, de querer “destruir” el CD, para “hacerle el juego a Santos”. Tonterías. Iván Duque ha ido muy lejos. Tapar la discusión de estas cosas sería contraproducente. Todas las corrientes que se oponen al Farc-santismo y a su falso “proceso de paz” –el uribismo, el pastranismo, los seguidores del ex Procurador Ordóñez–, están discutiendo de todo para evitar nuevas catástrofes pues discutir es legítimo y eso aporta claridad. El momento político tan complicado de Colombia lo exige. Sin claridad no hay línea política. Los que quieren manipular y engañar de nuevo al CD son los que se oponen a que las ideas circulen y se ventilen.

Guardar silencio y dejar hacer no es una actitud constructiva.

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