POR LOS FRENTES DE IBEROAMÉRICA: LOS VICIOS DEL CAPITALISMO MERCANTILISTA

Por, Álvaro Massardo© Libertad.org

Nuestros lectores chilenos seguramente recuerdan los escándalos Penta, SQM y Caval. También habrán oído hablar del caso Pollos, quizá el caso Farmacias o el del Papel Tissue (coloquialmente conocido como “caso del papel confort”). A éste ultimó se le acaba de sumar hace pocos días una nueva arista: “La colusión de los pañales”. Estos casos dan cuenta de tropiezos y malas prácticas empresariales que han influido bastante en la opinión pública chilena, en relación a los cuales cabe preguntarnos, ¿habrá algún caso más del que los chilenos se tengan que enterar? Sin duda. Está en la naturaleza humana.

No hay que ser genios para concluir que estos casos forman parte de la crisis y desprestigio institucional político y económico que ha vivido Chile durante los últimos tiempos. Así las cosas, no sólo los favores políticos y el poder económico al actuar conjuntamente de manera ilegítima (Penta, SQM y Caval) han producido un impactante desprestigio en las instituciones de manera transversal en dicho país, sino que las prácticas monopolistas y anticompetitivas de ciertas empresas (Pollos, Farmacias, Papel Tissue y Pañales), en el marco de actuaciones económicas mercantilistas, también dan cuenta de aquello. La conclusión es clara: Estos casos no son algo que como chilenos querramos que se repitan otra vez.

Pero hay que ver el lado filosófico de esta corrupción. Para muchos y en especial para los que saben poco de estas cosas, el motivo de la crisis de la que estamos hablando tiene un único culpable: El capitalismo, ese concepto que muchos abusan para referirse a la supuesta herramienta vil y ruin que ciertos elementos del empresariado aplican para engañar y arrebatar lo que legítimamente les pertenece a todos los chilenos. Pero olvidan que la corrupción es más antigua que el capitalismo mismo.

Sin embargo, ya en 1776, Adam Smith, el llamado “Padre del Capitalismo”, advertía sobre este problema porque era consciente de la condición humana que impulsa a ciertos grandes empresarios a conspirar para beneficiarse a costa del resto. Ese comportamiento es la esencia del sistema mercantilista corrupto y contrario al libre mercado. Smith lo explica en su obra maestra La Riqueza de las Naciones: 

Los intereses de los que comercian en ciertos negocios particulares o manufacturas no sólo son diferentes, sino enteramente opuestos al interés común. Ampliar la venta de sus productos y restringir la competencia es siempre interés de los comerciantes, en tanto ampliar el mercado es muy conforme al interés público; pero el limitar la competencia no puede menos que ser siempre contrario al beneficio común y sólo es capaz de producir el efecto de habilitar al comerciante para que, aumentando sus ganancias a más de lo que deberían ser, impongan, en beneficio particular suyo una especie de contribución o carga sobre el resto de sus conciudadanos.

En este sentido y aludiendo a lo mencionado por Smith, los intereses de este tipo de empresarios —aquellos que incurren en conductas mercantilistas— mediante prácticas de colusión y atentatorias contra el libre mercado, favorecen el aumento artificial de los precios y vienen de un orden de hombres que —en palabras del propio autor— tienen el interés de engañar y oprimir al público. Como advierte Smith, está en la naturaleza humana y debemos lidiar con ella.

Incluso los mismísimos Chicago Boys, impulsores del modelo económico chileno, indican en su libro El Ladrillo a propósito de los problemas de la economía chilena y la acción indebida de los grupos poderosos: “La apertura al comercio exterior, el aumento de la competencia y una decidida política antimonopolios son fundamentales para evitar o eliminar estas tendencias en el campo empresarial”. Dicha ley antimonopolios —con modificaciones de por medio, pero conservando su espíritu original— es la que precisamente están aplicando las autoridades en Chile para que estos actores mercantilistas no sigan incurriendo en sus prácticas anticompetitivas y que prime la libre competencia sobre las prácticas ilegitimas que han salido a la luz.

A pesar de lo anterior, y de lo que muchos desearíamos, Farmacias, Pollos, Papeleras y ahora último Pañales son de aquellos casos que, si bien tienen antecedentes históricos en grandes empresarios mercantilistas hace varios siglos ya, dan cuenta de prácticas que precisamente cometen capitalistas mercantilistas contra el capitalismo de libre mercado. La brecha es muy angosta, puede que un día nos encontremos con quienes dicen ser partidarios del libre mercado y de un día para otro, alcanzando una posición dominante, se conviertan en mercantilistas.

La transparencia y una regulación seria y efectiva con miras a la libre competencia son, hoy en día, más necesarias que nunca para que no se sigan repitiendo este tipo de conductas, pues en palabras de profesor de la Universidad de Chicago, el economista Luigi Zingales:

El capitalismo no sólo requiere de la libertad de emprendimiento, sino también de normas y políticas que propicien la libertad de entrada al mercado, que faciliten el acceso de los nuevos actores a los recursos financieros y que mantengan un campo de juego nivelado para todos los competidores.

Amén.

Un Comentario sobre “POR LOS FRENTES DE IBEROAMÉRICA: LOS VICIOS DEL CAPITALISMO MERCANTILISTA

  1. Puchaaa, un buen articulo.

    saludos

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