POR LOS FRENTES DE IBEROAMÉRICA: MÉXICO: EL PATRIOTISMO DEL EJÉRCITO Y LA MARINA, CONTRARIO AL PLAN GLOBAL DE AMLO

Foto: Sin Compromisos. La otra Historia.

Por Jorge Santa Cruz (*)

Las Fuerzas Armadas llegaron al desfile del 16 de septiembre sabedoras de que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, las repudia.

Las tropas y sus mandos sabían lo que declaró López Obrador al periódico La Jornada a mediados de año:

«Si por mí fuera, yo desaparecería al Ejército y lo convertiría en Guardia Nacional, declararía que México es un país pacifista que no necesita Ejército y que la defensa de la nación, en el caso de que fuese necesaria, la haríamos todos. Que el Ejército y la Marina se convertirían en Guardia Nacional para garantizar la seguridad». (1)

¿Por qué desfilaron las instituciones militares, el Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina? Porque a López Obrador no le quedó de otra.

En la mencionada entrevista con La Jornada —cuyos entrevistadores se empeñaron en calificar a las Fuerzas Armadas de represoras y de ser cómplices de la delincuencia organizada—, López Obrador aceptó que las conserva porque no tiene otra opción:

«No lo puedo hacer [desaparecer a las Fuerzas Armadas] porque hay resistencias. Una cosa es lo deseable y, otra, lo posible. El paso que dimos fue importante porque la situación era increíble: tenemos 230 mil elementos en el Ejército, 65 mil en la Marina y podían estar asaltando frente a un cuartel y (los militares) no podían meterse porque no lo permitía la Constitución.

»Tu preocupación, además de ser justa y legítima, es también mi preocupación: cómo llevar a cabo una reconversión; hacer posible que se respeten los derechos humanos y que haya un comportamiento distinto en la Guardia Nacional, formada por militares y por marinos. Es un desafío». (2)

Lo que sí pudo hacer López Obrador, fue relegar al Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina durante el desfile conmemorativo del inicio de la gesta de independencia.

Militares relegando a compañeros de armas

En acatamiento de las órdenes, las tropas de la Guardia Nacional, de extracción militar en su gran mayoría, fueron utilizadas para abrir el desfile. El mensaje del comandante supremo fue muy claro: con militares (que cumplieron órdenes) se debía relegar al Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina.

En su estrechez ideológica —incapaz de ver más allá del rancio marxismo-leninismo—, el presidente de la república fue capaz de vitorear a la «democracia» y a la «fraternidad universal» durante la ceremonia del «grito de independencia», pero no de rendir homenaje a la mayoría de los militares mexicanos que es leal a la Patria y que arriesga su integridad todos los días por defender a nuestra Nación.

Con su retórica masónica, similar a la de Juárez, López Obrador aprovechó las fiestas patrias para erigirse en juez que no investiga, sino que juzga a partir de componendas políticas y de dogmatismos vulgares.

Influenciado por gente radical como la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, o como su propia esposa, Beatriz Gutiérrez Müller —encargada por él de conservar la memoria histórica de México—, afrentó al Ejército con base en lo ocurrido durante las décadas de los 60 y los 70.

Su comportamiento no es casual. El 1 de octubre de 2002, cuando era jefe de gobierno del entonces Distrito Federal, declaró que la matanza perpetrada en Tlatelolco había sido un «crimen de Estado». (3)

Luego, el 2 de octubre de 2018, todavía como presidente electo y con motivo del quincuagésimo aniversario de la tragedia, teniendo como escenario la Plaza de las Tres Culturas, juró no reprimir al pueblo de México.

En esa ocasión dijo que el presidente Gustavo Díaz Ordaz había ordenado la matanza desde la Residencia Oficial de Los Pinos. (4)

Lo cierto es que Gustavo Díaz Ordaz estaba en Ajijic, Jalisco.

Heredero ideológico de Luis Echeverría, el actual presidente carece de la más elemental lógica y formula juicios temerarios y malintencionados

Se le olvida que la tragedia del 2 de octubre de 1968 fue consecuencia de una conspiración orquestada desde dentro y desde fuera para terminar con el exitoso modelo del desarrollo estabilizador.

Evita investigar la colusión del entonces secretario de Gobernación, Luis Echeverría, con el secretario de la Defensa Nacional, Marcelino García Barragán; el secretario de la Presidencia, Emilio Martínez Manautou, y el rector de la UNAM, Javier Barros Sierra. Estos cuatro personajes eran enemigos declarados del presidente Gustavo Díaz Ordaz.

Asimismo, se olvida de que el procedimiento criminal aplicado el 2 de octubre de 1968 fue casi idéntico al que utilizaron los Halcones en la matanza del 10 de junio de 1971, en la zona de la Escuela Normal de Maestros de la Ciudad de México.

Omite reconocer además que la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos también intervino en el conflicto del 68 por dos razones:

  1. El temor que tenía el Estado Profundo de los Estados Unidos de que México se constituyera en otra economía fuerte como la de Japón.
  2. Como represalia porque nuestro país ganó a la ciudad norteamericana de Detroit la sede de los Juegos Olímpicos de 1968, lo cual impidió a los supracapitalistas afincados en EE.UU. ganar cientos de millones de dólares.

Por si fuera poco, AMLO tampoco se ocupa de la injerencia que tuvieron los servicios secretos de Israel, la Unión Soviética y Cuba en la crisis mexicana de 1968.

Los militares asesinados en Tlatelolco

Con esa facilidad irresponsable que tiene para generalizar, el presidente sólo habla de las víctimas civiles que dejó la emboscada del 2 de octubre de 1968, en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco.

Para nada dice qué murió una gran cantidad de soldados. El autor del presente artículo era un niño de 10 años que se encontraba en la redacción de El Sol de México esa trágica noche.

Había acompañado a su madre, la periodista Ma. Guadalupe Santa Cruz de la Mora. Por ello —y pese a su corta edad— pudo acercarse a las mesas iluminadas donde se colocaban las fotografías tomadas por los reporteros gráficos de El Sol matutino en el lugar de los hechos.

Unos fotógrafos llegaban y otros se regresaban a la Plaza de las Tres Culturas en una perfecta labor de relevos.

Pues bien, aquel niño de diez años vio imágenes de soldados asesinados a tiros. No fueron ni dos ni tres los militares victimados por los francotiradores.

Cuando Mario Vázquez Raña adquirió la Cadena García Valseca y, por ende, El Sol de México —con la decisiva ayuda del entonces presidente Luis Echeverría Álvarez— se destruyeron todos los archivos. ¿Por qué? Dejamos a usted la valoración del hecho.

El actual presidente de México deja pasar también que todos los dirigentes del Consejo Nacional de Huelga sobrevivieron y que, pasados los años, ocuparon espacios importantes en los medios de comunicación como Eduardo Valle, Sócrates Amado Campus Lemus y Luis González de Alba, por citar únicamente a tres.

Para el pensamiento ligero de AMLO resulta imposible entender que el 68 haya tenido instigadores internos y externos. Para su discurso populista sólo sirve la afirmación de qué Díaz Ordaz ordenó la represión.

Como se expuso líneas arriba, Díaz Ordaz estaba aquella noche en Ajijic, Jalisco, y fue informado vía telefónica de lo que había sucedido. Estaba ajeno a la tragedia.

En fin, no nos extenderemos más. El presidente López Obrador acusa a las Fuerzas Armadas de haber llevado a cabo una «guerra sucia» contra los guerrilleros que se financiaban mediante los secuestros y los asaltos a los bancos. Se deduce que para él, los subversivos llevaron a cabo una «guerra limpia».

López Obrador tiene el deber legal y ético de esclarecer por qué se involucró el gobierno de Luis Echeverría en el asesinato del dirigente empresarial regiomontano Eugenio Garza Sada, quien estaba a punto de comprar la cadena de periodicos García Valseca, es decir, la misma que el régimen echeverrista le entregó a Mario Vázquez Raña.

Conclusión

López Obrador rechaza al Ejército y a la Marina porque representan la última reserva de patriotismo en México; le estorban en su proyecto de subordinar al país al orden mundial masónico al que se refirió durante el «grito» con la expresión dulzona y engañosa de «fraternidad universal».

Corresponde a los mexicanos evitar que consume esta traición.

Referencias electrónicas

  1. Roberto González Amador, Luis Hernández Navarro, Pedro Miguel, Alonso Urrutia y Miguel Ángel Velázquez. “El pueblo está muy contento con el cambio: AMLO”. La Jornada. Consultado en https://www.jornada.com.mx/2019/07/01/politica/002n1pol
    2. Ibid.
    3. La Redacción. “La matanza del 68, un crimen de Estado: AMLO”. Proceso. Consultado en https://www.proceso.com.mx/245258/la-matanza-del-68-un-crimen-de-estado-amlo
    4. Andrés Manuel López Obrador. “Empeño mi palabra aquí, en Tlatelolco, de que nunca, jamás daré la orden de reprimir al pueblo: AMLO”. Consultado en https://lopezobrador.org.mx/2018/10/02/guardia-de-honor-en-la-plaza-de-las-tres-culturas/

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