POR QUÉ YA NO CREO EN LA OPOSICIÓN PACÍFICA- Primera parte

ARIELPEPEALDOYCORREAFOTOGRANDEDe izquierda a derecha: Ariel Hidalgo, Pepe Fernández, Aldo Rosado-Tuero y Pablo Correa,  del Consejo de Dirección de “Palenque” (Foto de archivo)

Por, Aldo Rosado-Tuero

Temprano en la década de los ochenta del pasado Siglo, después de participar activamente—primero dentro de Cuba, y después desde el exilio—en todas las variantes de la lucha armada, junto a varios valiosos camaradas de esa lucha, decidimos comenzar a ayudar a la entonces incipiente disidencia y “oposición pacífica”.

Junto a José “Pepe” R. Fernández y los ya tristemente desaparecidos Ángel Manuel Moreno y Pablo Correa, fundamos el “Grupo Palenque” al que posteriormente se unió Ariel Hidalgo.

Ayudamos a difundir las denuncias y nos unimos a otros para ser la caja de resonancia de los que en Cuba, iniciaban esa etapa de lucha pacífica, que yo creía avanzaría hacia  formas de lucha más avanzadas.

Pero, aunque no generalizamos, la inmensa mayoría de los que integraban esa corriente dentro del Archipiélago, nos demostraron con el tiempo y los hechos, ser unos desagradecidos, que solo buscaban notoriedad o maneras de emigrar. Ariel Hidalgo y su esposa Teté, con mil sacrificios—vendiendo flores en las calles y con la ayuda de un pequeñísimo grupo, que aportábamos de nuestros bolsillos, pagaban los cuantioso recibos de teléfonos por las constantes llamadas que recibían desde Cuba.

En aquella época no se podían hacer llamadas directas del USA a Cuba y personas como Evelio Alarcón y su esposa Álida, nos prestaban su cooperación haciendo y recibiendo llamadas desde Canadá y conectando a los EE.UU. con Cuba.

Pues bien, la inmensa mayoría de los beneficiados con ese esfuerzos del Buró de Información de Derechos Humanos, de Palenque y otras organizaciones, NUNCA tuvieron la decencia ni la gentileza de al llegar a los EE.UU. o a otros lugares del planeta de agradecer jamás ni a Ariel, ni a Teté, ni a Evelio y Álida, por toda la ayuda que les prestaron mientras estaban en Cuba. No solo no los visitaron, sino que ni siquiera los contactaron nunca.

En nuestro muy particular caso, en Palenque le publicamos el  primer libro de verso a una muy conocida poetisa disidente, que estuvo un corto periodo presa. Dejamos de publicar nuestra revista por un mes para ayudar a pagar por la impresión, dedicamos nuestro tiempo a preparar el libro en el que no escribimos nada nuestro. Ni siquiera el prólogo que se me encargó a mí, pues propuse que se usara una carta de la autora  para que no hubiera propaganda nuestra en su libro. Presentamos el libro y lo vendimos, con la ayuda de otros que ayudaban a la disidencia. El dinero total de la venta—sin descontar un centavo para pago de imprenta ni ningún otro gasto—le fue entregado a la hija de la autora.

Pues bien, cuando la Sra. salió de la cárcel, y al poco tiempo vino a Miami, nunca preguntó por nosotros. Ni una llamada telefónica, ni una pequeña nota. Como si no existiéramos, en contraste con las constantes llamadas telefónicas en las que se refería a nosotros como hermanos cuando estaba en Cuba. Nota importante: no menciono nombres, pero lo puedo hacer con cifras a gente responsable y digna que ponga en duda lo que escribo.

Además de estas actitudes, nos comenzaron a abrir los ojos otras cuantas incongruencias, innegables. A saber: A pesar de que su ritornelo constante  era que había que desechar la lucha armada “porque en casi un cuarto de siglo no se había conseguido derrotar al régimen”, ellos no lograban nada favorables, no avanzaban hacia etapas más productivas de lucha, no buscaban el contacto con el pueblo, no se proyectaban hacia adentro, sino que se empeñaban en las denuncias hacia el exterior.

Llegó un momento en que nos percatamos, de que—aparte de la gran cantidad de infiltrados que había colocado la Seguridad del Estado en esos grupos—un enorme porcentaje solo estaba trabajando para fabricar un expediente, para conseguir que la SINA les permitiera emigrar…y una vez aquí—y la historia lo ha comprobado—la mayoría les dijo adiós a la “oposición”, y solo quedaron—con muy contadas excepciones—los que consiguieron un grant para vivir sin trabajar.

Dejo para luego el segundo intento con Nueva Esperanza de Cuba y los falsos y avariciosos opositores que logramos descubrir, gracias a nuestra política de que “para separar la paja del trigo había que dedicarse a segar”

4 comentario sobre “POR QUÉ YA NO CREO EN LA OPOSICIÓN PACÍFICA- Primera parte

  1. Muy interesante, seguiré las otras partes a ver a como llegamos a hoy en día. Creo que debemos ser muy pocos los que hacemos algo en serio contra la tiranía comunista y este panorama que pintan en este artículo hace que nos sea imposible conectarnos.
    Yo también tengo ya una larga historía semejante a esta, pero a diferencia que es de aquí del exilio, que va más allá del dinero, va hacia el trabajo del G-2 con la CIA en contra nosotros los cubanos que creemos que Cuba debe ser para nosotros los cubanos.

  2. Jorge Grave de Peralta:
    De eso que Ud. apunta en su comentario, tengo una basta experiencia personal de persecuciones y prohibiciones. Si le interesa saber busque en los archivos de Nuevo Acción y pregunte a los luchadores por la libertad de Cuba, que he hecho, por lo que he pasado, por luchar indpendientemente, bajo las banderas del genuino nacionalismo cubano, desde el clandestinaje, a los viajes de infiltración y ataques comandos, hasta la guerra por los caminos del mundo.

    Aldo Rosado-Tuero

  3. No lo conozco Aldo, pero me lo imagino y respeto mucho lo que ha hecho. Sin embargo Aldo yo he caminado por otro sendero diferente, muy solitario también, pero tengo la suerte que puedo mostrar un éxito bien palpable, que me puedo dar golpes en la espalda orgulloso de haberlo logrado y es lo que me da esa confianza en que si se puede derrotar a esa tiranía comunista. Es precisamente eso, el haber tenido éxito una vez, me da toda la confianza en que se puede otra más. Sospecho que como muy pocos pueden tener la suerte de haber sido exitoso al menos una vez, hace que la inmensa mayoría piense incluso en su subconciente que es imposible y eso hace que los agraciados estemos como en una 4ta dimensión (si es que hay otros) y cuando hablo mi mensaje sigue de largo. Por cierto los mafiosos comunistas que están en el poder en Cuba están deambulando en la 4ta dimensión también, ellos si están muy atentos a lo que yo hago y corrigen sus acciones para contrarrestarme. Pero la gran mayoría que adversan a los comunistas ni sospechan que existe esta 4ta dimensión. ¿Será posible que este panorama no pueda ser cambiado?, de verás que es algo que no puedo concebir y no he parado de pedir ayuda.

  4. Jorge Grave de Peralta, no sé de donde ha Ud. sacado que yo me he dado por derrotado. Parece que no ha leido casi nada de lo que he escrito –Y LO QUE HE HECHO EN EL CAMPO DE LA LUCHA REAL–en contra de la tiranía. Puedo mostrar golpes formidables dado a los comunistas no solo dentro de Cuba, sino en otros países. Ahí están en la historia. No lo digo yo, sino los hechos y la prensa de la época en que se realizaron, hasta el grado de que en 1965, la Inteligencia mexicana me acusó de ser “EL CEREBRO DE LA CONSPIRACIóN EN LA AMéRICA LATINA”.
    Y mi actuación no fue más que un granito de arena dentro de una gran lucha llevada a cabo a sangre y fuego y sin ayuda de ningún gobiero.
    Le sugiero que se empape más en la lucha contra esa tiranía que no empezó hace unos años, sino en el mismo 1959, por la enorme cantidad de cubanos que habíamos luchado contra Batista y nos percatamos de lo que ofrecían los castro.

    Me gustaría que Ud. nos ilustrara y nos informa de “esos enormes triunfos logrados por Ud. contra la tiranía”
    Aldo Rosado-Tuero

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