PUNTO Y APARTE

INTIFADAALACUBANA

ALDOSENTADOPor El Director

Mas naides se crea ofendido
pues a ninguno incomodo
y si opino de este modo,
por encontrarlo oportuno,
no es para mal de ninguno
sino para bien de todos.

José Hernández – Martín Fierro

Uno de los más usados ritornelos de los pacifistas gandhianos es que en veinte años de lucha violenta no logramos derrocar a la tiranía castristas, mientras callan que ellos llevan ya más de 30 años con sus tácticas “pacifistas” y no solo no han logrado derrocarla, sino  que ésta está cada día más fuerte.

¿A quién con dos dedos de frente y la más leve idea de cómo actúan los totalitarismos tiránicos, se le ocurre que una tiranía ceda espacios y se siente a conversar con unos adversarios sin que hayan ocurrido hechos trascendentales de rebeldía, protesta, hechos armados, sabotajes o manifestaciones callejeras imposibles de parar?

Las tiranías solo negocian y se sientan a una mesa con sus adversarios cuando se ven con el agua llegándole a la boca y casi con la soga al cuello.

Y eso es precisamente lo que hay que tratar que ocurra en Cuba y que no se va a lograr con la actual táctica ultra pacifista.

Se impone la combinación de estrategias no excluyentes; junto  a la protesta callejera, hay que crear una estructura clandestina que actué aprovechando todas las condiciones óptimas de secretismo para sorprender al régimen y sus fuerzas represoras dónde menos lo esperen.

¿Por qué siempre se le ha de dejar saber al régimen cada paso que se va a dar y los lugares y horas en que se prepara una marcha o una protesta?

El desechar a priori y a raja tabla la lucha armada constituye un error táctico que da al enemigo una enorme ventaja.

Si bien por las actuales circunstancias resultaría ideal lograr una victoria sin grandes y catastróficos hechos en que corra la sangre, no se debe de descartar nunca la opción de una lucha violenta, ejercida cuando—como en el caso cubano—se le han cerrado todas las puertas a una solución negociada.

Cuando un régimen tiránico sabe que existe la posibilidad de que una parte de la oposición recurra a la violencia justa y necesaria para lograr la recuperación de las libertades conculcadas, mide mejor sus pasos en contra de la parte de la oposición no violenta.

Es bueno recordar que la oposición cívica y la lucha de calle no significan total indefensión ante el ataque de las turbas gubernamentales y de sus genízaros armados.

La respuesta mesurada, pero acorde con cada agresión, va sembrando en la mente de los agresores, el hecho de que ellos también corren peligro.

Ya sea en el mismo momento de la agresión—usando a teams de opositores preparados para la defensa y ataque—o fichando a los agresores para su posterior castigo, usando todos los recursos, de sorpresa, nocturnidad y momento oportuno, se logra ir sembrando el pánico entre los chivatientes, que solo son valientes cuando están acompañados o están seguros de que sus fechorías quedarán impunes.

Va llegando la hora de irse preparando para esta etapa de organización clandestina que actué como músculo vengador de la oposición genuina.

2 comentario sobre “PUNTO Y APARTE

  1. “La disciplina es el alma de un ejército. Hace formidable a un pequeño grupo, le da fuerza a los débiles y sube la autoestima de todos.”

    Saludos y gracias por mantener este blog.

  2. La frase anterior es de George Washington.

    saludos

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