PUNTO Y. APARTE

Por El Director, Aldo Rosado-Tuero

Mas naides se crea ofendido
pues a ninguno incomodo
y si opino de este modo,
por encontrarlo oportuno,
no es para mal de ninguno
sino para bien de todos.

José Hernández – Martín Fierro

Una nación está condenada, cuando busca la verdad, y cuando la tiene ante su vista o se la dicen, no la cree.

Otro huracán más, otra catástrofe; y otra vez los plañideros pedidos de ayuda, esquilmando cada vez más al exilio, para que acuda a suplir lo que no suple quien tiene la obligación de hacerlo, que es la tiranía.

Un cáncer no se cura con aspirinas, un pueblo no se libera con paños tibios.

Ya es hora de que digamos ¡hasta aquí! No pueden los cubanos que residen en el Archipiélago seguir dependiendo de nuestra generosidad y de las limosnas que se les envían por misericordia, amor, patriotismo  o para tranquilizar la conciencia.

¿Es acaso que los cubanos van a seguir viviendo de la misericordia de los familiares y amigos del exterior, hasta las calendas griegas, mientras soportan en silencio y con la cabeza baja como rebaño aborregado, todos los desmanes y abusos de los que los desgobiernan?

Creo que va siendo hora ya, de que nos amarremos los pantalones, endurezcamos nuestros corazones y nos decidamos a afrontar el sacrificio que demanda la patria y les digamos de una vez y por todas a nuestros compatriotas: ¡SI QUIEREN AYUDA, SALGAN  A LA CALLE A EXIGIRLA!

Basta de tratarlos como niños chiquitos, como a infelices desvalidos o tarados mentales.

La libertad, el respeto y el derecho a ser tratados con dignidad se ganan, no se mendigan.

Nunca en la historia de los pueblos se ha conseguido nada grande y valioso sin grandes sacrificios, por lo tanto es hora ya de que todos los cubanos–los de allá y los de aquí–comprendamos que es necesario el  sacrificar muchas cosas, para salir de una vez y para siempre de esta maldita pesadilla en que nos metió a todos el castrismo.

Si no lo comprendemos así, si no nos decidimos a actuar con dureza, estaremos contribuyendo a prolongar por tiempo indefinido el estado de degradante esclavitud en que vive nuestro pueblo y, lo que es peor, estaremos alentando el sentido de dependencia de una población ya de por sí omnubilada e incapaz de tomar iniciativas propias o de ni siquiera pensar en actos heroicos.

Ejemplos hay a millares en nuestra historia, de que cuando hizo falta a la patria y al bien común, la actuación aparentemente dura y despiadada, los patricios que nos dieron patria y libertad, lo hicieron, con dolor, pero lo hicieron, porque era la única vía de conquistar los derechos conculcados.

Yo, contra la dura realidad, me resisto a creer que el espíritu rebelde de Hatuey, de “Frasquito”, Plácido, los Maceo, Martí, Máximo Gómez, Agramonte, Carlos Manuel, Flor, Carrillo, Juan Bruno Zayas, Serafín Sánchez, y tantos y tantos héroes, que incendiaron a Cuba, para hacerla libre, haya muerto y esté definitivamente enterrado en las amarillas páginas de los libros de historia.

Contra toda lógica, contra todo pronóstico, contra viento y marea, creo en lo hondo de mi alma, que la Luz de Yara ha de alumbrar otra vez y que las fuerzas telúricas del suelo que me vio nacer, han de parir o han parido ya la generación que ha de decidirse a levantar la bandera dejada por los que les precedieron en el sacrificio y gritaron un día con Sanguily: “Que rueden los cielos si es necesario, pero que Cuba sea Libre”.

2 comentario sobre “PUNTO Y. APARTE

  1. Usted practica la censura igual que los comunistas, señor Rosado.

  2. La publicación de su comentario es la mejor prueba y argumento en contra de su mentirosa y falsa acusación

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Help

WordPress theme: Kippis 1.15