PUNTO Y. APARTE

Por: El Director

Comparto con mis lectores–amigos y enemigos–algunos pensamientos que bullen en mi cerebro y por los que me guío por estos senderos de opinar y decir mis verdades, que no llevan la impronta de ex cathedra.

Al patriotismo fecundo se llega por el camino de la crítica, no soy de los que aman a la patria sensual, con voluntad de contacto, físicamente.

Yo no amo a esta ruinosa y decadente Patria que es nuestra Cuba física actualmente.

Amo a Cuba, con voluntad de perfección. Amo la eterna e inconmovible metafísica de Cuba, a la que podemos construir, y hacerla resurgir como el ave Fénix de las cenizas de esta tiranía.

A la que necesita de la energía de muchos de sus hijos, para arrimar el hombro, junto a otros compatriotas, que no necesariamente tienen que pensar igual, sino que baste que quieran a Cuba con pasión y voluntad de sacrificios por encima de las ideologías, los partidos y las clases, para engrandecerla y crear una sociedad justa y plural donde puedan convivir los cubanos sin necesidad de tener que arrancarse la cabeza unos a otros por diferencias de matices en sus concepciones políticas, filosóficas o religiosas.

Amo y aspiro a una Cuba tan bella, que no se le mire con sólo un ojo: el derecho o el izquierdo, que es mirarla mutilada y partida en dos mitades irreconciliables.

Yo miro a Cuba como un todo, de frente y en su maravillosa totalidad, a la que podamos rescatar para hacerla cumplir el glorioso destino que le ha deparado la providencia como una unidad destino en lo universal.

Como faro y guía de Nuestra América, cuando podamos probar que si se puede salir por esfuerzo propio de las garras totalitarias, para volver ser ejemplo, para nuestros hermanos Iberoamericanos.

Por mucho que amo sus bellezas naturales, sus playas, la majestuosidad de sus palmas reales,  amo mucho más el espíritu indomable de su pueblo, por años opacado y escondido, pero ya a punto de brotar otra vez, para arrojar a los tiranos del poder.

Amo y espero con ansias el momento de la eclosión milagrosa de un pueblo que despierta a sus potencialidades y que nos hará sentirnos orgullosos a todos los que desde cualquier lugar del planeta seguimos sintiéndonos cubanos hasta el tuétano de los huesos.

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