PUNTO Y. APARTE

Por: El Director

Mas naides se crea ofendido
pues a ninguno incomodo
y si opino de este modo,
por encontrarlo oportuno,
no es para mal de ninguno
sino para bien de todos.

José Hernández – Martín Fierro

El pacifismo y la resistencia cívica estilo Gandhi, es lo que hoy prima en la oposición anti castrista, y está bien que evitemos manifestaciones violentas que podrían  desvirtuar la tesis, dejemos incluso las armas en los closets, pero, ojo, mucho ojo, no nos adormilemos, porque podría darse el caso que mientras nosotros andamos desarmados con todo un puñado de ramos de olivo, los otros nos obliguen a dar la batalla final en condiciones de absoluta inferioridad.

Porque es bueno mantener una política de paz, pero no no una política de suicidio.

Miremos con un ojo a la paloma de la paz, pero con el otro, miremos a las necesidades concretas y vitales en la lucha por la libertad de la patria y por poner fin a la tiranía que asfixia a nuestro pueblo.

Una nación es grande cuando por encima de las cincunstanciales coyunturas históricas y de populares posturas de moda, encarna en realidad la fuerza de su espíritu y no cede en virilidad ante el enemigo abusador.

Cuando lo que está en juego es el destino de todo un pueblo y la patria está en peligro de desaparecer, el deber de todos los ciudadanos que la amen y respeten, es uno solo: combatir, sufrir y, si es necesario, morir.

Que el cumplimiento de una estrategia no nos lleve a perder la costumbre del riesgo y del valor, porque la vida debe de ser arriesgada y hay que demostrar ante el enemigo que se cree impune, que se está dispuesto a perderla cuando es necesario, y que llega un momento que es preferible morir matando, que vivir calladamente en esclavitud perenne.

Los opositores verdaderos, los que no buscamos un acomodo con la tiranía, ni aspiramos a cambiarle el collar al perro, estamos empeñados en una lucha durísima. Frente al pacifismo, a la inercia, el escepticismo, la poltronería moral  de los que antes de iniciar el combate quieren estar absolutamente seguros de la victoria, frente a los que han hecho de esta lucha un modus vivendis y favorecen el status quo para seguir disfrutando de sus canongías, debemos levantarnos los que consideramos que el combate es más importante que el triunfo, pues cuando se pelea con segura voluntad, está asegurado infaliblemente el éxito.

Para un verdadero patriota renunciar a la lucha significa renunciar a la vida, y esto es imposible. Como afirmara Jaime Alonso: “si morir es menester se muere con un buen nombre, que más vale dejar de ser que dejar de ser un hombre”.

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