PUNTO Y APARTE

ALDOSENTADOPor el director 

“Lo más sencillo que puede hacer un hombre honesto y valiente es no participar en la mentira, no apoyar el engaño”-.Alexander Solzhenitsin . 

Tengo buenos amigos que me aconsejan con magnífica intención que me reprima y no sea tan honesto en mis planteamientos, pues me busco muchos enemigos y me gano la ojeriza de otros tantos.

Pero yo creo, como el valiente y admirado periodista colombiano  Ricardo Puentes Melo, director y fundador de Periodismo sin Fronteras que: “No escribir la verdad es hacer alianzas con la mentira. Callar por miedo, demagogia o complacencia es elevar la mentira a su categoría más alta, que es la violencia criminal. Quien calla, miente. Y quién miente es un criminal”. 

Hay momentos en que sobre amistades, afectos y respeto se debe imponer el deber supremo que como periodista y patriota exige el momento histórico.

Y vuelvo a citar a Puentes Melo, en sus verdades irrenunciables, porque comparto lo que afirma: “Un periodista que calla, es cómplice de toda la maldad que se cometa contra su patria y contra sus conciudadanos. Un periodista que calla lo hace por debilidad complaciente o por humillación cobarde.” 

Por eso y muchas cosas más—como dice la canción del difunto Luis Aguilé—desecho el consejo de los que me insinúan moderar mis ímpetus, pues como titulé hace poco un artículo, es la hora de las definiciones y hablar claro y alto.

Comprendo que tengo—y tal vez me aproveche de eso inconscientemente—una ventaja sobre otros opinadores y líderes de grupos, movimientos, organizaciones o partidos políticos. 

Al revés de la mayoría, no aspiro absolutamente a nada ni en Cuba, ni aquí, por lo que no me tengo que cuidar, ni tener en cuenta la máxima de que en política el enemigo de la víspera puede ser el amigo de mañana.

Tampoco pienso ni remotamente en la posibilidad de recibir favores políticos de oficiales electos aquí y mucho menos voy a solicitar un grant o pago para hacer lo que hago y he hecho desde hace un tongón de años sin recibir ni un centavo, sino por el contrario gastando mi propio dinero en mis proyectos. 

Por lo tanto seguiré importunando a muchos que les disgusta que se digan verdades que les aplican a su conducta.

Francamente lo siento, pero mi conciencia, y mi juramento a los hermanos caídos en la lucha por la libertad de Cuba, sin mojigangas ni borrones y cuenta nueva, no me permiten mantenerme callado ante tanta estupidez, malas intenciones, aprovechados, esclavos de los fulas y traidores a la libertad de Cuba.

Por eso hoy termino mi columna alertando a los patriotas a abrir bien los ojos y a no dejarse engañar por las maniobras que en contubernio vergonzante entre muchos factores–de aquí y de allá–se preparan para engañar a la opinión pública  mundial y a los ingenuos cubanos, para hacerles creer en cambios que no llevan a ninguna otra cosa que al planeado cambio de collar al mismo perro castrista.

Alerto también contra  la comparsa de los adoradores de los fulas de la “oposición leal” al raulismo, pues la Administración de Obama ha destinado a partir de febrero del 2015, la cantidad de diez millones de dólares para ser repartidos entre esos camajanes.

 

 

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