QUE ¿DE DÓNDE YO SOY?

por Esteban Fernández

Yo soy de Cuba y lo sostengo con la frente bien alta porque estar orgulloso de la nacionalidad es una de las cosas más hermosas que puede tener un ser humano.

Cuando alguien pregunta ¿De dónde eres, en que parte del mundo naciste? Ahí mismo pienso que no debe haber cosa más triste que tener pena a decir su lugar de origen.

Yo tuve un compañero de trabajo durante cuatro años y nunca pude saber, ni sacarle, con exactitud el lugar exacto donde había abierto los ojos al mundo. Su respuesta eterna era “En Centroamérica”. Sería algo así como si yo si yo respondiera: “Yo soy caribeño  o antillano”.  Y esa no va conmigo.

En mi caso particular yo soy uno de los hombres más orgulloso de ser cubano que ha dado nuestro archipiélago.  ¿Será porque creo que los cubanos son la maravilla del mundo? No, nada de eso.

Vaya, que nadie se crea que yo soy un tonto que no sabe que a partir de 1959 se descubrió que Cuba era una las naciones con el más elevado porcentaje de hijos de perras por kilómetro cuadrado en todo el universo.

Pero, como yo me siento ser una persona decente y conozco miles de compatriotas honrados, trabajadores, religiosos, buenos hijos, buenos padres, buenos hermanos (y allá los hay también) pongo mucho énfasis en mi nacionalidad, en ser uno más de los buenos, y hacer causa común con los patriotas. Sumarme para lograr ser una mayoría decente y de la cual se puedan sentir orgullosos los demás.

El 99 por ciento de los seres humanos está orgulloso de sus madres. Quizás haya algunas madres con grandes defectos, con errores cometidos en la vida, sin embargo, ni los hijos de las peores reniegan de ellas.

Y yo siempre comparo a la Patria con las madres.  La Patria es la segunda madre de cada uno de nosotros. Pueden algunos (como yo) ver la triste y degradante situación interna del país que nos brindó cuna, la sumisión de algunos de sus hijos, la destrucción imperante causada por el castrismo, pero yo -ante cada cochinada, mosquerío, lagunas en las calles, esbirros dando golpes, carceleros torturando- enarbolo la frase del Apóstol “Nuestro vino es amargo pero es nuestro vino”.

Respondamos todos: Qué ¿De dónde yo soy?: Yo soy cubano mil por mil. ¿Que “Cuba no es un país libre”, entonces debemos liberarlo. ¿Que “todo está destruido”?, entonces debemos un día reconstruirlo todo.

Que ¿el sol cubano tiene muchas manchas? Miremos su brillantés. ¡Que hay chusmas!: Redoblemos la decencia, la moral y la cívica.

Soy cubano, un cubano orgulloso en no haber ensangrentado mi tierra, en no haber participado en la demolición de mi nación.

Sigo orgulloso de ser cubano porque creo firmemente que no somos un solo pueblo, somos dos pueblos: el pueblo sumiso de los hijos de Fidel, y otro de los herederos de Martí y de Maceo. Y aunque muchos no lo crean: LOS BUENOS SOMOS MAYORÍA Y SEREMOS MAYORÍA SIEMPRE.

Por eso todos los días, y donde sea que me pare, con la frente enarbolada, ante mi bandera y mi himno grito a los cuatro vientos: ¡YO SOY CUBANO!

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