¡QUE VIVA EL BAMBI!

Por Esteban Fernández

He estado esperando unos días a que baje la marea de condolencias, de halagos, de críticas, de muestras de amistad con él para dedicarle unos párrafos.

Sí, solo unas líneas porque ese es el espacio con que cuento y porque no puedo añadir más. En realidad, de él ya se han escrito dos enciclopedias completas. Una descrita por los miembros del exilio histórico llena de elogios a sus acciones y otra realizada por la tiranía, repleta de improperios, de ataques, de calumnias y de exageraciones.

Pero coincidimos en algo, TANTO LOS PATRIOTAS COMO LOS HIJOS DE PUTAS Y ADOCTRINADOS: Nadie hizo más acciones que él contra el régimen castrista. Yo no era íntimo amigo de él, no soy parte de esa gran pléyade de socios fuerte de él que hoy lo lloran.

Pero lo conocí personalmente desde que yo tenía 19 años: La Junta Revolucionaria de Cuba (JURE) me envía para Florida para integrarme a la lucha armada. Llego a la residencia de Rogelio Cisneros -segundo de la JURE después de Manolo Ray- y la primera noche me envían a dormir en un cuarto que estaba detrás de la casa.

Había dos camastros, en uno estaba echado un hombre, un desconocido para mí, me acosté a dormir, durante la noche el hombre me despertó tosiendo dos veces.

Por la mañana una voz femenina preguntó en la puerta: “¿Se puede?” Entró con dos tazas de café cubano. Era María la esposa de Rogelio, y con todo respeto se dirigió a “mi compañero de cuarto” diciendo: “¿Luis, durmió bien?”  Y yo, atrevido y exagerado como siempre, le respondí: “El que no durmió fui yo, mi socio estuvo tosiendo toda la noche”. Y los tres nos reímos. María nos presentó. Dijo: “Este es Luis y este muchacho acaba de llegar de Los Ángeles” Obviamente no sabía mi nombre.

De ahí en lo adelante nos encontramos muchas veces. Visitó en varias ocasiones la casa escuela donde aprendíamos telegrafía, coincidimos en la Motonave Venus, hasta la última vez que lo vi -hace dos años- en un acto de la Junta Patriótica Cubana en el Big Five de Miami. Hubiera querido retratarme con él, pero había una cola antes que yo, y desistí. Ya él era un héroe.

Repito: no me las quiero dar de haber sido “uña y carne” con él -que no lo fui- simplemente simpatizaba extraordinariamente con su actuación.

Número uno porque para mí bastaba con que la tiranía lo presentara como su ENEMIGO PÚBLICO NÚMERO UNO para que yo lo considerara mi héroe preferido.

Dos, porque -como yo soy un estudioso de las cosas de mi patria- he escudriñado en su vida, en sus acciones, en su guerra, y he logrado separar la verdad de las absurdas y mal intencionadas patrañas lanzadas por los acólitos del Ministerio del Interior de Cuba. Y él, sin lugar a dudas, ha sido piedra angular del adoctrinamiento colectivo derramado en la Isla.

Puedo decir en resumen que el 80 por ciento de las acciones que le achacan fueron ciertas y yo lo aplaudo por eso, lo del avión de Cubana de Aviación fue una calumnia en busca de un chivo expiatorio. En varios juicios fue exonerado y encontrado inocente.

Y todos los que nunca hemos sido adoctrinados estamos al tanto de que todas las eospechas  indican que el culpable del crimen fue el doble agente -de la CIA y de la tiranía- Ricardo “El Mono” Morales Navarrete,  con el propósito  de desprestigiar al CORU   y a la  GUERRA POR LOS CAMINOS DEL MUNDO.

Y en un final ¿qué moral para hablar tienen los que pusieron bombas en los cines, Raúl Díaz Argüelles y Gustavo Machín asesinando a policías inertes en La Habana, secuestrando aviones, le han dado asilo a cuanto terrorista comunista lo ha pedido, y se han pasado cometiendo crímenes en Cuba y en medio mundo?

Que no jodan ¿Qué es lo que hacían en Cuba las “inocentes palomas” de Acción y Sabotaje del 26 de Julio?  He dicho.

Y repito, ¡Que viva el Bambi!

Un Comentario sobre “¡QUE VIVA EL BAMBI!

  1. Si Esteban, que viva por siempre el BAMBI.

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