REAFIRMANDO EL ORGULLO DE SER NACIONALISTA CUBANO

Por Aldo Rosado-Tuero

Los Nacionalistas cubanos genuinos renacimos cuando traicionada una esperanza, Cuba comenzaba a ser engullida por las fauces del odio de la izquierda infiltrada en todas las instituciones y cuando se convirtió en virtud ser miliciano del odio y pintar en los muros de la patria agonizante ¡Viva la URSS!; y cuando los aprovechados y cobardes de derecha, metían las manos en sus bolsillos repletos de dinero obtenido con la explotación de los obreros y productores, para apoyar a los comunistas que iban a destruir a nuestra patria, y con ella, a todos ellos, ciegos insensatos, que aún hoy en día no han aprendido la lección; porque no hay que tener miedo a decir que aún hoy siguen jugando a apostar a ambos bandos, para ver de cuál sacan mejor provecho.

Dimos fe de vida cuando lo mejor, más granado y más selecto de la juventud de la patria se alzó en armas en llanos y montañas y en la clandestinidad; y campesinos y estudiantes abandonamos los aperos de labranza, instrumentos de trabajo,  y los libros, para integrar las legiones de la minoría inasequible al desaliento que salió a pelear y a morir por Cristo y por la Patria.

Fue en esos momentos difíciles cuando se alzó nuestra voz y unimos a la palabra, la acción para demostrar que nuestra prédica era sincera.  Cuando la justicia era escarnecida y fue convertida en un trapo mugriento lleno de cuajarones de sangre, por los tribunales revolucionarios.

Luchamos hasta el último momento, cuando la fuerza de los conspiradores enquistados en el mundo libre nos aherrojaron e hicieron imposible la continuación de la lucha armada en el suelo patrio. Pero no nos conformamos, ni nos aquietamos. Fue entonces que se alzó nuestra voz. Y la voz se hizo fiebre, y la fiebre, pólvora, granada y metralleta en “la guerra por los caminos del mundo” para que el universo supiera de nosotros y nuestra desesperada lucha y como hace poco escribiera un camarada español Y en el tiempo de la siembra lo hicimos con pólvora y con sangre, sin acomodarnos en el vientre del miedo ni en las arterias del odio.”

Sí, todo eso, y más, hicimos los nacionalistas cubanos. Por eso, no te avergüences de ser nacionalista cubano, y mucho menos de haberlo sido. Ignora los aullidos de rabia de los agoreros y las falsas acusaciones de que somos fascistas, que los derechistas nos acusen de socialistas y los socialistas y comunistas de derechistas–cuando en realidad no creemos en esas falsas divisiones–ya que para nosotros “La nación es una unidad de destino en lo universal”  y  no la aceptamos escindida en dos mitades irreconciliables ni la miramos  solo con un ojo, sino de frente con los dos.  No bajes la cabeza, no te escondas. Eleva con orgullo nuestros símbolos, muestra orgulloso tus colores, como lo hace nuestra ave nacional, el tocororo, y sigue a la intemperie, irguiéndolos  ostentosamente  para dar testimonio de lo que hicimos nosotros, los nacionalistas cubanos.

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