ROB O’NEILL EN PUNTO CERO

ESTEBITAESTAESAHORALABUENACARAJOPor, Esteban Fernández

Hoy voy imaginariamente a “canonizar” a todos los disidentes dentro de la Isla, voy a aceptar que están súper bien intencionados y que ninguno está utilizando esto como un modus vivendi.

Partiré de la base de suponer que ninguno es infiltrado, que ninguno está siendo manipulado por el coronel Ernesto Samper y solamente los mueve el deseo de ver a una Cuba libre. Pensemos que son patriotas, son hermanos nuestros y que todas las huelgas hambre son absolutamente reales y extremadamente peligrosas.

Después de aceptar la ficticia buena fe de todos (de los de aquí y los de allá) entonces la pregunta de los 64mil pesos es ¿Cómo van a liberar a Cuba? ¿Qué planes serios tienen para barrer del mapa al castrismo? ¿Qué armas poseen? Porque todos estamos conscientes de la gran cantidad de gente perversa al servicio de la tiranía -entre soldados, milicianos, cederistas, guardafronteras, agentes descubiertos y encubiertos- para mantenerse en el poder. Y ¿cual es la forma mágica en que conseguirán que se manden a correr todos estos canallas?

En defensa de los opositores, porque hoy amanecí caritativo, hay que admitir que ellos jamás nos han dicho que están intentando derrocar el sistema imperante en nuestro país. Es del lado de acá donde algunos, entre crédulos sinceros y recipientes de grants, se han auto convencido de que ellos allá -recibiendo palizas- pueden lograr un cambio en la Isla. ¿Alguna vez han escuchado ustedes -en sus visitas al exterior y dentro de su blog- decir a Yoani Sánchez que sus acciones acabarán con la dictadura y que su periódico es radicalmente anticastrista y que está encaminado a arrancar de raíz al régimen?

Constantemente nos dicen y nos reprochan los defensores de los oponentes pacíficos que “ellos allá se están jugando la vida”. Y yo pregunto humildemente: “Estos buenos cubanos ¿se están jugando la vida -y en algunos casos, abusados, golpeados y hasta verdaderamente asesinados-para lograr qué? Porque allá no hay nadie que esté intentando lograr la eliminación física de los tiranos ni de sus testaferros y los “santos” allá no me lucen capaces de realizar ese milagro. Pero… antes de seguir escribiendo quiero decirles que ya me asesoré y me dicen mis amigos del Colegio de los Curas que yo sólo puedo engañarme creyendo que puedo “santificarlos” pero que necesitan la aprobación del Papa Francisco.

Es decir que aceptando que sean las mejores personas del mundo, dándoles el beneficio de la duda y fantaseando que el Sumo Pontífice lea mi artículo y tenga a bien, hipotéticamente, el proclamarlos San Elizardo “Agente Juana de Arcos”, Santa Martha Beatriz de Ortigueira, San José Daniel de Palmarito, San Fakir de Chirusa y Santa Madre Teresa del piso 14, con eso no se resuelve nuestro problema porque quede claro que ¡no van a tumbar al castrismo!. Es más, ellos nunca han prometido fajarse ni con los Pioneros y mucho menos con los Camilitos. Repito, serán magníficos seres humanos, sin embargo, de buenas intenciones está empedrado el camino que nos llevará a 55 años más de castrismo en Cuba.

Para los que crean que esto es una coña o es una crítica exclusiva a la gente de allá, deseo agregar que en el destierro cubano, dentro de las organizaciones anticastristas dirigidas por los líderes del exilio histórico -a los cuales considero verdaderos patriotas – no veo tampoco que se estén preparando para desarrollar las acciones necesarias que den al traste con la tiranía. Así es que aquí estamos en las mismas que allá.

Pero antes de decirles lo que en los próximos párrafos les manifestaré y llegar a donde quiero llegar, les aclaro que yo no soy un defensor ni un fanático de U.S.A. al contrario, creo que ellos han tenido mucha culpa en nuestra tragedia como les dije en mi ensayo “Los Cuatro Fraudes”.

ROBONEILY sin más preámbulo allá va eso: LES MANIFIESTO (EN CONTRA DE MIS MÁS PROFUNDOS DESEOS PORQUE QUISIERA QUE NOSOTROS LOS CUBANOS PUDIÉRAMOS LOGRAR LA LIBERAR DE LA PATRIA) que desgraciadamente, la única solución para acabar con los criminales que desgobiernan en nuestra Patria es que la aviación norteamericana comience a bombardear al Ministerio del Interior, al Ministerio de las Fuerzas Armadas, a La Coronela, que manden a los Navy Seals para Punto Cero, y si al frente del Team 6 va Rob O’Neill, el hombre que mató a Bin Laden, mejor que mejor. Vaya, yo cambio a todos los disidentes por Rob O’Neill.

Que desembarque la División 82 Aerotransportada, que ataquen los Marines, que lancen los drones, y así correrían todos y cada uno de los miembros armados y civiles de la satrapía. Solamente de esta forma la esbirrada pondría pies en polvorosa.

Sé que algunos compatriotas me responderán: “¡Eso no lo van a hacer los norteamericanos!” Y yo les replico: -Bueno, pues entonces “olvídense del tango” porque Cuba no va a ser libre gracias a Berta Soler, ni a Eliecer Ávila, ni a Cuesta Morúa, ni a Antonio G. Rodiles , ni a Miriam Celaya , ni a Vladimiro Roca, ni a todos ellos juntos, ni a los rayos que lance Santa Bárbara. Y del lado de acá, con escritos -incluyendo los míos, desde luego- con discursos, con banquetes, con bailes, con verbenas, con computadoras, tampoco vamos a resolver la catástrofe cubana.

Por lo tanto, quede bien claro que he lanzado un mea culpa y que acepto que yo tampoco voy a acabar con aquello ni aunque alguien en reciprocidad trate de incluirme en la lista de nominados y que Su Santidad me nombrara San Esteban de Güines.

Lo bueno es -además de saber que al final de la jornada los norteamericanos se irían de Cuba como hicieron en 1902-que yo solamente aspiro a que después que el Pentágono dicte la orden de cese al fuego y Cuba sea libre me permitan visitar por un par de días los archivos de la Seguridad del Estado para no quedarme con la duda de quienes verdaderamente eran los santos y quienes eran el montón de herejes dentro y fuera de Cuba.

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