LA LECTURA DEL SÁBADO: SIENDO POLÍTICAMENTE INCORRECTOS. LA OTRA CARA DE LA HISTORIA: PAUL RASSINIER Y SU OBRA “LA MENTIRA DE ULISES”- 2

BERNARDOGILMUGARZAEn la foto: Bernardo Gil Mugarza

Continuación del prólogo de Bernardo Gil Mugarza

Este tipo de propaganda, en el que se mezcla un litro de verdad por cada diez de mentiras, llega al subconsciente del individuo, a sus instintos. La explotación racional de los campos de concentración alemanes ayuda así, en gran manera, a impedir la reunificación de este país y mantenerle arrinconado en el ghetto de la venganza.

CAMPODECONENTRACIOPARAPRISIONESROSALEMANESDESTRUTHOFENFRANCIASobra decir que de los campos de concentración aliados apenas se ha dicho algo. A pesar de ser tan numerosos como los alemanes. En Francia, mientras a las fuerzas germanas les bastaron dos campos – Struthof (foto de arriba) y Schirmeck – para internar a los resistentes y otros enemigos, los liberadores de 1944 además de dejar ambos en funcionamiento y de tener las cárceles llenas, instalaron otros nueve campos de concentración más en la Alsacia-Lorena.

Rassinier, en este libro escrito para franceses, da a conocer los horrores de Buchenwald y Dora durante el período alemán. Pero liberado en 1945, no pudo conocer directamente el terror que siguió imperando en Buchenwald a partir de la victoria aliada, y que dejando tras de sí a 18.000 cadáveres alemanes sólo terminó en febrero de 1950. Los últimos ocupantes fueron ejecutados o trasladados a las prisiones de la zona oriental, y el comando de enterradores desapareció en la Unión Soviética. Algo parecido sucedió con Dachau, donde – según el Süddeutsche Zeitung – fueron internados 25.000 alemanes.

Una de las leyendas de la mitología aliada es la de la muerte de seis millones de judíos. El estudio estadístico de Rassinier demuestra que el número de víctimas fue inferior al millón. En esto se aproxima a lo que el Dr. judío Listojewski, publicó en la revista The Broom de San Diego (California) el 11 de mayo de 1952:

«Como estadístico me he esforzado durante dos años y medio en averiguar el número de judíos que perecieron durante la época de Hitler. La cifra oscila entre 350.000 y 500.000. Si nosotros los judíos afirmamos que fueron seis millones, esto es una infame mentira.» 

Los judíos, como los alemanes, cuando han tenido el poder en sus manos han perdido el sentido de la medida. Por eso aún se puede confiar en que la verdad histórica terminará por imponerse a la mentira política. Que actualmente se sigue mixtificando en este asunto, lo demuestran las informaciones que sobre un proceso que tuvo lugar en Dusseldorf, publicaron tres periódicos alemanes el 19 de septiembre de 1960.

El Bremer Nachrichten escribe:

«Entonces contó Hohn, que en el campo de concentración de Sachsenhausen, además de los talleres y los barracones dormitorios había: la horca, un taller para falsificar dinero, la instalación para el tiro en la nuca, la del gas y el crematorio, en el que según sus recuerdos desaparecieron en una noche DOSCIENTOS seres humanos».

El Frankfurter Allgemeine Zeitung dice lo siguiente:

«A la pregunta sobre la capacidad del crematorio, contestó Hohn: «Sobre la capacidad no puedo dar ninguna información. Sólo sé que en una noche fueron quemados TRESClENTOS.»

El Weser-Kurier del mismo día, informa:

«Al preguntársele sobre la capacidad del crematorio, dijo Hohn: «No puedo dar ninguna información. Sólo sé que una noche fueron sacadas TRES MIL personas, y, sencillamente, por la mañana ya no estaban allí.»

Si estas cosas suceden actualmente, no se extrañe el lector de que en 1945 fueran gaseados seis millones de judíos. Ni de que con un buen número de ellos se fabricase jabón. Ni de que con sus cabellos se hiciesen colchones para los submarinos alemanes.

* * *

Rassinier dedica un capítulo al problema de las cámaras de gas, que cada vez resulta más confuso. Empezó habiendo cámaras en casi todos los campos. Hoy parece evidente que en Alemania no las hubo, y así lo ha manifestado el juez norteamericano Pinter que tuvo por misión investigar estos campos. El problema radica actualmente en las de Polonia. ¿Se exterminó en Auschwitz a seres humanos con gas? Al ocupar los rusos el campo anunciaron oficialmente la muerte de cuatro millones de seres, el comandante Hoss «confesó» en prisión dos millones y medio, Reitlinger habla de 750.000 gaseados como máximo, y las listas oficiales de Auschwitz recogen algo menos de 300.000 muertos en total.

DRBENEDICKAUTSKYLo realmente curioso es que la comisión de la Cruz Roja Internacional que visitó el campo en septiembre de 1944 no descubrió cámaras de gas. El Dr. judío Benedikt Kautsky (foto de la izquierda), que estuvo internado durante siete años, tres de ellos en Auschwitz, en su libro Teufel und Verdammte, publicado en Suiza en 1946, dice lo siguiente: «Yo estuve en los grandes KZ de Alemania. Pero, conforme a la verdad, tengo que estipular que no he encontrado jamás en ningún campo ninguna instalación como cámara de gaseamiento.» 

En una sociedad algo más desapasionada que la nuestra, no dejaría de reconocerse que las cámaras de gas que hubo en algunos campos alemanes no agravan el problema. Pues no conviene olvidar que en los Estados Unidos se utilizan oficialmente. Los hornos, cuando aún no había nazis, ya fueron empleados por el rey David para exterminar a los amonitas. En los de los alemanes y en los de los cementerios europeos sólo se quemaban y se queman cadáveres, no seres vivos.

La cuestión sólo puede plantearse razonablemente reprobando la muerte de todo ser humano inocente. Pero lo que produce asombro es que los vencedores de 1945 se nieguen a que los vencidos hagan uso del mismo argumento. Es un hecho incontrovertible que durante la guerra en especial en 1944 y 1945 — fueron asesinados mayor cantidad de alemanes que de judíos.
(Continuará)

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